«Tenemos que crear ciudadanía y visión»: Fernando Herrera Araújo director de Cesore

Primero fue Juan Pablo Remolina, un cachaco científico con una grandísima experticia en asociatividad. Por algo lleva la batuta del proceso en el departamento de Santander, uno de los más pilosos de Colombia.

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El Cesar también tiene lo suyo. El entrevistado en esta ocasión es Fernando Herrera Araujo, partícipe como gestor en varias iniciativas para construir asociación de la sociedad civil cesarense. Sorprende por su claridad meridiana no solo sobre el tema en comento, también por el conocimiento al dedillo del Cesar, conocimiento no adquirido por el correo de las brujas sino en virtud de sus propias y sesudas investigaciones realizadas a través del Centro de Estudios Socioeconómico y Regionales, CESORE, que tan buenos insumos le ha proveído a los sectores públicos y privados de la región.

A vuelo de pájaro diríamos que Herrera Araujo es Economista de la Universidad Externado de Colombia, master of Science de la London School of Economics en Gestión del Desarrollo y Master of Arts University of Manchester en Estudios del Desarrollo. Por más de 25 años ejerció como Oficial de Programas del PNUD y Director del Área de Erradicación de la Pobreza y Desarrollo Sostenible. Para variar, es docente, investigador y conferencista nacional e internacional.

Enfoque Vallenato Digital (E.V.D): Por supuesto, usted conoce al dedillo el departamento del Cesar. Lo ha estudiado y analizado. ¿Cuál es la situación real del departamento?

Fernando Herrera Araujo (F.H.A): El Cesar es un territorio que ha tenido la oportunidad de vivir importantes bonanzas como el algodón, la ganadería y últimamente el carbón. Sin embargo, aunque pudieron ser trampolines para agrandar el tema socioeconómico departamental, se han aprovechado muy regular o marginalmente. Solo es ver el Producto Interno Bruto (PIB). En algunos tiempos había dado buenos recursos y generado oportunidades en la sociedad, pero ahora en el departamento muchas familias viven un 40% por debajo de la pobreza.

Entonces, algo no está funcionando para que la plata ayude al desarrollo. Para mí es un tema de falta de gobernabilidad, igual acontece en La Guajira.

Lo bueno es que hoy por hoy en el departamento hay un grupo de jóvenes preparados muy bien en trabajar por el Cesar. De pronto en mi generación éramos pocos, pero ahora, una nueva generación ha estudiado, ha salido de la ciudad y conocen los desafíos; trabajar por el Cesar es uno de ellos.

Equipo Enfoque Vallenato Digital en entrevista con Fernando Herrera

E.V.D.: ¿Cuál sería la acción más importante y determinante que debe emprender el Cesar para encausarse por la vía del desarrollo?

F.H.A. Tenemos que crear ciudadanía y visión. Un alcalde debe dejar un programa de mediano y largo plazo, para que los que le siguen, continúen gestionando y mejorando el trabajo hasta que sea sostenible. Pero nuestros gobernantes no tienen ese tipo de visión, son periódicos.

Tenemos que crear ciudadanía para encontrar una sociedad civil que permita acciones colectivas y la capacidad de exigir sus derechos.

El Cesar no está en ceros: el proyecto de la Universidad Nacional, luego de 10 años, salió adelante gracias a la lucha persistente de los egresados de la Nacional y otros sectores ciudadanos. Se mejoraron las vías en municipios como Pueblo Bello; fundaciones como Aviva protegen el centro histórico de Valledupar.

Barranquilla es mi ejemplo. Los barranquilleros burgueses lograron la conformación de una sociedad civil para exigirle al gobernante, pero a la vez, para ayudarlo y vigilarlo, creando instituciones paralelas como el Comité de Transparencia, Fundesarrollo, el Comité Intergremial, Barranquilla Cómo Vamos, Pro Barranquilla, etc.

Entonces, si nos fijamos, estas instituciones nos obligan a adelantar un excelente trabajo porque dejan gestiones con una vara muy alta. El Cesar debe conformar su asociatividad para apoyar, vigilar y exigir.

E.V.D: ¿Sin el concurso de la sociedad civil es posible el desarrollo del territorio?

F.H.A: Es difícil. Es posible si tienes un motor de desarrollo fundamental, si el Gobierno gestante es capaz. Pero siempre se necesita la oposición como crítica constructiva. Siempre se necesita esa balanza de la sociedad civil.

Sin duda, es más fácil si existe una acción colectiva, seguimiento en las políticas públicas para evitar declives como la que se viene con el carbón. Por eso estoy haciendo una investigación sobre la economía pos carbón, la importancia de energías alternativas.

E.V.D: La llamada asociatividad exige cultura de asociación, disposición de unidad. ¿Cómo transmitir e inocular ese mensaje sobre todo a los empresarios?

F.H.A.: Vuelvo al ejemplo de Barranquilla. La ciudad se asocia por la crisis en la que cae entre los años 40 y 50, cuando justo era vista como un modelo de ciudad sin gobernabilidad. Pero la crisis logró debilitar este estatus y es cuando deciden organizarse.

Hay que agruparse y exponer ideas por un bien superior al departamento; esas son buenas señales que se reciben con optimismo.

Pero me preocupa la alternancia de los gobiernos y la poca capacidad de apoyar las cosas buenas. ¿Por qué no paramos la inversión innecesaria en la plaza Alfonso López que costó unos $11.000 millones? ¿por qué no paramos la plaza en Becerril por $20.000 millones para recibir a 90.000 personas cuando el municipio solo cuenta con cerca de 17.000 ciudadanos?

E.V.D.: En los últimos años han surgido muchas iniciativas para la asociatividad, muchas de ellas aupadas por usted mismo, sin que ninguna haya fructificado. ¿A qué le atribuye usted esa apatía? ¿Estará el Cesar siempre condenado a ser individualista?

F.H.A.: No es que no hayan fructificado. Creo que hay semillas como la de ‘Dialoguemos Cesar’ que son iniciativas interesantes, por lo que no estoy tan pesimista. Valledupar ha dado muestras interesantes de que la democracia sí ayuda: como el candidato que tenía todo el apoyo para ganar y perdió.

Tengamos en cuenta que venimos de un conflicto armado que nos hizo pensar que si reclamamos, podría costarnos la vida. Eso se vio en asesinatos hacía líderes, periodistas y otras personas. Entonces, eso puede ser otra limitación.

Pero, aun así, muchos de los candidatos de las últimas elecciones buscaron asesoría de CESORE para analizar el panorama del Cesar y Valledupar y eso deja muchas cosas buenas que decir.

Debemos pensar, ¿cómo aprovechamos a las empresas paisas que llegan al departamento? Como Nutresa, Atlético Nacional, EPM, etc.; hay que analizar sus planes de Responsabilidad Social Empresarial y cómo los aplicamos.

E.V.D.: El Cesar tiene líderes en el Gobierno Nacional, pero al parecer, por falta de inclusión, no se ven las gestiones o se ven lentas… ¿las autoridades locales cómo deberían sintonizarse con esas autoridades nacionales?

F.H.A Nosotros tenemos un sesgo con ellos. Pretendemos que actúen como hace 40 años lo hacía Alfonso Araujo Cotes, quien al llegar al posicionamiento nacional de inmediato jalonaba recursos para invertir en el Cesar.

Ya no es posible actuar así. Ellos (los cesarenses con altos cargos en el gobierno nacional) están arriba no por el Cesar; no se deben al Cesar, aunque suene duro, pero no quiere decir que no tengan voluntad.

Además, ellos tienen un lenguaje diferente a nuestros gobernantes: mientras el lenguaje de aquellos es de análisis, manejan cifras, estadísticas, nuestros gobernantes apelan más al corazón. Entonces, mientras esos dos lenguajes no se alineen y logren un punto en común no podrán materializar proyectos.

E.V.D.: Cómo apropiarlos o empoderarlos…

F.H.A.: Tendríamos que mejorar la calidad del diálogo y propuestas ante ellos. Tendríamos que tener grandes panoramas y pensar en objetivos prontos: como la intervención o recuperación al río Guatapurí.

E.V.D.: Por su experiencia, cuáles son los mayores obstáculos para el proceso de asociatividad…

F.H.A.: Además de los ya mencionados, los fracasos anteriores podrían generar desánimos. El poco papel activo de la Cámara de Comercio, en contraste con otras cámaras del país, muy protagónicas. La falta de comunicación con los medios de comunicación. Me sorprende no encontrar un solo artista socialmente comprometido en este tema.

E.V.D.: ¿Otros sectores rezagados…?

F.H.A.: Las empresas ambientales. No le están apostando a este tema ni a la importancia del cambio climático. No se han organizado. Mira lo que está pasando con los pescadores de La Gloria.

Tampoco se ha trabajado como se debe en los temas LGBTI ya que no les están dando trabajo a esta población. Hablaba con la Asociación de Lesbianas del Cesar y ellas se organizan, ahondan esfuerzos y se vuelven una acción colectiva.  Así se debería trabajar.

 

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