Seis cosas que quizás no sepas del sexo

0
431

Tantos tapujos y prejuicios sobre el sexo nos han hecho mucho daño: miedos, inseguridades, falsos pudores y hasta abusos, son el pan de cada día de millones de hombres y mujeres que viven el sexo como algo oscuro y frustrante.

La sexualidad no solo nos permite tener hijos, también nos trae alegría, placer y satisfacción debido a la liberación de hormonas que inundan la sangre e invaden todos los poros de la piel. ¿Suena rico, verdad?

Aunque no faltan aquellos que no les interesa hablar de sexo, a la gran mayoría de terrícolas les causa curiosidad conocer del tema. Y esto es perfectamente válido y hasta útil para aprender nuevas cosas o re-aprender lo malo que se esté haciendo.

Como la curiosidad mató al gato – ¿o al ratón? – les voy a enumerar cinco cosas sobre el sexo que de pronto no las sepas. Te aseguro que pueden servir para conocerte más, aprender de tu pareja o girar el timón de tu sexualidad para evitar que te hundas en la frustración que sientes en este momento.

¿Te identificas con esto? ¿Lo has escuchado acaso de boca de tu marido o de tu mujer?

Pues bien. Dentro de esas quejas he detectado algunas actitudes que destiñen al buen sexo, es decir, a esos polvitos sabrosos y apasionados que dan ganas de repetirlos. Llamo a esto ‘los aburridos sexuales’, esas personas que se encargan, consciente o inconscientemente, de atropellar la intimidad e incluso, acabar con el romance.

  1. El clítoris no funciona como un interruptor. De seguro ya sabes que este órgano sexual de la mujer es el que le brinda los mejores orgasmos, más aún que el venerado pene masculino. Pero, por ser tan sensible no se debe estimular bruscamente ni espicharlo como si fuera un botón; si no se tiene el cuidado de tocarlo como si fuera una exquisita obra de arte – y estoy segura que así lo es – puede generarse todo lo contrario al placer: molestia o dolor.

2. El clima caliente alborota las hormonas. En la consulta que hago en Bogotá, es común encontrarme con parejas que viven una especie de letargo debajo de sus cobijas y que desaparece cuando pasan sus vacaciones en un pueblito cálido o en una playa asoleada.

No se puede asegurar si es el termómetro, la comida de mar o el descanso, pero es evidente que la calentura corporal se traslada al deseo sexual. ¡Bon appetit!

3. No a todos les interesa repetir la dosis. ¿Has oído hablar de las mujeres multiorgásmicas, cierto? También sabes que a la mayoría de hombres les gusta echar más de un polvito en un encuentro sexual. Hasta aquí todo es perfecto, o por lo menos, forma parte de las fantasías de muchos y muchas.

Sin embargo, no somos iguales y eso también cabe para la sexualidad. Existen personas que se gozan el momento y llegan al orgasmo, pero luego se echan a dormir y no les interesa repetir la dosis así el otro esté hambriento por comer otro bocado. Aunque es difícil de creerlo, es una verdad que debe aceptarse.

4. No hay posición ‘normal’ en el sexo. No faltan los pacientes que me aseguran gustarles solo la posición ‘normal’ en la cama, lo que traduce ‘él arriba y ella abajo’. Esto en el caso de las parejas heterosexuales, porque los gays y lesbianas nos llevan la delantera en temas eróticos y no tienen tantas tonterías y remilgos como el resto de la humanidad.

Si quieres tener sexo colgado del techo o torciendo tu cuerpo como un malabarista, eso es cosa tuya y de tu pareja. Una nueva pose o estímulo ayudan a aumentar el placer y te sacan de la rutina de hacer siempre lo mismo. ¡Bienvenida la imaginación!
5. Un juguete sexual nunca te va a reemplazar. Cuando una chica le propone a su pareja el uso de un juguete sexual, no es raro que él se espante y se le disparen las alarmas del ‘macho bravío’. Que ella pueda amañarse con el juguete, o que lo quiera reemplazar por algo más grande y gordito, son pensamientos cargados de prejuicios que nada tienen que ver con la realidad.

Un juguete sexual es solo un juguete que usado a solas, o con la pareja, trae muchas sensaciones nuevas que a ambos les va a encantar, siempre y cuando se dejen los miedos a un lado. Recuerda que el sexo es un juego.

6. El sexo es para todos sin importar la edad. Me encanta recordarles a mis pacientes que después de los 60 años se sigue disfrutando el sexo por igual. Hay mujeres de 70 años que disfrutan sus orgasmos múltiples, así como existen hombres que echan sus polvitos después de llegar al octavo piso de sus vidas.

El sexo no tiene límites, excepto el que cada uno se lleva a su cabeza. Si te llegó la menopausia o estás en la tercera edad, no tienes que relacionarlo con el final de tu sexualidad; no olvides que el cerebro es el principal órgano sexual y tus actitudes y pensamientos son los que determinan si te abres a nuevas experiencias sexuales. Ni viejos ‘verdes’ ni ancianas ‘arrechas’, todos tenemos derecho a disfrutar el sexo hasta el día en que nos vayamos de este mundo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here