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Esclavitud tecnológica: ¿respuesta, necesidad o problema de la nueva sociedad?

El concepto de esclavitud impregnado desde nuestros primeros años está relacionado con un sometimiento físico que ejerce un grupo de personas sobre otras, con el único fin de que obedezcan las tareas interpuestas por el jefe, muchas sin retribuciones económicas.  Pero, ¿es eso esclavitud? ¿No será que lo mencionado tiene aristas psicológicas en las personas que logran normalizar tal acción?

De acuerdo con el concepto de Mark Delton – profesor de derecho -, la esclavitud es la apropiación de una persona sobre otra, con los años ha ido abriendo el espectro, particularmente en el siglo XIX, cuando se evidenció el comercio de esclavos como si fueran objetos.  Pero,  existen varios tipos de esclavitud tal como el trabajo involuntario de menores, tráfico de mujeres para la prostitución y la tecnología y la religión, por ejemplo.  Cada uno amerita un tratamiento individual.  

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Por decisión propia ante lo percibido en el mundo moderno, se me hace necesario hablar de esclavitud tecnológica, ¿han podido identificar de qué forma reaccionan las personas cuando se va la luz en su sector de vivienda?, ¿qué es lo primero que piensa? Tal como comenté en la primera columna el “Grito Juvenil”, solo pretendo generar autocríticas y pensamientos a desarrollar.

Hoy día los adolescentes y jóvenes, alardean la cantidad de seguidores, amigos y “stalkers” en sus listas, el número de likes, y otras interacciones digitales. Pero, no tengo problema con los números que a veces excesivos, solo cuestiono: ¿Estos números están determinando lo que significa una persona?, ¿las cantidades de likes o comentarios se hacen presente físicamente el día de tu cumpleaños?

El autoconcepto y el concepto de los demás sobre ‘mi persona’ se encuentran en batallas continuas, en una in-equidad que produce insatisfacciones, dolores de cabeza, indecisiones, baja autoestima, falta de confianza.

Al día de hoy tanto en internet como redes sociales, las diferencias entre lo que somos y queremos ser están empuñada; como cual pareja sentimental va al cine subiendo las escaleras.   Sin embargo, puedes elegir las características que deseas mostrar y no necesariamente posees, engañando a otras personas, pero ¿engañas o te engañas?

Continúa…

No está mal tener un acceso directo y poder absorber las mieles de la tecnología, mantener contacto con familiares, amistades, compañeros de universidad de manera más rápida. No obstante, la dependencia de estas herramientas tecnológicas como su mal uso si podría ser peligroso, ¿cuánto te está costando mantener la cantidad de seguidores?, ¿cuánto estás dispuesto, en términos de tiempo, a buscar nuevos likes?.

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No suscribas ni normalices a las personas que expresan que la tecnología es todo, no, no es así; solo es una herramienta que, si es bien utilizada, te puede ayudar a mejorar en los desarrollos personales y profesionales.

Tampoco está bien menospreciar a quienes no tienen acceso, debemos olvidar la premisa: ¿si no tienes Facebook o Instagram no eres nadie?.

No tener estas aplicaciones ¿te hacen invisible al mundo? Hay que tener claro que la tecnología es un medio para alcanzar algo más, no debería adaptarlo como objetivo que produzca una felicidad total en las personas.

Uno de los tumores que produce el mal uso digital, es el nulo espacio de las conversaciones frente a frente, ¿no ha visto a personas compartiendo una misma mesa, pero ninguno se ve a la cara porque están enviando un mensaje, que a veces no es importante?.  Se ha perdido de manera categórica y rápida la comunicación que permitía conocer a la persona por sus palabras, por sus miradas, por sus gestos, por el interés que genera intercambiar palabras; en su lugar hemos impuesto las cámaras que actúan como panóptico, un sistema de vigilancia hacia el otro.

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A veces decidimos apartarnos el uno del otro como humanos, la empatía poco a poco es dilucida, los encuentros personales se esfuman para interactuar con un mundo virtual. Creo que es el momento de ir buscando un equilibrio entre ello.

Si como sociedad le damos el orden de la educación por encima de la tecnología, creo que podríamos encaminar líneas de desarrollos académicos y sociales que robustezcan los pensamientos, paradigmas y alimentarían las discusiones dentro de las aulas de clase.

Me refiero a discusión de ideas que cuestionen; sean creativas e independientes de ideologías políticas. La educación más el uso de herramientas tecnológicas pueden ser un impulso para ver el nacimiento de seres humanos inteligentes, creativos, responsables, solidarios y empáticos que alcancen niveles de resolución de problemas más grande que la pobreza.

Por último, ¿en estos momentos somos más libres que hace quince años cuando llegaron las nuevas aplicaciones de interacción social o estamos esclavizados sin que nos pidan ni nos obliguen a serlo?

La inteligencia artificial seguirá su senda de crecimiento y automatización, y tú que harás, ¿serás esclavo o tomarás otros hábitos de satisfacción?

José Daniel Torres Gutiérrez
Psicólogo, Universidad de Chile
josedtorresgutierrez@gmail.com

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