“El mundo está cada vez más interconectado y hablar solo español nos aísla”: Altahona Castro

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El Cesar debe sentirse orgulloso de la pléyade de jóvenes talentosos, muchos residentes en el exterior, desempeñándose con lujo de competencia bien en la cátedra, bien en la ciencia, bien en empresas privadas multinacionales o en sus propios emprendimientos. Son jóvenes apreciadísimos por su buena formación (maestrías, doctorados, inclusive postdoctorado), pero seguramente pocos conocidos y aprovechados en y por su territorio nativo.

Enfoque Vallenato se ha dado a la tarea de ‘descubrirlos’ para tender puentes sólidos y fortalecer los lazos de pertenencia integracionista. Es vital saber qué piensan ellos y qué pueden aportarle al territorio, sobre todo en estos momentos difíciles y deficitarios de liderazgos, acaso porque nuestros jóvenes parecen distantes y apáticos en su vocación de relevo generacional.

Hemos descubierto algunos, pero faltan muchos. Cada semana publicaremos la opinión y el perfil de uno de ellos. He aquí la de Ernesto José Altahona Castro, padre del gran Ernesto Antonio.

– ¿Cuál es tu percepción de la situación departamental del Cesar?

La situación del departamento del Cesar la define Estanislao Zuleta en el primer párrafo del elogio a la dificultad:

“La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de Cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y por lo tanto también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición.”

Nuestros deseos nos definen, y soñamos con ‘la ropa cara’ de Maluma. Siendo eso mismo lo que prometen en cada elección popular, ellos prometen lo que sea con tal de un voto; tan es así, que inclusive van a una notaría y autentican cualquier promesa con tal de mantenerse en el poder. Sin embargo, es imposible que cumplan ese mundo de fantasías que venden. Por eso, cuando quieren repetir posiciones de poder, se ven obligados a decir que “lo harán mejor”, porque antes fueron incapaces. Por eso Estanislao hace la aclaración:

“Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.”

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– ¿Valledupar ha valorado o reconocido tu talento?

Fue reconocido en el momento que decidí devolverme a Valledupar al terminar mi pregrado. Varias empresas me abrieron las puertas, por ejemplo, El Pilón, del que fui miembro de su junta directiva por varios años.

También cuando organicé ‘Yo Creo en el Cesar’ conté con el apoyo de varios empresarios – el colegio Santa Fe, Drummond, Cámara de Comercio de Valledupar y otras empresas – que por siempre les estaré eternamente agradecido.

También la Universidad del Santander me abrió las puertas para ser docente por un semestre. Igual la Fundación del Área Andina, siempre me abrió sus puertas.

Es importante resaltar que en el proceso de organización de la sociedad civil para apoyar la Universidad Nacional, TODOS los medios de comunicación me abrieron las puertas. El Concejo de Valledupar y la Asamblea Departamental también participaron activamente. Como también el Alcalde de Valledupar y el de la Paz.

Esto se acabó cuando me fui a Inglaterra a estudiar. Desde ese momento hubo una desconexión total.

Universidad Nacional sede La Paz

– ¿Te has sentido marginado o desconocido por la dirigencia (política, gremial, empresarial, académica, etc.) cesarense?

Cuando residí en Valledupar estuve involucrado en diferentes procesos – nunca políticos – , pero desde que me fui he estado distanciado del departamento. No creo que mi experiencia sea única. La dirigencia del departamento tiene unas metas como las que define Estanislao Zuleta. Muchos no encajamos en esa visión.

– ¿Cómo sueñas al Cesar y cómo crees que podría hacerse realidad ese sueño?

Sueño el Cesar como un Singapur.

– ¿Podrías proponer alguna(as) salida(s) para superar esta encrucijada (política, económica, social, académica, pandémica) que padece el Cesar?

Debemos partir dejando claro que el Cesar ha mejorado: ahora estamos menos mal que antes debido a que nos hemos beneficiado de los adelantos globales y nacionales que como coletazo nos benefician. Por ejemplo, internet y su fuente de conocimiento ilimitada, o la salud que ha mejorado ostensiblemente. Estamos mejor que antes, pero no porque hayamos hecho los desarrollos para merecerlo.

Como departamento seguiremos beneficiándonos de esas innovaciones a escala país y mundiales. Sin embargo, la desigualdad será cada vez mayor con los productores de conocimiento. Mientras nosotros vendemos carbón, aceite y ganado, les compramos adelantos científicos basados en la industria del conocimiento, como aplicaciones de celulares (Facebook), televisores inteligentes y suscripciones cinematográficas (Netflix). Estamos condenados a comprar espejos. El Cesar está en una trampa de la pobreza. Como somos pobres, es muy difícil salir de pobres.

¿Cómo salir de esta encrucijada? Primero, debemos identificar claramente el problema. Ha habido varios esfuerzos importantes a nivel nacional. Por ejemplo, la teoría del Almendrón de Hernando Gómez Buendía, que fue producto de un libro con 24 intelectuales colombianos. Este ejercicio no se ha hecho a nivel departamental. El solo hecho de hacerlo es muy difícil porque no hemos tenido suficientes intelectuales. La universidad local UPC se caracteriza por su bajísimo nivel en rankings y casi nulos profesores de planta, y las otras son sedes de universidades de otras regiones con poco interés en la construcción de conocimiento (lo dicen los rankings de producción científica, no tenemos ni una revista científica, por ejemplo), sino más bien, tienen la mira puesta en la producción de graduandos. Y los que nos hemos dedicado a la industria del conocimiento, pues nos vamos del departamento, y/o del país.

Así las cosas, la salida que propongo es fortalecer y ‘desenclavar’ las instituciones de conocimiento. Personalmente conozco dos, Agrosavia y la Universidad Nacional de la Paz. Estas son empresas que cuentan con doctores, magísteres y personal calificado que hoy ya está trabajando por la región. No debemos intentar ‘crear’ estas instituciones desde la gobernación o la alcaldía, ya que fácilmente caen en el juego electoral (como ya ha sucedido).

Agrosavia
Agrosavia

Ahora, como departamento debemos involucrarnos más con ellas, que los medios de comunicación las incluyan en sus debates, y ayuden a compartir su conocimiento. También hacerle un llamado de atención a ellas, porque es muy fácil dejar de lado su territorio y enfocarse a nivel nacional e internacional. El primer paso sería la construcción de visión de departamento liderada por estas dos instituciones, ojala financiada por ayuda internacional, para desprenderse del tufo electoral de los gobernadores y alcaldes.

“Hoy el Cesar tiene hambre, mucha hambre, lo que hace que sea presa fácil de los clanes electoreros”

Segundo, debemos comenzar a crear estas instituciones propias desde la sociedad civil, y ajenas a la política electoral. Por ejemplo, propongo la transformación del seminario de formación de sacerdotes en universidad, o fortalecer las instituciones técnicas.

Tercero, debemos hacer alianzas fuertes con las instituciones que enseñan otros idiomas. El mundo está cada vez más interconectado y hablar solo español nos aísla. La alianza francesa, el IBRACO para el aprendizaje del portugués, o inclusive, la aplicación Duolingo seguramente hará más por la enseñanza del inglés que cualquier otra entidad. Debemos crear becas e incentivos para que los estudiantes vean el beneficio de hablar los otros idiomas.

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Finalmente, en este momento los votos se venden porque se tiene hambre, y entonces se elige el que pague más por ese voto. Y este que pagó más, va a robar más, porque esa persona plata no va a perder. Así, se tiene más hambre, porque se invierte menos. Esto sucede debido al débil tejido empresarial que es el contrapeso natural de los políticos electorales de turno. Y se vuelve un ciclo vicioso: entre más débiles los empresarios, más fuertes los políticos.

Tengamos claro que el hambre no es tierra fértil para una sociedad civil fuerte y organizada. Hoy el Cesar tiene hambre, mucha hambre, lo que hace que sea presa fácil de los clanes electoreros.

El mundo es digital y, en él, lo que hemos aprendido es que hay que intentar, aprender, intentar de nuevo, y continuar con el ciclo. Estas son solo propuestas desde miles de kilómetros de distancia. Debemos tener claro que no hay soluciones mágicas, ni mesías. Entre todos debemos construir el futuro que queremos.

Perfil

Profesional en finanzas y relaciones internacionales de la universidad Externado. Maestría en gerencia ambiental de la universidad de los Andes. Master en administración de empresas (MBA) de la universidad de Exeter. Me dedico a las FINTECH. Nuevas tecnologías aplicadas a las finanzas, actualmente soy gerente de productos digitales para una institución financiera en Canadá.

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