¿Hay que ser acróbata en la cama?

0
230

Debo confesar que el título que encabeza esta nota lo copié de una pregunta que me hizo la esposa de uno de mis pacientes, molesto en extremo porque ella es muy pasiva en la cama, según sus propias palabras.

Te cuento brevemente algo de esta pareja para ponernos a tono con el tema: ambos de 32 años, con un hijo pequeño, casados hace dos años y con una vida feliz como pareja. Al menos eso es lo que creen sus familiares y amigos cercanos.

Más: Seis cosas que quizás no sepas del sexo

Desde antes de casarse tenían vida sexual frecuente, satisfactoria al comienzo, pero poco a poco empezaron las quejas de él por la monotonía que amenazaba con acabar eso rico que sentían debajo de las sábanas. Mientras le pedía a su esposa uno que otro cambio en las posiciones sexuales, ella se resistía y hasta se disgustaba terriblemente.

¿Por qué esta mujer se opone a las propuestas ‘indecentes’ – término usado por ella – de su marido? Es sencillo, me responde con un tono de voz molesto, pienso que ‘lo normal’ es lo aceptable y no hay por qué rebuscarse poses raras en la cama.

Conozca: Cuando el sexo se vuelve un fastidio

Después de discutir con su esposo frente a mí y escuchar mis argumentos eróticos que no la convencieron, entró en un mutismo total con su rostro desencajado por la rabia que quería disimular. Sentí que era un caso perdido e insistir sería ofender sus creencias que defendía con vehemencia.

¿Qué pasó con el paciente? No lo volví a ver y desconozco si se resignó a una vida sexual ‘normal’ o si continuó el tira y afloje con su mujer. Casos como este abundan y muchos se preguntan, igual que la esposa de mi paciente, si es necesario hacer malabarismos sexuales para disfrutar sus polvos.

Revisemos algunas cosas interesantes acerca de este tema

1. La sexualidad humana, si bien sirve para tener hijos, tiene otros fines ya no tan biológicos, como es el placer. Así uno crea que los animales disfrutan el apareamiento y hasta lleguemos a sentir envidia por ‘la dicha que tiene el gallo, racatapúm chinchín y el gallo sube’, como dice la canción El Polvorete, el placer sexual consciente sigue siendo un privilegio del ser humano.

2. Las fantasías y la imaginación infinita que tiene nuestra mente son los combustibles sicológicos que alimentan la llamita erótica de las personas. Suelo decirles a los que llegan a la consulta que si no pensamos o imaginamos el sexo por raticos, podemos terminar más fríos que un helado.

Lea: Cinco pecados sexuales de los hombres

3. La vida sexual de una pareja tiene un gran enemigo, la rutina. ¿Te imaginas comiendo a diario la misma receta y repetir el menú mes a mes, año tras año y así toda la vida? Terminaríamos aburridos, inapetentes y hastiados por la misma repetidera culinaria.

Eso mismo ocurre con el sexo si no variamos las técnicas, posiciones o formas de acariciar, besar o tirar. Ser creativos, innovar o salirse del mismo libreto sexual de siempre no es indecente o inmoral.

4. Y hablando de moral, es hora de que rechacemos ese mito que asegura que “una buena mujer debe ser una dama en la calle y una puta en la cama”. ¿Hay que ser puta para disfrutar el sexo y enloquecer de placer? ¿Acaso una mujer recatada, dedicada a su hogar o a su trabajo, no tiene derecho a quitarse el ropaje que muestra al público y revolcarse en la cama? Piénsalo y me darás la razón.

5. Hay un derecho sexual que cada vez más es reconocido por las mujeres y es el sentir y exigir la plenitud sexual. Pide, guía, toma la iniciativa o haz propuestas que aumenten tu placer. Tienes igual derecho a disfrutar como él.

6. El sexo positivo es un término nuevo que hace referencia a la felicidad sexual. La pasión se acaba fácilmente con la convivencia y los afanes de la vida diaria.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here