El complejo del pene pequeño

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No creo que exista un hombre que alguna vez en su vida no se haya hecho preguntas acerca de su pene. Bien sea cuando era un niño y oía chistes de los familiares que aprovechaban tocar su pene chiquitico, o el papá que vivía muy orgulloso de la herencia colosal que legó a su heredero; claro está, siempre y cuando el falo paterno cumpliera con los estándares de longitud y grosor del macho bravío.

En plena adolescencia aparece o se acentúa la angustia, especialmente cuando le toca orinar o ducharse junto a otros hombres que curiosamente tienen la misma inquietud. Unos y otros se miran con el rabillo del ojo para compararse y aliviar sus penas o seguir en el sufrimiento imaginario.

Me cuenta un amigo que recuerda a un compañerito que se bañaba en el río de espaldas a los demás para que no se burlaran por el tamaño de su pene. Además, no dejo de reírme cuando un soldado me contó en una conferencia que su madre le colgaba un tetero lleno de agua para aumentar el tamaño. Si la mamá se preocupa por ver a su hijo con el pene del tamaño de un chito, seguro corre al médico quien la va a tranquilizar, así el chico no se convenza. Se sabe que antes de la pubertad el pene no crece; solo hasta los 11 años aumenta su tamaño, como parte del desarrollo hormonal. Sin embargo, la inseguridad transmitida por los papás ya marcó el complejo de pene pequeño así el jovencito tenga un tamaño normal.

Creer que el pene grande da poder y placer es parte de los mitos que alimentan el machismo. Lastimosamente, las mujeres también contribuyen a aumentar el complejo del pene mini. Estas parejas ‘castradoras’ ofenden con sus comentarios burlones y terminan hundiendo más al acomplejado.

No sé si alguna vez te ha pasado que alguna chica te cuente su pasado con un hombre ‘que lo tenía grande’ y le brindaba felicidad. ¿Cómo reaccionaste ante ese comentario aparentemente inocente? Espero que no te haya afectado, porque la gran mayoría de caballeros se traumatizan. Incluso, terminan bloqueados y no dan para pararse literalmente después de caer a la lona.

n este universo de los acomplejados no faltan los gorditos que ven cómo su pene se va recogiendo; además, se les hace difícil verlo, porque la barriga no lo permite. La impresión es que se les puso chiquito, pero es la grasa en exceso la que chupa el pene y aparenta un menor tamaño.

Me cuenta la uróloga Diana Torres, compañera de consulta en Bogotá, que el 90% de pacientes que acuden a ella por temores acerca del tamaño peneal, no tienen ningún problema real. Casi siempre han sido criticados por una pareja o tienen alguna enfermiza fijación en el pene (dismorfia cerebral) de los actores porno, que obligados por su trabajo deben mostrarse como unos toros en plena faena.

Afirma la doctora Torres que tener un pene muy grande puede ser trágico para algunos hombres ‘premiados’ por la naturaleza, porque sus parejas se quejan por dolor y fastidio, a veces se aburren y los abandonan, ya que no encuentran posiciones sexuales placenteras.

Hablemos seriamente del pene y comencemos por liberarnos de tantos mitos que hacen daño y no dejan que la vida sexual sea bien rica como todos lo merecemos

Un estudio reciente hecho en Londres y publicado en la revista BJU International, que incluyó a más de 15.000 hombres, da un promedio de 13.12 centímetros en erección; en Colombia los análisis reportan un promedio de 9.5-10.5 en flaccidez y 14.1 centímetros en erección. El promedio en general está entre 12-18 centímetros, es decir, un poco menos o un poco más son aceptados, teniendo en cuenta la herencia y la constitución del cuerpo.

*El pensar que la talla de los zapatos o el tamaño de las manos tienen relación con el tamaño del falo, también forma parte de los mitos que varios estudios han descartado de plano.

*Así mismo, las creencias populares de que masturbarse, ‘comer’ burras o colgarse objetos pesados en el prepucio van a hacer crecer el pene, están totalmente desvirtuadas.

*Si el pene es menor de 7 cm se habla de micropene y debe consultarse al urólogo para que determine el tratamiento que puede ser con extensores mecánicos o cirugía de alargamiento de los ligamentos que sostienen el pene.

*Si el problema está en la cabeza de arriba y no en la de abajo, una terapia sicológica es fundamental para liberarse del complejo que se acompaña con baja autoestima, frustraciones y temores.

¿Qué tan efectivos son los tratamientos para hacer crecer el pene?

Hay más de un hombre engañado por la publicidad que promete la gloria con ungüentos, pesas o cirugías. Los tratamientos con rellenos de biopolímeros o la circuncisión dan la ilusión óptica de que el pene se agrandó, pero en erección continúa siendo del mismo tamaño.

Siempre debes consultar al urólogo de confianza en caso de que te sientas confundido con el tamaño de tu amigo de abajo. No te dejes criticar de nadie, ni siquiera de tu pareja. Recuerda que el placer no depende de lo largo o ancho de tu pene, sino de la calidad y pericia que muestres en la cama con tus manos, tu lengua y tu imaginación.

 

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