Historia de un paraíso en el Cesar

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En este maravilloso municipio, Pueblo Bello, – ubicado en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, punto obligado para llegar a Nabusikame, ‘La tierra donde nace el sol’ – propios y visitantes pueden tener de cerca cultivos de café, caña de azúcar, maíz, banano, yuca, plátano, aguacate, crías de ganado vacuno y caballar.

Además, de cerca puede contemplarse la hermosura de su flora llena de exóticos colores que sirven de decoro a sus casas campestres, hoy convertidas en el mayor atractivo para extranjeros, turistas de otras regiones y visitantes cercanos a esta zona.

Su historia inicia desde que el Rey de España ordena a los colonizadores del Valle del Cacique Upar fundar una población en tierras de temperatura fresca, donde se pudiera cultivar cereales como la cebada y el trigo, productos básicos para la alimentación de las colonias europeas.

Así, en 1.570 fundan un pueblo, “El Dulce Nombre de Jesús”, a pocos kilómetros del Valle del Cacique Upar, donde se instalaron más de 20 familias españolas. La existencia de este nombre fue corta, porque la picadura de un insecto llamado Jején atormentaba a los visitantes, causándoles hinchazones y llevándolos a la muerte por asfixia; lo llamaron entonces ‘El Pueblo Viejo’.

Los primeros colonizadores de ‘Pueblo Viejo’ fueron los Mestre, Villazón y Pumarejo. Llegaron ingenieros, arquitectos, artesanos, entre otros. El nombre de Pueblo Viejo existió hasta el año de 1.936; luego, siendo concejal del Valle de Upar Don Rafael Zalabata Luque, le cambiaron el nombre por Pueblo Bello, el cual conserva hasta ahora.

Después de bautizarlo una y otra vez, el padre Valentín Mestre, quien se destacó por un talante inquebrantable, fue abriendo trochas, destajando montes, haciendo amistad con los indígenas hasta lograr civilizar poco a poco esas tierras fértiles vírgenes, únicamente transitadas por los pasos leves de los indígenas, lo cual sirvió para que llegaran industriales y comerciantes a invertir en casas de campo y haciendas, la mayoría provenientes de Barranquilla.

Esa colonia de importantes personajes que construyeron cómodas casas en Pueblo Bello, eran gente de clubes, yates, aviones, permanentes viajes al exterior, afirma el historiador regional e investigador en genealogía Alfredo Mestre Orozco… “para esa época ellos se sentían incómodos con el medio viaje que tenían que hacer a lomo de mulas para visitar su paraíso, por eso resolvieron adecuar la calle principal (larga y ancha), además hicieron una pista de aterrizaje. Recuerdo de niño que en Valledupar existía el ‘campo de aterrizaje’, como le decían en la época al hoy aeropuerto y no tenía movimiento de aeronaves; en cambio, en Pueblo Bello en un fin de semana no era raro contar hasta una decena de estos aparatos”.

Todo este avance motivó a muchos vallenatos a invertir en casas y haciendas para temperar en este paraíso; en la actualidad existe una colonia grande de vallenatos que han construido hermosas y cómodas casas, donde los fines de semana se reúnen con familias y amigos a gozar del clima y los buenos servicios que brinda este paraíso.

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