Usted esta aquí
Inicio > En Actualidad > El rostro femenino y solidario de la rama judicial

El rostro femenino y solidario de la rama judicial

Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

helenbohorquezperiodista@gmail.com

Para Elsy Rivera de Calderón, una elegante señora con más de 7 décadas de vida y al servicio de la comunidad, las flores marcaron su vida para siempre. Sí, para ella un ramo de flores tiene un gran significado, está convencida que recibirlas es cuestión de mérito, es un regalo que no se da nada más porque sí; algo bueno debe hacerse en la vida para ganárselas.

Hace 40 años, año tras año, empezó a recibir en congresos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) un hermoso ramo. Aunque para muchas mujeres recibir un detalle como estos podría significar una gran muestra de afecto que solo produce gratitud, para la señora Calderón fue un motivo para gestar todo un cambio social que realmente justificaran tantas flores.

Elsy Rivera de Calderón

“Siempre pensaba que no me las merecía, me las daban solo por el hecho de ser la esposa del magistrado Fabio Calderón Botero; entonces me quedé pensando qué hacer para que en el próximo congreso no me recibieran con flores sin merecérmelas, fue cuando reflexioné que las esposas de los magistrados y ex magistrados de la corte no estaban haciendo nada, y había muchos lugares donde podíamos ayudar y así poderme ganar el ramo”, contó la lúcida dama insigne de la CSJ.

Es así como le pide a su esposo, Fabio Calderón Botero (q.e.p.d) (uno de los magistrados inmolados aquel 6 de noviembre de 1985 en el holocausto recordado como ‘La toma del Palacio de Justicia’), que le ayudara a pensar en un nombre para una organización cuya misión fuera la de liderar obras sociales en beneficio de poblaciones vulnerables; además, una organización que le diera valor a estas esposas que no querían ser vistas como ‘las costureras de la corte’, pues anhelaban acompañar a sus cónyuges más allá de su labor judicial.

Y así sucedió. En 1978 nació una organización sin ánimo de lucro, fundada por la señora Rivero, bautizada por el entonces magistrado Calderón Botero con el nombre de ‘Pro Obras Sociales de la Justicia’. A partir de ese momento, hasta la fecha, las esposas de los magistrados y ex magistrados de la justicia han tomado las banderas de un liderazgo que hoy tiene 41 años y que ha sido partícipe de grandes obras, sobre todo a favor de la comunidad infantil e hijos de reclusos en todo el país.

La Asociación Pro Obras Sociales de la Justicia ha venido trascendiendo sobremanera. En principio lideraban obras de manera discreta, pero luego decidieron hacer más visibles sus logros y extenderlos por todo el territorio nacional. Optaron por institucionalizar un congreso que llevara el mismo nombre de la fundación: este año ya suman 27 versiones.

Desde el año 1978, la señora Elcy Rivera de Calderón recibe flores, pero bien merecidas, no solo las físicas, también aquellas transformadas en elogios por su denuedo por ser inspiración para las esposas de la CSJ y, sobre todo, por asistir sin falta todos los años a los congresos y hacer parte de la fiesta de la solidaridad, como también identifican a estos encuentros.

Congreso XXVII: La música vallenata, fuente de transformación social

El turno fue para Valledupar, una capital que se ha convertido en epicentro de importantes encuentros académicos, culturales y deportivos. En esta ocasión, un encuentro con cara femenina y solidaria que se desarrolló entre el 26 y 27 de septiembre.

Actualmente hay 10 capítulos de Pro Obras Sociales en todas las regiones. En febrero de 2019 se creó el Capitulo Cesar-La Guajira. Para celebrarlo, la junta directiva de la organización decidió que la vigésima séptima versión del congreso se desarrollaría en Valledupar, como en efecto sucedió, y llamarlo: ‘La música vallenata, fuente de transformación social’.

Este nuevo capítulo es presidido por la sicóloga Judith Cecilia Rocha, esposa del magistrado de la CSJ Aroldo Quiroz Monsalvo. Ella dedicó grandes esfuerzos para hacer de Valledupar una gran ciudad anfitriona y fue, además, la responsable de velar para que se realizaran aportes significativos a las poblaciones vulnerables de estos departamentos.

Judith Cecilia Rocha,

“Somos un poco más de 300 mujeres a nivel nacional liderando procesos de cambio, de transformación y de innovación. Este año quisimos trabajar desde la capital del Cesar sobre las distinciones que debemos tener las socias de Pro Obras, para generar empoderamientos e identificar qué es lo que nos hace distintas de cualquier otra asociación del país y ratificar nuestro propósito social”, expresó.

Judith Cecilia Rocha agregó que el objetivo inicial de este capítulo es “apoyar a los ‘Niños del Vallenato’, organización gestada en el Cesar por el ‘Turco Gil’, y la proyección en La Guajira es trabajar con niños amantes del deporte, pues no existen escuelas deportivas en este departamento”.

Otra mujer solidaria convertida en la voz de este centenar de mujeres, es Luz Stella Roca Betancourt, ex magistrada de los tribunales de Antioquia y Bogotá y ex magistrada auxiliar de la CSJ, actual presidenta nacional de Pro Obras Sociales de la Justicia. Por estatutos asume este cargo al ser la esposa del actual presidente de la CSJ, Álvaro Fernando García Restrepo. Ella explica que el congreso “es un trabajo con todos los capítulos para conocer cuáles han sido los avances de los mismos y dar a conocer los apoyos a obras sociales; es, además, una labor de reconocimiento y sensibilización, es la demostración que la mujer, a través de la rama judicial, aporta a la sociedad, porque aunque las sentencias son piezas procesales muy hermosas, no es lo único que hacemos”, aclaró.

Luz Stella Roca Betancourt

Durante el XXVII Congreso, como lo manifestó la presidenta, cada capítulo presentó un balance del trabajo social que realizan en beneficio de algunos empleados de la Rama Judicial y también de personas de población vulnerable, en las distintas regiones del país. Fueron dos días de conferencias e intercambio de experiencias de los distintos capítulos; pero también de conferencias sobre la música y la cultura vallenata.

En un acto cultural que contó con la presencia de Fabio Espitia, Fiscal General de la Nación (e); Álvaro Fernando García, presidente de la CSJ; Jorge Luis Quiroz Alemán, vicepresidente de la misma alta corte, y Susana Ayala, presidenta del Tribunal Superior del Cesar, se declaró como socia vitalicia de la organización a la Ministra de Justicia y del Derecho, Margarita Cabello Blanco, cuya presencia también fue aprovechada por el alcalde de Valledupar, Augusto Ramírez Uhía, para reconocerla con la medalla María Concepción Loperena – máxima que otorga la capital del Cesar – en la categoría Ciudadana Insigne.

De otro lado, las mujeres de la Corte aprovecharon el momento para destacar las cualidades de Valledupar, su cultura y magia vallenata. “Aquí se ve el florecimiento de la economía naranja, el vallenato tiene una tradición oral extraordinaria, unos juglares que hablan de la vida y muestran el sentimiento del pueblo vallenato, eso cautiva”, expresó la presidenta Betancourt.

A manera de reflexión, la presidenta recalcó que “la solidaridad es el aporte más significativo, que no es caridad, pues las cosas, mientras se hacen en democracia y forma igualitaria, no se da como obsequio sino reconociendo los derechos de las personas como miembros de la sociedad”.

Deja un comentario

Top