“La clave es la educación, una educación que transpire solidaridad, emprendimiento, asociatividad”: Dickson Quiroz

No hay bien que por mal no venga. La pandemia del Coronavirus, con la secuela de confinamiento, sin duda abstrajo a los cesarenses para pensar en su presente y pensar en su futuro. Seguramente la radiografía departamental no es halagüeña, y tampoco parece serlo el futuro, a condición de que ‘todos’ influyan en su devenir, parece ser la premisa. Entonces, empezó a abrazarse lo de la asociatividad…

Por supuesto, Enfoque Vallenato apoya este emprendimiento de ‘Dialoguemos Cesar’ por la sensibilización, concienciación y organización de la sociedad civil. Primero entrevistamos a Juan Pablo Remolina (Prosantander), luego a Fernando Herrera (CESORE) y ahora Dickson Quiroz Torres. Vendrán muchos más.

Enfoque Vallenato Digital (EVD): Dr. Quiroz, cuál es su radiografía del Cesar…

Dickson Quiroz Torres (DQT): Veo a un Cesar que, paradójicamente, luego de crecer de modo acelerado se empobreció al mismo ritmo. Antes del 67, los municipios de lo que hoy es el Cesar eran todos villorrios sumidos en el olvido y el atraso.

Luego, la época del esplendor: la creación del departamento del Cesar, presencia de un liderazgo (político, empresarial, gremial, etc.), diversas bonanzas, aunque malogradas, y el mejoramiento ostensible de las necesidades básicas insatisfechas. El Cesar, por su empuje, era considerado departamento piloto de Colombia, lo mismo Valledupar, Sorpresa Caribe.

Pero, más temprano que tarde, se asomó y aposentó el decrecimiento. Los liderazgos se esfumaron – no hubo sucesión, algunos claudicaron ante la ley – y el empuje empresarial, gremial e, inclusive, académico, desaparecieron, dejando al Cesar en una completa orfandad.

Sin embargo, el Cesar crecía cuantitativamente en cobertura educativa, de salud, en servicios públicos, en vías, en lo urbanístico, etc., pero ya a la topa tolondra, sin norte, sin ética, sin institucionalidad. En ese país de ciegos y tontos, lógico que sobrevendría el imperio de la corrupción, llevándose por los cachos la democracia y la ciudadanía, todo ello sin que aprendiéramos a ser emprendedores y competitivos para sembrar nuestras bonanzas coyunturales.

Hoy, los indicadores económicos son aterradores: mal ranqueado en pobreza, desempleo, informalidad, pobreza absoluta, educación, salud, competitividad. (CESORE). Y en liderazgo y en asociatividad, diría yo.

Quiroz Torres es un abogado, especializado en gerencia de empresa, estudioso del departamento. Le ha tocado serlo, bien por fungir como político (concejal de Valledupar, diputado del Cesar, senador de la República, secretario de gobierno municipal, alcalde (e) de Valledupar), o bien por su actividad de varias décadas como periodista (columnista del Liberal (Popayán), Diario Vallenato, El Heraldo, El Pilón, editorialista de la revista Alborada, del periódico El Pilón y actualmente de la revista Enfoque Vallenato), actividades en las cuales le ha tocado investigar, analizar y escribir el discurrir diario del territorio. Es, pues, un avezado.  

E.V.D. Cómo superar la difícil coyuntura económica y socio política vivida por el Cesar…  

D.Q.T.: Enfoque Vallenato ha venido publicando propuestas de diversos líderes sobre cómo superar esta crisis. A mí me publicó hace algunos días.

Para empezar, comparto la tesis de que el vértice del problema está en la poca o nula actitud positiva o emprendedora del cesarense, lo que no le permite asociarse y, lógico, sin esa condición colectiva no puede ejercer ni ciudadanía, ni democracia ni puede ser competitivo para un mediano desarrollo individual y colectivo.

El Cesar tiene fortalezas endógenas, inmensas, nunca aprovechadas por esa actitud deficitaria del cesarense. Entonces, es vital trabajar e inculcar nuevos paradigmas, lo que traduce educación. Solo la educación, periodista…

E.V.D.: En concreto, cuáles las propuestas para encauzar al Cesar por la vía del desarrollo…

D.Q.T.: Dos predicamentos básicos y esenciales: (i) Aprovechamiento de fortalezas y, (ii) superación de deficiencias o déficits.

Valledupar goza de una privilegiada posición geoestratégica. Sin querer queriendo es una Ciudad-Región: su población (casi 500 mil) se duplica fácilmente por la atracción natural que ejerce sobre sus vecinos municipales. ¿Qué tal que Valledupar explote, con rigor competitivo, esa condición natural y se convierta en un gran prestador de servicios (educación, salud, entretenimiento, bienes, etc.), de suerte que los municipios vecinos no tengan que recurrir a otras ciudades en demanda de esos servicios?

Fortalezas del Cesar son su música vallenata (incluido su quinto aire: la hospitalidad valduparense), sus etnias, sus paisajes, su diversidad climática, sus ríos (sobre todo el Guatapurí), su Parque de la Leyenda Vallenata (ahora del municipio, no desarrollado ni siquiera en el 10%). ¿Qué tal hacer, con todas las de la ley, una apuesta turística soportada en estos bastiones? ¿Qué tal desarrollar en toda su plenitud (cine, tabernas, museos, coliseos, auditorios, artesanías, etc.) el área del PLV convirtiéndolo en un gran Centro Cultural de la Vallenatía, inclusive con esquema de APP?

El campo también podría ser una apuesta a condición de un desarrollo competitivo. Hay grandes extensiones de tierra, además fértiles, hay vocación, hay agua, hay diversidad de climas, hay experiencia, hay mercado en bruto por conquistar. ¿Qué tal desarrollarnos como despensa agrícola, y además agroindustrial?

Las energías alternativas también pueden campear en el Cesar. Ese sol canicular que nos hace ver al diablo es una bendición para la energía solar. Ya hay experimentos exitosos.

Claro que todas esas bellezas, siempre ahí latentes,   necesitan para su aprovechamiento un hombre con una actitud diametralmente opuesta a la actual, una actitud competitiva, asociativa, emprendedora, prospectiva, planificadora. He ahí la cuestión. Este es el déficit que todo lo malogra ¿Cómo superarlo?

E.V.D.: Usted ha formulado la pregunta. Cómo superar ese déficit, ese ‘pequeño escollo’ que todo lo malogra…

 D.Q.T.: Sin duda, a través de un camino larguísimo y lleno de espina, pero gratificante, la Educación. Un Cesar Educador capaz de cambiar el chip que nos ha gobernado desde siempre. Por nuestro modo de producción, aún feudal, tenemos enraizado el individualismo que no solo no nos permite asociarnos, también nos hace proclives a injuriar a aquellos que sobresalen. Nos volvemos antropófagos con los paisanos…se necesita un cambio colectivo de actitud.

E.V.D.: Un Cesar Educador,  ¿no es una propuesta a muy largo plazo? ¿Mientras, cómo amainar o mitigar esta coyuntura difícil?

D.Q.T.: No podemos obviar la visión de largo plazo, aunque su implementación sea gradual, apenas lógico. Debe empezarse por construir cimientos donde los albañiles sea la sociedad civil, pues no vemos formación humanística ni de estadistas, ni grandeza, en nuestros gobernantes. Es más, sería la sociedad civil la que le impondría al sector público, con su interlocución válida y su presión colectiva, en su gradualidad, este derrotero que mejore el déficit de los indicadores económicos.

Sueño el ejercicio: un pequeño pero sólido núcleo líder  empieza la construcción colectiva que, sostenida y bien planificada, hace y crece la diáspora hasta involucrar y comprometer y articular a todos los sectores representativos de la sociedad. Por cantidad y calidad de los involucrados, ese accionar colectivo tendría la capacidad de ejercer presión para hacerse oír, sobre todo del sector público. Ese es un ejercicio educador…

Olvidábamos decir que Dickson Quiroz Torres es de los pocos cesarenses que, cual apostolado, ha entregado buena parte de su vida a construir ese clima de unidad y asociación entre los sectores representativos de la sociedad. Muchos recuerdan procesos como Unidos por el Cesar, Liderar, ProCesar, todos encaminados a cambiar ese chip individualista, procesos que lideraba en simultánea con la creación de empresas (revistas Alborada y Enfoque Vallenato, Crear Siglo XXI, Crear Impresores, periódico El Pilón), y con su actividad gremial (Coral, Acopi, Inter gremial, etc.).   

E.V.D.: A su juicio, entonces, se necesita el concurso obligatorio de la sociedad civil para el desarrollo del territorio…

D.Q.T.: Es imperativo. Estoy de acuerdo con Remolina y con Herrera. Sin sociedad civil organizada no es posible el desarrollo del territorio.

Una sola persona que tenga cierto poder como gobernante es posible que haga una que otra obra de importancia, pero no le alcanza para un desarrollo colectivo del territorio. El mundo de hoy no es de mesianismo, de suyo coyuntural o temporal. En contraste, los tiempos de construcción de un megaproyecto transcienden varios periodos de gobierno. Es la presión colectiva sostenida la que logra o impide acciones u obras públicas o privadas.

 E.V.D.: Me sorprende su optimismo a pesar de los fracasos de iniciativas anteriores… 

D.Q.T.: ¿Fracaso? No lo creo así. Todos los procesos exigen tiempos de maduración, necesitan tiempo y cantaleta. Lo importante es tener conciencia del proceso. El individualismo es un remolino, un círculo vicioso que todo lo engulle. Pero la misma dinámica social produce aventajados que aprenden a escabullirse del remolino y luego, por educación, otros y otros y otros aprenden la técnica para eludirlo, hasta que colectivamente no sea una amenaza.

E.V.D.: Esa asociatividad puede darse por inercia o requiere un liderazgo que la inculque… 

D.Q.T.: Los paradigmas son difíciles de desarraigar. Para precipitar el  desarraigo del individualismo, es indispensable trabajar y fomentar una  educación que, elevada a política pública sostenida y planificada, involucre todas las formas de educación: formal, informal, no formal, medios de comunicación, iglesias, murales, alternativas, etc. A mi parecer, la educación por modelaje es fundamental, unos pocos se asocian con éxito, modelo que es emulado y así. La cuestión es seria y así hay que tomarla.

E.V.D.: Volvamos atrás. Usted no cree mucho en el mesianismo. ¿No es entonces optimista en lo que puedan hacer los cesarenses que hoy ostentan cierto poder en el gobierno nacional?

D.Q.T.: Desde luego, cada uno de ellos, en su rol misional ministerial, podría dejarle al Cesar una o más obras de grande importancia. Esas obras, claro, satisface una necesidad sentida, y en tal medida hay que agradecerla. Pero esa gestión, per se, no construye sociedad, y menos cuando ésta no participa en su postulación, ni estructuración ni en su consecución. Lo ideal sería que la sociedad civil local se involucrara y comprometiera con la obra. Hay ejemplos emblemáticos: la creación del Cesar, la UNAL (La Paz), la vía a Pueblo Bello, acaecidas por la presión colectiva. Lo que trato de decir es que la sociedad local debería gestionar y presionar esas obras, para que se las apropie.

E.V.D.: El tiempo del gobierno Duque parece agotarse y aún el Cesar no ve, traducida en obras, la gestión de nuestros paisanos cesarenses, por lo demás la mayor representación política del Cesar en un gobierno…   

D.Q.T.: Varias observaciones. Más que representación política, ciertamente buena, repito lo que le aprendí a Fernando Herrera: los cesarenses hoy en altos cargos son tecnócratas, llegaron y se sostienen en esas posiciones por méritos propios, por disciplina y rigor, sin respaldo político partidista alguno. No le deben su cargo a la tierra.

En segundo lugar, ¿cuántos macro o mega proyectos, debidamente estructurados, ha presentado el departamento (sector público o privado) a consideración del alto gobierno? Que se sepa, ninguno. Brillamos por la oscuridad.

En tercer lugar, y esto también lo aprendí, nuestros gobernantes no se comunican eficazmente con nuestros tecnócratas. Mientras éstos hablan y entienden el lenguaje riguroso de proyectos estructurados, de estadísticas, aquellos hablan con el corazón, de sus deseos, de sus sueños, pero sin soporte técnico. Así es difícil conversar.

E.V.D.: Hablando de talentos, en el Cesar pueden contarse por decenas los destacados en el ámbito nacional, pero muchos otros se destacan en el exterior y nosotros ni siquiera los conocemos…

D.Q.T.: Si, es evidente, inclusive vergonzoso, el divorcio entre los asentados en el territorio y los cientos de talentos hechos, destacados y residenciados en el interior o el exterior del país. Parecería que a los de aquí no les importara los de allá; es más, que mientras más distantes, mejor, acaso porque su sombra podría opacarlos.

Y los de allá, con mundo, visión universal, estudios y títulos, aman a su tierra pero se me antoja que la visitan solo para encontrarse con su familia, sus amigos y las parrandas, pero poco para adentrase en el estudio y solución de sus problemas. Nunca se les invita a participar del acontecer político (no me refiero al electoral) y esa exclusión la pagan con displicencia. Ellos no tienen una agenda misional de territorio. El reto es cómo aprovechar al máximo esos talentos, sus ideas, sus visiones, para que le devuelvan al territorio lo que el territorio les ha dado.

Lea: «Tenemos que crear ciudadanía y visión»: Fernando Herrera Araújo director de Cesore

 

12 Comentarios

  1. Manito, excelente el análisis que haces a profundidad de la situación pasada y presente del Cesar y cimentando el futuro en la educación, que debe ser lo fundamental para un desarrollo en todos los campos . Te felicito por tu amplio conocimiento del aspecto sociológico y económico, no en vano tienes una larga trayectoria en tu desempeño profesional, te felicito

  2. Manito, excelente el análisis que haces a profundidad de la situación pasada y presente del Cesar y cimentando el futuro en la educación, que debe ser lo fundamental para un desarrollo en todos los campos . Te felicito por tu amplio conocimiento del aspecto sociológico y económico, no en vano tienes una larga trayectoria en tu desempeño profesional, te felicito

  3. Totalmente de acuerdo, hay que insistir en procesos de asociatividad. Hay que emprender una Misión Colectiva.
    Comentario a entrevista

  4. Desde la distancia apreciado Dickson, cordial saludo de: Myriam Vega López presidente ejecutiva Fundación Soceh. «La educación ilumina el alma de los pueblos; traducida en la acción sobrenatural de la inspiración de Dios; sobre el hombre en el transcurso de la historia de la humanidad y el liderazgo de sus personajes.»

  5. El día que pongan una escuela oficial de idiomas le abren la puerta a los jóvenes al mundo….Un abrazo para ti . Si ves q le interesa al gobierno me comentas.

  6. Visión 20 20 de «Porque mi tierra ya no es lo que fue emporio de dicha y de paz sembrada en algodón»
    Hoy somos consecuencia de una bonanza minera que no se sembró y solo corrupción dejo.
    La educación es el punto de partida para una nueva sociedad innovadora y emprendedora.

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