Festival Vallenato: Cerca a los 50…

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Rafael Raúl Valle Oñate

Hace dos semanas asistí a la celebración de un matrimonio en el Country Club de Bogotá. Se presentaron el gran Gustavo Gutiérrez, con su poesía inigualable, y Peter Manjarrez, un cantante excepcional lleno de sabor, romance y alegría.

Viendo este espectáculo, tuve una reflexión muy interesante: de haber sido esta fiesta tan solo unas décadas antes en el mismo Club, institución insignia de las elites capitalinas, sería impensable que dos artistas vallenatos estuvieran presentándose.

Recordemos que el vallenato tiene un origen humilde, campesino, de historias del día a día de los pueblos del Cesar y Guajira. Era una música que en general las clases media y alta de todo el país miraban por encima del hombro. Fue en gran parte gracias al Festival Vallenato que esta música se popularizó por todo el país hasta llegar a todas las clases sociales, siendo hoy símbolo y orgullo nacional.

El Festival Vallenato se acerca a sus 50 años. Al tener en cuenta todo lo transcurrido, importa recordar que es una obra inmortal donde se sintetiza la comedia humana en todo su esplendor. Ya decía bien nuestro nobel Gabriel García Márquez que Cien Años de Soledad no era más que un vallenato escrito en más de 350 páginas. Este realismo mágico fue inspirado por lugares, paisajes, ritos, historias,  pero en especial por personajes que se salieron de lo convencional para hacer parte de una leyenda.

Hace casi 50 años, Consuelo Araujo, una líder de esas que nacen cada 200 o 300 años, también llamada ‘La Cacica’, con su equipo que la rodeaba tuvo la visión y el coraje de escoger y reunir otros dos prohombres de la historia en territorio colombiano: el maestro Rafael Escalona Martínez y el expresidente Alfonso López Michelsen unieron sus talentos a la Cacica, formando el trío perfecto, sumándoseles La Creatividad, La Innovación, lo Empresarial, el Liderazgo, la Estrategia, el Emprendimiento y muchas cosas más que hoy en día las ponemos de moda, pero que existen desde los tiempos del antiguo testamento.

Este trío excepcional se unió y creó un Legado aquí en la tierra: El Festival Vallenato. ¿Cuántas cosas han sucedido en estos casi 50 años? Lo único que sabemos es que son Ilimitadas e infinitas, que solo se pueden resumir con un Intangible no cuantificable.

Este año se le hace Honor a Diomedes Díaz, quien nos dejó una obra inmortal cuyo contenido musical se conservará a través del tiempo y de la historia. En este reconocimiento ha de recordarse la grandeza de los Hermanos López, quienes – representados por ese grande de nuestro folclor llamado Pablo López, hombre noble, bueno y lleno de valores arraigados al verdadero espíritu de la alegría – cedieron el turno y el espacio que les correspondía permitiendo que en esta versión del festival se le rinda homenaje al Legado Musical que nos dejó Diomedes.

Tratando de adelantarme a la Grandeza de este festejo de sus primeros 50 años, me gustaría que a la dinastía de los Hermanos Zuleta, incluyendo todos sus rincones y generaciones, estén presentes celebrándoseles con bombos y platillos el Primer Medio Siglo del Festival Vallenato, homenajeándolos bajo el liderazgo de Poncho y Emiliano.

Un año antes ojalá se tenga en cuenta un reconocimiento a Alfredo Gutiérrez, quien con sus aportes y su gran talento ha ayudado a engrandecer nuestro folclor. Todo esto fortalecerá el camino de la Institucionalidad al tener cada año una actividad cultural que como el Festival Vallenato ayudará a que Colombia y la humanidad hagan un alto en el camino y se diga: La Vida y la Inmortalidad existen al mismo tiempo.

 

 

 

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