Francia: un país con una gran historia

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Francia es el país donde mis dos hijos llevaron a cabo sus posgrados; ahora que los dos se graduaron, me di cuenta que me hacia falta aprender mucho la historia de este país.

Es así como decidí coger mi computador y empezar a ver videos y documentales para ahondar en esta civilización donde nacieron los derechos universales y donde la libertad y la igualdad se vuelven verdaderos derechos de las personas.

Tener muchos personajes para admirar como Voltaire, Víctor Hugo, Balzac, Napoleón, Charles de Gaulle, entre otros, me hace ver lo afortunados que fueron mis hijos al recibir una influencia de este grandioso legado, que como país, Francia deja a toda la humanidad.

La sola experiencia de compartir con representantes y jóvenes del mundo entero obteniendo estos Diplomas en las ceremonias de grado, me hizo sentir el orgullo de padre, de mentor y de colombiano, además de la satisfacción del deber cumplido; sentí una alegría profunda de tener nuevo sueño conquistado.

Estar obteniendo conocimiento y encontrarse matriculado en la Universidad y Escuela del Aprendizaje, siempre desafiando el pensamiento, hace que nos sintamos jóvenes, con mucha energía, con ganas de comernos el mundo.

Existen miles de años de historia del planeta, y apenas 500 años de nuestros territorios Latinoamericanos, lo que nos obliga a conocer lo que ha pasado en otros civilizaciones para comprometernos a crear nuestra propia  historia y no cometer los mismos errores.

Este permanente aprendizaje de datos, fechas, episodios de la historia universal, debe ser aprovechado por un gran número de jóvenes sedientos de encontrar caminos para  su superación profesional. Es así como nuestros hijos se vuelven una continuidad de nuestro saber y constituyen un equipo de trabajo y de disfrutar las pequeñas cosas e ideales de encanto mágico.

Por todo esto, Francia como país, Paris, Touluse y Lille, como ciudades francesas, que me permitieron a mí y a mi familia alcanzar sueños y disfrutar estos espacios de academia, de su naturaleza, de su gastronomía y de mucha de su historia, se convierten en una síntesis de más de 20 – 25 años.

Se necesita sembrar para poder recoger, en lo intangible, en lo humano, en lo espiritual y en lo emocional. Un deber cumplido, un proyecto elaborado y terminado, lleva a emprender otros proyectos, que por ser continuos y contribuir con el ser más que con el hacer o el tener, valen la pena.

Todo lo que nos rodea, incluyendo nuestros seres queridos, hacen parte de esa naturaleza viva, de ese esplendor que nos ilumina y compartir estos espacios de realizaciones y etapas superadas, nos lleva a continuar soñando y a perseguir horizontes, donde se vuelve una necesidad permanente el leer, viajar, compartir e intercambiar información.

Pongamos la tecnología a disposición de nuestros talentos y nuestra capacidad de adquirir este conocimiento. Obtener diplomas, certificaciones, validación de las capacidades y habilidades adquiridas, hace parte del nuevo orden del mundo, que nos lleva a que nuestras credenciales tengan presencia y validez ante las exigencias de este nuevo mundo. Es el desafío de aprender todos los días para hacer más significativa nuestra vida y la de los demás.

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