“Sueño con un Cesar libre de las cadenas de nepotismo de los mercaderes del poder político, enemigos descarados del pueblo…”: Fernando Dangond*

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El Cesar debe sentirse orgulloso de la pléyade de jóvenes talentosos, muchos residentes en el exterior,  desempeñándose con lujo de competencia bien en la cátedra, bien en la ciencia, bien en empresas privadas multinacionales o en sus propios emprendimientos. Son jóvenes apreciadísimos por su buena formación (maestrías, doctorados, inclusive postdoctorado), pero seguramente pocos conocidos y aprovechados en y por su territorio nativo.

Enfoque Vallenato se ha dado a la tarea de ‘descubrirlos’ para tender puentes sólidos y fortalecer los lazos de pertenencia integracionista. Es vital saber qué piensan ellos y qué pueden aportarle al territorio, sobre todo en estos momentos difíciles y deficitarios de liderazgos, acaso porque nuestros jóvenes parecen distantes y apáticos en su vocación de relevo generacional.

Hemos descubierto algunos, pero faltan muchos. Cada semana publicaremos la opinión y el perfil de uno de ellos. He aquí la de Fernando Dangond Castro. 


  ¿Cuál es tu opinión de la situación departamental del Cesar?

 El Cesar es un departamento privilegiado desde el punto de vista de su potencial agrícola y su talento humano. Desafortunadamente, es también un microcosmos que refleja el momento crítico que se vive en todo el país.

Pienso que ha faltado más inversión en ese talento para diversificar las opciones de trabajo para nuestros jóvenes, e impulsar el desarrollo de la región. Los gobiernos departamentales deben tomar medidas para generar innovación y creatividad en la creación de microempresas, con adecuados incentivos y buscando menos carga tributaria para los pequeños y medianos emprendedores. En medio de una terrible pandemia, se amplifican los problemas de escasez de alimentos, la especulación en los precios y se sacrifican oportunidades de conseguir o mantener un empleo, mientras se busca el bien de la población con el confinamiento.

El gobierno debe tratar de suplir las necesidades mínimas y básicas durante este período crítico, mientras se continúa el énfasis en capacitación y educación de alta calidad para evitar la deserción escolar. Hay que invertir en tecnología para no quedar rezagado ante el resto del mundo, en la industria manufacturera, en la construcción, en negocios relacionados con el arte y la música, y en la mejoría de rutas para que los campesinos y agricultores puedan agilizar con bajos costos el mercado de sus productos.

Esto se hace más imperativo ahora, ante la crisis del sector minero. El empleo informal, que arrebata la dignidad de las personas, seguramente ha aumentado con la pandemia; esto ayuda a subsanar dificultades a corto plazo, pero causa divergencias en la competitividad de empresas que se someten a la formalidad e invierten en capacitación del personal, lo cual termina causando inestabilidad económica en el largo plazo.

No se puede ignorar el impacto tan enorme que tiene la corrupción y las mafias electorales en la situación del departamento, con la desviación de recursos para satisfacer el bolsillo de pocos, que en vez de incentivar empleo, terminan en elefantes blancos sin sentido. Si las leyes ayudan a garantizar que ‘ser avispado paga’ y el político anticipa que al sustituir parte de lo hurtado saldrá nuevamente libre, se produce una fórmula perfecta para perpetuar la corrupción, con todas sus nefastas consecuencias. Hay que crear leyes mucho más estrictas, y hacerlas cumplir, fortaleciendo con recursos humanos y materiales a las entidades del Estado encargadas de salvaguardar el bien común.

Los problemas de orden público – incluyendo guerrillas, paramilitarismo, vandalismo, financiados en gran parte por el narcotráfico y la economía subterránea del crimen organizado – parecen colmar la capacidad de los organismos de control del Estado. En el campo y los pueblos se magnifica el robo de insumos y productos agrícolas, el abigeato, los efectos de la migración venezolana.

El cesarense se merece un empleo formal, con derechos laborales y seguridad social que garanticen su dignidad. Sin paz y sin seguridad tampoco hay turismo, y sin turismo se pierde una oportunidad gigantesca de potencial de crecimiento que tiene el Cesar. Al turista lo atraen las ofertas gastronómicas, el sentido de aventura, los paisajes, las maravillas naturales, la cultura y el arte, la hospitalidad de nuestra gente, que son tan increíblemente ricas y esplendorosas en nuestro Departamento.

¿Valledupar ha valorado o reconocido tu talento?

 Si el resto del mundo me valorara como me valora Valledupar, creo que ya sería el rey del mundo. Siempre he sentido la solidaridad y el apoyo genuino y transparente de la gente de mi pueblo en mis proyectos, tanto en medio de mis éxitos como de mis más grandes tribulaciones. Por eso siempre busco, agradecido, devolverles tanta bondad. Cuando vuelvo al Valle, mis amigos siempre me hacen sentir como un rey.

¿Te has sentido marginado o desconocido por la dirigencia cesarense?

 Emigré a EEUU desde hace más de 30 años. Sería ambicioso pretender que la dirigencia cesarense viva pendiente de mis logros por fuera del país. Existen muchas personas muy talentosas viviendo en Colombia. Obviamente creo que puedo contribuir mucho, basado en lo que he aprendido en los diferentes roles que he ocupado a lo largo de mi carrera profesional y por mi entrenamiento académico, y estoy dispuesto a hacerlo cada vez que se requiera de mí. Además de la medicina, la ciencia y la música, tengo un grado en administración de negocios. Trabajo como ejecutivo en una corporación global de más de 60 mil empleados. Sí creo que puedo aportar conceptos organizacionales, de logística, de manejo de personal, de obtención y manejo de recursos, de alianzas, etc., para ofrecer soluciones con mi experiencia de liderazgo.

¿Cómo sueñas al Cesar y cómo crees que podría hacerse realidad ese sueño?

 Sueño con un Cesar libre de violencia y pobreza, emprendedor, vibrante, dinámico y acogedor. Un Cesar lleno de promesas y sonrisas, de respeto por la vida humana y el trabajo digno. Un bastión de riqueza y prosperidad, un verdadero ‘departamento piloto de Colombia’. Un departamento donde dé gusto tomar una carretera un día cualquiera para ir a visitar la ciénaga de Zapatosa, o escalar la serranía de Perijá avistando aves exóticas, junto con la familia. Una Atenas Suramericana, un centro del pensamiento, de la tecnología y de la ciencia. Un emporio musical en su máximo esplendor. Un Cesar libre de las cadenas de nepotismo de los mercaderes del poder político, enemigos descarados del pueblo.

Para hacerlo realidad, hay que crear conciencia, pero esto sólo se logra con una buena educación. Desafortunadamente, la gente en su afán de creer en soluciones rápidas, cae en las trampas de esos mercaderes del poder, y son repetidamente engañados en un círculo vicioso. Hay que romper esas cadenas con una educación orientada al futuro con el fin de elevar a grupos de gente y no al individuo, una educación que le dice no al bienestar cómodo e inmediatista basado en la ley del «más vivo», que otros saben explotar para engrosar sus arcas. ¿De qué sirven los megacolegios si no resuelven la megapobreza?

«Hay que invertir en tecnología para no quedar rezagado ante el resto del mundo»

¿Podrías proponer alguna(s) salida(s) para superar esta encrucijada (política, económica, social, académica, pandémica) que padece el Cesar?

 La solución no es por la vía de la violencia. Tampoco debemos caer en la trampa de los encantadores de serpientes que prometen nuevos sistemas políticos, ya probados históricamente como colosales fracasos.

Cuando hay educación, el común de la gente entiende una explicación básica de los beneficios de una vacuna…

… La crisis política es básicamente una novela de corrupción abierta y descarada, facilitada o incentivada por la laxitud del sistema. Si el pillo sabe que tendrá casa por cárcel, o que su pena será minimizada si restituye una parte, su falta de escrúpulos lo impulsará a tomar el riesgo de robar las arcas del estado, en detrimento de los pobres, los más necesitados de esos servicios. La única solución es crear leyes ejemplares que aseguren que el pillo pague lo robado, con intereses y creces, y aun así termine en prisión por muchos años.

Hay que estimular la ciencia y la tecnología, el emprendimiento digital, creando núcleos de ecosistemas económicos que atraigan empresas de otros departamentos (o inclusive de otros países) y así estimular la economía.

También debemos vernos al espejo y entender que no somos una potencia económica, y reconocer en el espejo nuestras arrugas incipientes, nuestras nuevas canas, y la necesidad de impulsar a la juventud que constituirá las nuevas generaciones, saliendo del mundo agroindustrial hacia un mundo más digital y tecnológico.

Es más importante la calidad que la cantidad de ofertas educativas. Necesitamos jóvenes que no ‘coman cuento’ y aprendan que es el bienestar común el que lleva al bienestar individual, y no al contrario. Pero ese bienestar común se consigue poniendo un granito de arena individual, porque todo comienza por casa. Esto se logra con un esfuerzo personal respetando las leyes, reconociendo que nuestros derechos terminan donde empieza el derecho del prójimo, siendo solidarios con los más necesitados, no arrojando la basura a la calle, dándole una mano al anciano, respetando a los niños, rechazando la violencia intrafamiliar, y honrando al empleado, con honestidad y responsabilidad.

 


PERFIL*

Fernando Dangond Castro nació en Valledupar el 5 de noviembre de 1962. Desde los 5 años incursiona en la música, recibiendo instrucción musical en piano y solfeo por parte del maestro Antonio María Peñalosa. A los 9 años  aprende a tocar el acordeón, coronándose Rey Vallenato categoría infantil (1976) y más tarde, con la canción ‘Nació mi poesía’, gana el concurso de canción Inédita del festival vallenato (1981). A los 17 años entra al ejército de Colombia, Batallón de Bachilleres Miguel Antonio Caro, donde presta un año de servicio militar.

Bachiller del Colegio Nueva Granada (Bogotá). Médico y cirujano de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá (1987), prestando un año de servicio social obligatorio en Neurología en el Centro Médico de los Andes, Fundación Santa Fe de Bogotá. Se entrena en Medicina Interna en Case Western Reserve University en la ciudad de Cleveland, EEUU. Asimismo se  entrena como residente en Neurología Clínica en la Escuela de Medicina de Harvard, Hospital Mass General Brigham de la ciudad de Boston, EEUU. Descubre el síndrome familiar de Hemiplejía Alternante. Instructor de Neurología de la Escuela de Medicina de Harvard. Profesor Asistente de Neurología, Escuela de Medicina de Harvard, desempeñándose como Jefe del Laboratorio de Regulación de la Transcripción Inmune. Descubre 2 genes humanos (HDAC3 y JMJD2) con estas características funcionales. Es responsable del equipo de Desarrollo Clínico que participa en la aprobación, en 85 países, de Mavenclad, una medicina para la Esclerosis Múltiple.

A lo largo de su carrera ha escrito más de 100 publicaciones científicas en revistas internacionales, y cientos de trabajos presentados en Congresos de Neurología a nivel mundial. Igualmente, ha recibido múltiples honores y reconocimientos por organizaciones corporativas, gubernamentales (presidenciales), y académicas. También es reconocido como inventor por la Oficina de Patentes de los EEUU (tiene patentes a su nombre).

Dangond Castro tiene un Master de Ciencias de la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos. Es graduado también del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) – Sloan School of Management con un MBA en Administración de Empresas. También se dedica a la agricultura (cultivo de palma africana), y a la creación de empresas (HealthWave Signals y Eltermometro.co).

Participa en la Junta Directiva de diversas organizaciones con ánimo de lucro en los Estados Unidos, entre las cuales se destaca «Catholic Charities» (la mayor organización de los Estados de Nueva Inglaterra para ayudar a pobres e inmigrantes) y «Build the Faith» (fundación creada por su hija Cristina para construir iglesias en áreas pobres del planeta; ya ha construido iglesias en Argentina, Colombia, Nicaragua y Ghana (Africa)).

Ha continuado en su rol de compositor (cuenta con más de 100 canciones inéditas), médico y científico ya que cree firmemente que sus talentos son regalos del Espíritu Santo de Dios, y que tiene un compromiso de ejercitarlos.

*Editado

 

 

 

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