EL BOOM DE LA CONSTRUCCION Y LA BURBUJA INMOBILIARIA

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El humorista gráfico Alexis Saló, en una divertida y sencilla parodia que llamó Españistan, deja claro el funcionamiento de la burbuja española:

Corría el año de 1998 cuando el  presidente Aznar promulgó en España la Ley de Suelos que consistía sencillamente en declarar urbanizables todos los terrenos que hasta ese momento eran de reserva o rústicos como le llaman allá. La ley era muy sencilla, al aumentar el mercado de suelos ello lograría estimular a los empresarios a construir masivamente; de esta manera aumentaría la oferta, bajarían los precios  y todo el mundo podría adquirir una vivienda…

Y la cosa les funcionó por un tiempo. Hacia el año 2002 el frenesí  constructor en España estaba completamente fuera de control, y Aznar implementó una nueva política neoliberal: Redujo sustancialmente las garantías laborales con el fin de hacer más atractiva la contratación para los empresarios, ya que la mano de obra les saldría mucho más económica y esto aumentaría las tasas de empleo con la consecuente reducción del desempleo…

Esto, de hecho, aumentó la demanda de mano de obra y todo el mundo conseguía trabajo con facilidad; los jóvenes abandonaron las universidades y se fueron a trabajar en la construcción, mientras a España llegaban oleadas y oleadas de africanos y latinoamericanos atraídos por el milagro económico español…

Todo el mundo compraba casas en España y se lavaba dinero a cantidades por cuenta de la construcción. Pero lo que ocurrió con la ley de suelo fue que tuvo un efecto paradójico, ya que al disparar la demanda de vivienda, el precio del terreno aumentó, lo que hizo que aumentara el precio de las mismas, de manera que en un periodo de cuatro años, el valor  de la propiedad se había triplicado…

Sumando Francia, Italia y Alemania, España las desbordaba en actividad constructora, la vivienda con los precios por las nubes, pero los salarios – recuérdese la reducción de las garantías laborales – no había aumentado en lo más mínimo.  Sin embargo, la gente en España seguía comprando viviendas ¿Cómo? Pues simplemente los bancos se dedicaron a prestar dinero sin hacer demasiadas exigencias ni preguntas, a través de créditos hipotecarios… La lógica era que si  te endeudas a 30 o 40 años,  por cuotas muy pequeñas, podrás pagar, o si no, vendes, porque la vivienda supuestamente nunca bajaba de precios. Los bancos, además, inflaban los créditos para que el cliente se comprara un carro, un yate o lo que quisiera: Todos vivían como ricos en  la península ibérica…

Hacia 2007, la realidad tocó a la puerta de los españoles: La deuda de los españoles a los bancos era monstruosamente grande, y los bancos a su turno le debían enormes cantidades de  Euros a la banca internacional. En 2008 el precio de la vivienda era tan alto que hasta el más pequeño de  los apartamentos implicaba una hipoteca de 40 años, y ese precisamente fue el año en que estalló la crisis financiera en los Estados Unidos, que se propagó por todas partes, y la ecuación se invirtió, la banca internacional dejó de prestar dinero a la banca local, ésta dejó de financiar a las cooperativas y empresas crediticias, y las empresas comenzaron a despedir empleados en cantidades dramáticas. En Valledupar se sintió el efecto; muchos paisanos nuestros que nos visitaban cada año con acento peninsular, tuvieron que empacar maletas y regresarse, porque el paraíso español se había desinflado, literalmente…

Como no había trabajo, no había pago de las cuotas de las hipotecas, y los bancos, naturalmente, comenzaron a hacerlas efectivas: Burbuja explotada.

En Valledupar hace unos 10 años – No sé si esto ocurrió en todo el país – pasó con una conocida marca de carros algo similar: Salió una nueva generación gama media  de vehículos muy bonitos, que se  le entregaban a los clientes con cuatro o cinco millones de pesos y quedaban financiados a unas cuotas altísimas: Lo que ocurrió fue que por donde uno metía las narices, se encontraba cuatro o cinco de estos carros lujosos, pero un año después, misteriosamente esos vehículos disminuyeron  su presencia en nuestras calles a la mínima expresión. ¿La explicación? Las personas que los adquirieron no podían con la carga de la cuota mensual, dejaban de pagarla y los bancos hicieron efectivas las pignoraciones.

En la investigación poblacional que está adelantando Ágora  en la ciudad de Valledupar, para hablar solo de la comuna 3, que es la que se está censando en este momento, se observa una dramática realidad, y es que de toda  la muestra censada hasta el momento, solo un 55,5%  se reporta como empleado, con un dramático y desconcertante 44,5% de adultos en edad productiva en desempleo absoluto, de los que se reportan como empleados, el 80,4%!!! Se reporta en el sector informal, desde luego, es preciso aclarar que esta muestra es del sur de la ciudad y sus barrios son muy deprimidos, pero es una muestra y sobre ella se pueden hacer algunas inferencias…

De 3900 viviendas encuestadas hasta el momento en esa comuna, el 78,4% de ellas reporta vivir con uno o menos de un salario mínimo mensual legal vigente, con un promedio de 4,2 habitantes por casa…

El estudio anterior del año 2010, en toda la ciudad, muestra que solo el 14,37% de los adultos en edad productiva del municipio se encuentra en trabajo formal: la pregunta entonces es  clara: ¿quién va a comprar la enorme cantidad de viviendas en oferta?

Y la respuesta es  sencilla: Todo el mundo. ¿Pero cómo van a comprar? Respuesta clara: a través de los bancos. ¿Cuál es la garantía? Pues la casa misma, a través de una hipoteca.  El resto de la historia ya nos lo ha contado España…

SAFADY: Este artículo puede ser de opinión, pero podría ser de análisis: inclúyelo después del artículo principal de la Construcción, el de Jenniffer: le puedes dar dos páginas, e ilustrarlo con conjunto de torres o viviendas derrumbándose como si fuesen un castillo de naipes; es apenas una sugerencia, te dejo libertad para darle el mejor tratamiento.

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