¿No puedes llegar al orgasmo?

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Nereyda Lacera

Médica Sexóloga

Dranereidalacera.blogspot.com

Tener un orgasmo es una experiencia que nadie debería perderse. Sentir que tu corazón se acelera y tu respiración se agita cada vez más, al tiempo que todo tu cuerpo entra en acción preparándose para ese volcán a punto de explotar, es casi tocar el cielo o «morir por un ratico» como lo han descrito los poetas y cantantes.

Al orgasmo se llega con los estímulos de los genitales, pero también con caricias en otras partes del cuerpo como los pezones, el ano o incluso, ¡oh sorpresa!, el lóbulo de las orejas.

Ya sea que estés con tu pareja o solita, alcanzar el clímax es asegurarse de que el sexo en verdad vale la pena.

Millones de mujeres no saben lo que es alcanzar un orgasmo;  no exagero. Los tabús y creencias bloquean la posibilidad de gozar el sexo y las mujeres somos campeonas en esto al prohibirnos tocarnos, explorar nuestros cuerpos y sentir la delicia que tenemos entre las piernas.

Veamos algunas tareas que puedes hacer si crees que tienes problemas para alcanzar el orgasmo y te estás perdiendo lo más rico que una mujer pueda sentir.

  • Busca tu placer a solas sin interrupciones ni afanes. Recorre los puntos erógenos de tu cuerpo: tus orejas, el cuero cabelludo, tus pechos o abdomen, la entrepierna y las nalgas. Mientras tanto, imagina una escena excitante o mira un video erótico para que tu mente se concentre en lo rico del momento.
  • Conoce y consiente tu clítoris. Este órgano no es atrofiado como nos lo hicieron creer. Tiene un poder ilimitado para lanzarte al orgasmo; con las yemas de tus dedos mojados con un lubricante a base de agua o con tu saliva, explora su periferia, el capuchón que lo cubre y el glande (no te sorprendas que también tenemos glande) que se descubre si levantas el capuchón. Acaricia o masajea ese botón del placer que solo las mujeres tenemos y que pasa desapercibido para sus dueñas sin imaginar lo que se están perdiendo.
  • Aprende a conocer la manera como te gusta el estímulo en tu clítoris variando los ritmos, la velocidad y las figuras que le das a tus dedos. Recuerda que un vibrador es un buen aliado para esta tarea.
  • Mueve tus caderas mientras sientes que la calentura aumenta para que toda la sangre fluya a la pelvis y te acerque más al orgasmo. Puede que te veas rara al comienzo pero te aseguro que ese bailecito pélvico te va a ayudar.
  • Introduce uno o dos dedos en tu vagina y aprieta fuerte como si estuvieras aguantando las ganas de orinar; luego afloja y repite varias veces este ejercicio llamado Kegel. Déjate llevar por las sensaciones y sigue fantaseando con cosas excitantes. No te sientas incómoda o ridícula si quieres gemir o gritar.
  • En la pared frontal de tu vagina, detrás del hueso púbico, hay un punto arrugadito que si se espicha causa mucho placer: es el punto G que desencadena orgasmos deliciosos. Si lo encuentras, con tus dedos lubricados presiónalo en círculos para que aumente la intensidad del placer.
  • Si sientes que vas a llegar, aumenta la velocidad e intensidad de la vibración – recuerda que el juguete sexual es un buen aliado – y déjate llevar desconectando tu mente. No te detengas ni te frenes así te sientas a punto de desmayar. Dale la bienvenida al orgasmo.
  • Cuando estés con tu pareja dile sin pena lo que necesitas para ‘tocar las nubes’. No olvides que solo tú conoces tu cuerpo y él no es adivino; proponle posturas o llévalo a los puntos que te vuelven loca. Deja de ser pasiva y no olvides que ambos, y no uno solo, son los responsables de la satisfacción en la cama.
  • Nadie nació aprendido en el sexo. No te avergüences si no te has encontrado de frente con el orgasmo; eso sí, no te resignes a vivir frustrada o amargada. Puedes convertirte en el mejor polvo si te lo propones; decídete, tócate, consulta. ¡Manos a la obra, o mejor a tus genitales!

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