Everton y Liverpool: empate sufrido, luchado, entre lesiones y expulsiones

No fue un partido cualquiera. Liverpool fue una prueba de fuego para el Everton de Ancelotti, de James y de Mina, que cortó su racha de triunfos con un empate 2-2: sufrido, luchado y vibrante, entre lesiones y expulsiones.

Everton se vio sorprendido de entrada.  Mané, el jugador más intrépido y peligroso, recibió un centro desde la izquierda y no falló, remató fuerte y arriba y dejó fríos a los jugadores locales.

Lea: La ‘buena racha’ del Everton desde la llegada de James Rodríguez

James recién se acomodaba, Yerry Mina entraba en calor, cuando el equipo ya perdía 0-1. Le tocaba meterse rápido en el partido. Le costó al comienzo a James, ubicado bien a la derecha y recibiendo una marca feroz.

Faltaba que James apareciera con alguna genialidad. Lo hizo, en un tiro de esquina, que también es su virtud. Cobró con precisión, quizá buscando a Mina, pero el que se adelantó fue Keane, que se levantó en el área por encima de todos y metió el frentazo para poner el empate, el que le permitió a su equipo tomar un respiro y cogerse confianza.

El resto del primer tiempo fue igual, los ataques peligrosos de Mané, que siempre metió miedo. La respuesta de Calvert-Lewin y sus aproximaciones de riesgo. James intentando crear espacios y esforzándose en la marca. Fue así como se ganó una tarjeta amarilla, con una falta al borde del área.

Lea: Con fraternal abrazo, James Rodríguez y Yerry Mina celebraron victoria del Everton

Cuando arrancó el segundo tiempo, Everton ya no quiso sufrir el mismo drama. Salió más concentrado, a imponer condiciones. James también se cogió más confianza. Un centro suyo, de esos tan perfectos, terminó con un cabezazo al palo de Richarlison.

Luego, en un instante de libertad, cuando James se dio cuenta de que no tenía taches mordiéndole los tobillos, encaró de derecha hacia el centro y sacó un remate al que le sobró ubicación y le faltó potencia.

Más: James Rodríguez habló por primera vez desde su llegada al Everton

Lo que pasa es que contra Liverpool nadie puede pestañear. Un descuido se paga caro. Lo tuvo Yerry Mina, que dejó un mal rechazo, una pelota que dejó dando vueltas en el área, en las piernas de uno muy peligroso como Salah, que no desaprovechó semejante obsequio. Sacó su cañón y adentro. 1-2.

Parecía que el invicto caía, que la derrota del Everton se consumaba. Pero no. Este equipo no se resigna. El goleador Calvert-Lewin apareció como siempre, oportuno, con un cabezazo que significó el sufrido y luchado empate contra un rival de mucha jerarquía.

Una expulsión de Richarlison, por una patada criminal, y un gol anulado a Liverpool, con polémica, por un supuesto fuera de lugar que solo vio el VAR, fueron los ingredientes adicionales para un derbi que se vivió con drama, pasión y tensión, y que se selló con un empate 2-2.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here