El nuevo departamento Sur Caribe. Un proceso de tenacidad

La capital de Sur Caribe sería Aguachica, segundo municipio más importante del Cesar

Parece que la historia se repitiera, unas veces con razón, siempre por ambición, pero las más de las veces por ineficiencia e indolencia de las administraciones territoriales para honrar sus mandatos de gobernar con equidad e igualdad en todo su territorio.

El sentimiento de rebeldía florece por doquier, de la provincia hacia la capital nacional, un pulpo que concentra poder administrativo y político para privilegiar a 4 o 5 departamentos que se desbocan en su desarrollo en perjuicio de los otros pueblos rezagados y azotados por una pobreza, desempleo, violencia y analfabetismo muy superior al promedio nacional.

También aflora ese sentimiento de rebeldía contra las capitales departamentales, que crecen seguramente a expensas de su propia ‘provincia’, esto es, de sus municipios excluidos de las mieles del poder. Tarde o temprano la cuerda termina por romperse por lo más delgado, por el inconformismo ciudadano cocido en el atraso de su región dada una pobre gobernanza.

En honor a la verdad histórica, y circunscrito a nuestro entorno, muchas han sido las iniciativas secesionistas registradas en la región en los últimos 70 años. Inclusive, la iniciativa de creación del departamento del Cesar era ‘torpedeada’ por francotiradores que propugnaban porque su capital fuera El Banco o Aguachica. La iniciativa no prosperó, por supuesto, pero acentuó el ‘bichito’ de la inconformidad, resurgida, una y otra vez, con nuevas propuestas, una para crear el departamento de la Depresión Momposina, con capital El Banco, y conformado con municipios segregados del Magdalena y Bolívar; y otra, para crear el departamento de Caro, con capital Aguachica, y conformado por municipios segregados del Cesar, Bolívar y Los Santanderes: la estrategia (¿populismo?) es simple: se trata de recoger los inconformismos de los pueblos distantes de su capital.

Ha de reconocerse que los promotores del departamento de Caro, hoy Sur Caribe, han sido más tenaces y perseverantes: su lucha se ha sostenido por más de medio siglo, logrando trasmitirla a nuevas generaciones.

Razones para el separatismo

La vehemencia de los impulsores de la iniciativa invoca “las precarias condiciones de vida de muchas personas nacidas y domiciliadas en los sures del Cesar, de Bolívar y de Santander…son necesarias nuevas posibilidades de un desarrollo más acorde al siglo XXI. Muchos habitantes de estas zonas aún conviven entre calles de arena, problemas de alcantarillado, falta de agua potable y se movilizan por medio de las llamadas ‘chalupas’. El conflicto armado, entre otros hechos, ha mantenido en una especie de abandono y atraso a 22 municipios del sur del Cesar, Bolívar y Norte de Santander”, indicó uno de sus voceros.

Esta propuesta de ‘Sur Caribe’ incluiría en un mismo departamento a cachacos y costeños, un aproximado de 500 mil personas y unos 10 mil  kilómetros.

Esta insistencia ‘ciudadana’, como lo enfatiza su vocero, el periodista aguachiquense Euclides Alsina, “no es política; por el contrario, la politiquería fue la que apagó la luz de esta idea que data desde 1960-65 cuando se planteó por primera vez. Luego en 1970-75 hubo otro intento de aplicar este proyecto mediante el colegio de abogados de Aguachica, pero no tuvieron mayor repercusión. En 1999 se retoma el planteamiento de independencia de los municipios y que tendría como capital el municipio de Aguachica, segunda región más importante del Cesar”.

Municipios a segregar

¿Cuáles municipios conformarían el nuevo departamento? Del Cesar se segregarían Río de Oro, Pailitas, Tamalameque, La Gloria, Gamarra, San Martín, San Alberto, González, Gamarra, Pelaya y Aguachica. De Bolívar, Santa Rosa, Simití, Morales, San Pablo, Canta Gallo, Regidor, Río Viejo, Norosí y Arenal; y del Norte de Santander, La Esperanza y El Carmen, colindantes éstos con Venezuela, lo que le daría un plus a la iniciativa.

Entre las riquezas de los municipios del sur del Cesar está el Cobre.

Fundamento legal

Según el abogado Hernán Caballe, otro vocero del movimiento, la iniciativa tendría muchas posibilidades de éxito, sobre todo por ser el querer de los ciudadanos, y porque están dadas las condiciones establecidas en la Ley 1454. Es decir, el proyecto legalmente tendría los basamentos a su favor para que sea posible. “Ojo con el tema político en relación con las actuales autoridades de los municipios, porque nosotros no aceptaremos políticos, esto es de la sociedad civil, con base en la constitución… en cada municipio hay que discutir el ente territorial, lo cual se hará el 9 de febrero, para hacer una junta que permita discutir en cada municipio esta idea, eso es lo primero”, enfatizó Caballe.

(La Ley 1454, en su Artículo 23, estipula que La creación de departamentos cuyos territorios correspondan parcial o totalmente a una o varias regiones administrativas y de planificación deberá contar con el concepto de la Comisión de Ordenamiento Territorial, del Departamento Nacional de Planeación y la aprobación del Congreso de la República, previa convocatoria a consulta popular, de acuerdo con los lineamientos legales establecidos por el legislador y la Constitución.”)

“Aguachica quiere ser capital de un nuevo departamento. Este es un proyecto sin resentimiento político, pero si no hay fuerza humana en cada municipio no hacemos nada, perdemos la iniciativa”, recalcó el abogado Caballe, oriundo del municipio Copey, Cesar.

En lo económico

Según el economista Edward Torres, miembro activo del comité actual del proyecto, la “ley 617 del 2000 hace posible el departamento desde el punto de vista de la viabilidad fiscal del comercio. Lo otro es el beneficio económico para las sociedades del nuevo departamento, pues se mejoraría mucho el ejercicio de la planeación y la inversión porque la mayoría de los municipios a segregarse permanecen en el abandono dada la lejanía con sus capitales.

Hace 30-40 años Valledupar se consolidó como entidad prestadora de servicios, un poco lo que es hoy Aguachica para las regiones del sur de Bolívar. “Las regiones del sur tienen unos indicadores de pobreza, lo cual nos podría brindar la oportunidad de cortar ese círculo vicioso de la pobreza que las actuales capitales no lo han podido hacer”, reflexionó Torres.

El salario en el sur del Cesar, a largo plazo se mejoraría sustancialmente. Hoy se recibe un salario deprimido. “Con la creación del departamento se pretende mejorar el ejercicio de planeación para unas mejores condiciones para el desarrollo del territorio, eso sí, a largo plazo incidiría en el mejoramiento del nivel de ingreso de los territorios”, remarcó Torres.

Lo que sí podría cambiar en menos tiempo son los ‘flujos de recursos’ en el sector público. A juicio de Torres, eso permitiría un efecto ‘multiplicador’ en la fracción privada de la región.

Los traslados de un municipio a otro, como sur de Bolívar a Gamarra, incluyen el uso de trochas por el río Magdalena.

En lo social

‘El proyecto vale la pena’, destaca Eluvin Agudelo,  expresidente del Consejo de Santa Rosa, sur de Bolívar, miembro del proyecto: “Un campesino para desplazarse desde acá hasta Cartagena tiene que pasar por cuatro departamentos; estamos lejos, no nos sirve y lo mismo para ellos gobernar; en Cartagena a veces somos objeto de burla por las culturas diferentes. muchos cartageneros ni saben que existimos. Con Aguachica como capital estaremos más cerca de las entidades”

En concreto, para llegar a Cartagena desde Santa Rosa del sur de Bolívar, una persona tarda entre 10 a 15 horas, y para llegar a Aguachica tarda entre dos a tres horas máximo.

Por su parte, el abogado, magister en derecho público y profesor de  derecho constitucional, Carlos Cesar Silva, reflexionó sobre el tema, al considerar que la capital de Valledupar concentra la mayor actividad del departamento pero además la participación política de la región. “El gobernador es vallenato, de los cuatro representantes a la Cámara, hay tres vallenatos y el otro se crío en la capital, siendo del centro del Cesar. Es una especie de exclusión política”.

En la Asamblea ocurre lo mismo, “no hay más de dos o tres representantes del Sur, entonces esa exclusión los toca”, lo que a su vez según el abogado, se ve reflejado en poca inversión, obras y desarrollo. Basta ir a interior de los municipios para darse cuenta de la marginación que aun los acompaña.

Bajo esa comparativa, hoy ocurre lo que tal vez sentían los valduparenses en los tiempos que “Santa Marta concentraba todo el poder y dejaba a Valledupar excluido” por lo que Silva, a manera de comprensión ve lógico ese sentimiento que hoy, 60 años después, aún persiste en la separación, o como también podría decirse: independencia.

Sin embargo, Silva no está de acuerdo con la separación porque a su juicio lo que se debería hacer es: “Cambiar lo que se ha hecho hasta el momento e incluir al sur como parte de nosotros, entender la diversidad que tiene el departamento del Cesar; tenemos pueblos más cercanos a la cultura santandereana, costeña y eso no es una debilidad sino una fortaleza”.

La inclusión no solo debe ser social sino en participación política, que no sea una percepción sino una realidad la reciprocidad de aquellos municipios que hoy siguen aclamando por una mejor dirigencia política para sus territorios.

Salud y agricultura

Saúl Lemus, gestor social y consultor empresarial, involucrado en el proyecto, manifestó con preocupación que no hay un hospital en Aguachica que brinde un servicio completo, de manera que sus pacientes suelen ser remitidos a Bucaramanga o Valledupar. En el ámbito académico, la Universidad Popular del Cesar solo brinda tres carreras universitarias que limitan el interés de los jóvenes; en cuanto a la industria “la materia prima del maíz se le da de comer a los pollos porque no hay industria que lo procese”.

“Hay un resentimiento de las comunidades con respecto al manejo de los municipios. Para que la democracia en este país avance se necesita reordenamiento territorial”, recalcó Lemus.

Otras aristas…

Hay entusiasmo, no cabe duda, un entusiasmo bien fundamentado en el discurso de sensibilización de sus promotores. Aun así, el camino es largo y retrechero y hay muchos arroyitos que vadear.

Un abogado experto (prefirió omitir su nombre), al consultársele sostiene que la ley establece requisitos claros y rigurosos que deben cumplirse, entre otros, un mínimo de población y de capacidad financiera para los departamentos matrices y el naciente. Respecto a la disquisición abogadil, la voluntad ciudadana tiene un peso específico, lo que entraña que cada población de los municipios a segregar tiene que aprobar la segregación, lo cual no es de poca monta.

¿Todos los municipios enunciados como segregables quieren independizarse de su departamento? ¿Tamalameque, p.ej., renuentes en ocasiones anteriores, hoy querrá hacerlo? ¿La verdad: están olvidados los municipios de los sures, en especial del sur del Cesar; no se ha cerrado la brecha?

Se antoja de una candidez supina pretender que la política no haga presencia en el proceso. Mucha política está en juego, los núcleos de poder político y económico y social sufrirían alteraciones grandísimas, lo que obligaría a preguntare: ¿Los mandatarios actuales (gobernaciones y alcaldías) están de acuerdo con la desmembración…? ¿Los dirigentes políticos conservadores del poder, qué…?

En síntesis, mucho hay en juego…el proceso apenas comienza.

 

 

 

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