Eyaculación Precoz

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Sexualidad

Nereyda Lacera Reales

Querer hacer algo placentero sin lograrlo, es frustrante. Y si esto sucede en el sexo, es aún más molesto y vergonzoso.

La eyaculación precoz (EP) es la muestra más fiel de la falta de control en la respuesta sexual masculina. Se llega al orgasmo muy rápido sin poder detener la eyaculación.

Para definir la eyaculación precoz no se requiere de un cronómetro que calcule los minutos que dura el hombre para eyacular durante el coito. Sin embargo, para efectos prácticos, si alguien ‘se viene’ en menos de 2 minutos después de la penetración, es un eyaculador precoz.

El consenso actual es que hay eyaculación precoz cuando existe una  incapacidad de control eyaculatorio que produce insatisfacción.

Entre el 21 al 43% de los hombres la presentan y de ahí que se considere como la primera causa de consulta sexológica.

¿Cuáles son las causas de la EP?

Toda EP es de causa sicológica hasta que se demuestre lo contrario. La ansiedad, inseguridad, conductas sexuales mal aprendidas como masturbarse sin hacer pausas, o incluso temperamentos obsesivos compulsivos, pueden originar esta disfunción sexual.

En algunos casos las enfermedades o medicamentos pueden hacer perder el control eyaculatorio y desencadenar una EP. Ejemplo: La prostatitis, diabetes, tumores medulares y esclerosis múltiple. O el consumo de drogas para el sistema nervioso, antihipertensivos, dopamina y efedrina entre otros.

¿Hay tratamiento para la EP?

Cuando un paciente me afirma que su relación se acabó por la EP, me lleno de tristeza porque desde hace tiempo hay forma de corregir este problema que trae una profunda insatisfacción tanto al que la padece como a su pareja. Muchos hombres no saben esta buena noticia y viven acomplejados toda su vida cuando la solución está al alcance de todos.

¿En qué consiste el tratamiento?

Cuando la causa es física se debe tratar la enfermedad de base, o suprimir o reemplazar los fármacos que causen el trastorno sexual.

En la mayoría de casos, estamos usando una combinación de medicamentos con psicoterapia y ejercicios que buscan aprender a manejar la ansiedad que precede a la eyaculación.

El eyaculador precoz puede que tenga un mal aprendizaje desde la adolescencia, ya sea por falta de privacidad o por masturbarse muy rápido, lo que impide que tenga un control adecuado de su eyaculación. O bien, situaciones de estrés, depresión o conflictos de pareja que lo angustian y desencadenen esta disfunción.

La psicoterapia explora los motivos inconscientes que causan la EP y guía al paciente para que ‘aprenda’ a manejar la ansiedad.

Los ejercicios de Kegel y los de ‘stop-arranque’ sirven para entrenar el cerebro del eyaculador precoz que ‘no le avisa’ a tiempo para lograr controlar el momento de la eyaculación cuando realmente lo desee.

Los medicamentos no son menos importantes que la terapia sexual. Los más indicados son llamados inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) y se toman por un tiempo determinado por el especialista. Algunas veces  recomendamos anestésicos locales aplicados en el glande, aunque su utilidad es mucho menor que los medicamentos tomados por vía oral.

La pregunta la hacen todos cuando consultan: ¿podré salir de esto?

La EP se corrige en el 90% de los casos, pero puede aparecer meses o años después cuando el hombre se ve enfrentado a situaciones que le causen ansiedad. Por eso es importante que sea apoyado por su pareja, quien seguramente oculta su insatisfacción sexual; ella también debe ser escuchada en la consulta para que se motive y apoye a su compañero.

Apuntes sobre la eyaculación:

  • No todo el que ‘se venga rápido’ es un eyaculador precoz. De vez en cuando puedes eyacular súper rápido cuando tengas largo tiempo sin relaciones, cuando te sientas cansado o el ambiente no sea el más adecuado.
  • La masturbación NO causa eyaculación precoz. La rapidez con que te estimules para llegar es lo que puede desencadenar una EP.
  • Si eres ansioso y acelerado puedes terminar eyaculando antes de que lo desees. Juega con tu pareja y dedica un tiempo prudente a caricias y besos antes de la penetración; esto te baja la ansiedad y facilita un mayor placer a tu pareja.
  • Al masturbarte procura detenerte cuando sientas que vas a eyacular, aprieta el glande con la mano mientras se devuelve el reflejo eyaculatorio. Repite dos veces más este ejercicio para que manejes mejor la eyaculación. Verás cuánto te ayuda esta terapia.

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