Turismo en Valledupar: ¿por qué visitar la capital del Cesar?

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Su historia

En el siglo XVI, cuando los españoles llegaron al antiguo templo de San Francisco – actual catedral de la ciudad – fueron atacados por dos tribus aborígenes, los Tupes y los Chimilas, como resistencia al dominio español.

Los indígenas le echaron barbasco a la laguna del Sicarare, de suerte que los soldados españoles morían envenenados al saciar su sed. Los aborígenes, que acechaban desde los matorrales, huyeron despavoridos al presenciar el milagro de la Virgen Del Rosario, una señora bajada de los cielos que tocaba con su báculo a los soldados caídos, recobrándoles la vida.

Antigua Valledupar
Foto: Antigua Valledupar / Cortesía

Para los más católicos hay un tour por las más importantes iglesias de la ciudad, que son verdaderas joyas religiosas y arquitectónicas donde, además, se concentrarán las actividades de la Semana Santa.

La Iglesia de la Concepción: Se remonta a 1578, la cual fue destruida por la tribu indígena de los “Tupe” al mando del Cacique Conaimo, quien atacó la ciudad de Valle de Upar – este mismo año-, destruyéndola, incluyendo el saqueo de la iglesia y su posterior quema. Años más tarde, en 1782 el Obispo Francisco Navarro autorizó su construcción.

La Catedral del Rosario: Es una de las iglesias más antiguas, data del año 1563, levantadas con el incansable apoyo de los misioneros Fray Luis Bertrán y Fray Luis Vero.

La iglesia de Valencia de Jesús: Construida en el año del señor de 1.700 por el señor cura y vicario don Domingo Antonio de Mier y Cortines, natural de los reinos de España. La iglesia y sus altares son de los más bellos y admirables de Colombia. Allí reposa la ‘Cruz de Gama’, en cuya presencia e invocación se proferían las sentencias de condena y absolución de la época del virreinato.

Iglesia en Valledupar
Foto: cortesía

La iglesia de Badillo: Declarada monumento nacional, se construyó en 1710. Con el pasar del tiempo se volvió famosa por el ‘robo’ de la Custodia de Badillo, inmortalizada por el compositor Rafael Escalona Martínez en una de sus más conocidas canciones. Su edificación, es un templo de tipo colonial que guarda innumerables historias.

El vallenato tradicional, nuestro patrimonio

Declarada – el 1 de diciembre del 2015 – como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad en la Lista de Salvaguardia Urgente, la música vallenata es el ícono cultural más importante de Valledupar. En el Magdalena Grande – La Guajira, el Cesar y el Magdalena – especialmente en Valledupar, fue donde la música de acordeón se asentó y empezó a echar raíces, edificando un patrimonio musical auténtico conformado por grandes juglares.

Con los cuatro aires – Paseo, Puya, Merengue y Son – la música vallenata ha trascendido las fronteras, llevando las historias populares de los juglares de antaño a escenarios nunca antes pensado. No solo en Valledupar, donde se encuentre en el territorio colombiano no dude en pedir las canciones vallenatas que le han dado tan importante reconocimiento al País Vallenato.

Para conocer más de la esencia de nuestro folclor vallenato, usted podrá visitar el Museo del Acordeón de Beto Murgas o las escuelas de formación como la Academia de música vallenata Andres ‘el turco Gil’ y la Academia musical Dinastía Romero, donde un semillero de niños y niñas desarrollan el talento musical que llevan inherente los nativos de esta tierra.

‘Debajo del palo e’mango/donde yo quiero abrazarte/ han ido a preguntarte/negra que te está pasando…’, en ese frondoso e imponente árbol acompañante fiel de la tarima Francisco El Hombre, no deje de disfrutar de un refrescante raspao. Es justo allí donde importantes compositores, escritores y poetas se han inspirado para mostrarle al mundo las virtudes de nuestro territorio.

Turismo de consumo

La ciudad ha tenido en los últimos 10 años importantes factores de desarrollo, en los que encontramos nuevos y modernos centros comerciales; almacenes de cadenas, que día a día la hacen más atractiva a los turistas.

Guatapuri Centro Comercial, Mayales Plaza Comercial, Orbe Plaza, Valle Plaza, Almacenes Éxito, Súper tiendas Olímpica, entre otros, ofrecen a los visitantes una amplia oferta en materia de compras, diversión y entretenimiento.

El centro de la ciudad concentra cerca del 60 % del comercio en la ciudad; es una buena opción al momento de hacer sus compras por la diversidad de almacenes al momento de escoger.

Estos se convierten en lugares ideales para disfrutar junto a su familia y comprar todo lo que usted necesita.

Gastronomía

Si hablamos de lo raizal, mucho se ha dicho sobre el plato típico de Valledupar; al intentar precisar, hasta hace unos días la incertidumbre primaba en el referente. Sin embargo, el pasado 11 de marzo la oficina de turismo municipal mediante un concurso logró definir nuestra identidad gastronómica. Compuesto por: una entrada de chicharrón y arepa de queso. Como plato fuerte, arroz de fideo, carne desmechada, plátano maduro asado con queso y sancocho. Y de postre, cupcakes de chilonga – una cocción de guineo maduro con leche y especias -, dulce de mango y agua de panela.

“Por tradición Valledupar no es un plato, Valledupar es un sabor como el de su acordeón, como el de su música. Es una mezcolanza española, negra e india”, expresó Raidy Chacín, autor del plato.

Así, no debe quedar en duda es el sazón y el sabor de quienes cocinan los platos criollos, la cocina de monte como el conejo, guartinaja, chivo, son algunos de los platos con los que usted podrá deleitarse debajo de un palo e’mango en cualquier patio de la ciudad; entre algunos restaurantes, La Lule, en San Diego, La Razón y Típicos Eloy.

Una buena opción al iniciar o terminar su día son las arepas de queso asadas en hoja de bijao, acompañadas de chicharrón o carne molida y, para refrescar, una dosis de agua de maíz bien fría, los podrá encontrar donde Pachi Villazón, el Portón de Callejas o donde El Patillalero, en la carrera 10.

De postre, existe una gran variedad de dulces caseros como el de maduro, toronja, ñame, batata, leche, coco, o combinados. Para cenar, nada como un plátano serrano maduro, yuca cocida o patacón pisao con queso costeño o suero. También puedes elegir frutas de la región como los mangos y mamoncillos y no olvidar que el sabor vallenato se encuentra plasmado en su variada gastronomía.

El marcado crecimiento de la ciudad ha permitido la expansión de la gastronomía internacional en todo el territorio, por lo que la cocina peruana (Peruaca), occidental (Koi, Sushinato, Iruka), mexicana (Entre Cuates, Mi Morenita), Arabe (Árabe King, Jerusalén), italiana (Little Itali, Ferrini, Trattoria y argentina (Quille), son opciones a tu gusto.

Si lo que prefiere es la comida de mar, existe una gran variedad de restaurantes para los amantes del pescado y los mariscos: Varadero, El Faro de Mar Adentro, Frutos del Mar y el Chamaco, entre otros. Así mismo, podrá encontrar en la ciudad los mejores restaurantes de comida rápida si lo que prefiere para que los turistas deseen quedarse en nuestra ciudad.

Las nuevas tendencias en las que se mezcla la gastronomía con la diversión se imponen en la ciudad; lugares como Mayka y La Martina son la mejor opción al momento de pasar una noche donde la comida y el buen licor no falten.

Los reyes de la noche

Las parrandas en las terrazas vallenatas han quedado un poco de lado, por las discotecas como Ibiza, San Tropel, Petrona, la Iguana, Tierra de Cantores, en la que escucha música crossover en un ambiente citadino.

De igual forma, los estancos, como los ubicados en la calle 12 y en la carrera 19, en los que se bebe licor y se baila sin medida. Sin embargo, no es extraño en una noche de rumba encontrarte con espectáculos en vivo donde el protagonista es el canto y acordeón de un buen vallenato.

Si lo que deseas es diversión luego de un paseo por la Plaza Alfonso López, a pocos metros encontrarás algunos sitios donde se mezcla la pluriculturalidad del caribe con la esencia de nuestro folclor, entre ellos Palenke Cultura Bar, Tlön Bar y Café Plaza Mayor.

Para descansar

Hasta hace poco la oferta hotelera tenía cabida para unos cuantos, pero hoy Valledupar cuenta con una gran variedad de hoteles y alojamientos con las mejores opciones.

Si usted es un ejecutivo de negocios, los hoteles Hampton, Vajamar, Sicarare y Sonesta son los que mejor se adaptan; si es turista, los hostales y hoteles boutique, ubicados cerca del centro histórico, serán la mejor decisión entre los que recomendamos el Calle Grande, La Casa de Rosalía, La Casa de los Santos Reyes. Si por el contrario es un viajero asiduo en busca del descanso en medio de la naturaleza, las tendencias de hoteles campestres como El Bosque, serán la mejor opción.
Tesoro Arquitectónico

Basta con recorrer el emblemático Centro histórico, con su Plaza rodeada de hermosas y misteriosas casas coloniales, como el balcón de los Ustariz, con más de 300 años de construcción, o la casa de los Maestre Pavajeau y qué decir de la casa de Pedro Castro Monsalvo – todas herencia de la arquitectura española. Terrazas en las que, gracias a la seguridad que gozaba este pequeño pueblo, se podía compartir un café hablando de la coyuntura o comerse un mango recién bajado, en cualquier lugar bajo la sombra de sus calles limpias.

Al igual que sus más de 20 monumentos, conservan su historia, sus costumbres, sus leyendas, como la Sirena, la revolución en Marcha, el Viajero, la caja, la guitarra y demás instrumentos en la avenida del folclor, los músicos, los juegos de gallos y demás esculturas.

Valledupar hoy goza de una riqueza en escenarios deportivos con un valor arquitectónico inigualable, entre los que encontramos el complejo de tenis, las canchas de fútbol José Fernando Cuadrado, el estadio de futbol Armando Maestre Pavajeau y el Coliseo Cubierto Julio Monsalvo Castilla. Dichos escenarios han servido para torneos internacionales, atrayendo a los turistas que han puesto la mirada en esta ciudad como punto de desarrollo del deporte nacional.

No olvide visitar, el escenario cultural que alberga la historia de los 49 años del Festival Vallenato; el parque de la Leyenda Vallenata Consuelo Araujo Noguera y su tarima giratoria Compae’ Chipuco, edificación en la que cada año se dan cita más de 44mil espectadores amantes de este folclor.

Las tareas por hacer

Para nadie es un secreto que Valledupar es reconocida a nivel internacional por su música vallenata, por su folclor y su cultura que ha servido de carta de presentación de la ciudad y el departamento.

Sin embargo, nos falta conciencia ciudadana, capacitación, educación para los actores que a diario atienden a quienes llegan a disfrutar de nuestra ciudad. Elida Ochoa, secretaria de turismo municipal, afirmó que “desde la sectorial se adelantan capacitaciones para las dulceras tradicionales, las masajistas, los vendedores ambulantes y los propietarios de restaurantes, en especial los de la zona del balneario Hurtado; la finalidad es brindar un servicio eficiente y de calidad a nuestros visitantes”.

Así mismo, son claves los aspectos de seguridad urbana, cuidado del espacio público y el cuidado ambiental. “Nuestras tradiciones religiosas permitirían tener unos insumos para organizarnos mejor y explotarlas turísticamente. El tema del turismo ecológico y etno-cultural se tiene que concertar con las autoridades y comunidades indígenas. En este sentido, la sostenibilidad ambiental de la ciudad va de la mano de una adecuada concepción del turismo que se puede hacer en la región y que éste también sea sostenible y amable con la naturaleza”, sostuvo Carlos Alberto Maestre Maya, comunicador social con especialidad en economía.

Otros estilos ecológicos

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