EL ARTE DE BIRLIBIRLOQUE

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Análisis Político

Descifrar la política de hoy en el Cesar es cosa de iluminados, por no decir de locos. Como pocas veces, las definiciones de avales de candidatos no han seguido un discurrir previsible, sino uno sorpresivo, más bien insólito. En un juego de apuestas, los  premios mayores hubiesen quedado en casa mientras el público hacía pucheros.

¿Quién hubiese acertado en el nombre de Franco Ovalle Angarita como candidato oficial de la casa Monsalvo Gnecco para representar al partido de la U hacía la gobernación del Cesar? ¿Acaso unos días antes no era aspirante a la alcaldía de Valledupar por Cambio Radical (CR)?

Aun atorados, los analistas recibieron otro mazazo para confundirlos todavía más. El coaval otorgado por CR (otra vez el bendito CR) a Augusto ‘Tuto’ Uhia como candidato a la Alcaldía de Valledupar. Otra jugada insólita, aunque un poco menos por el ‘trabajo’ que el representante Ape Cuello, mentor de Uhía, le hacía a su colega ‘Chichi’ Quintero, ‘carente de afecto’ entre los codirectores de CR en Valledupar.

Estas son apenas dos perlas, por supuesto las mayores de esa camándula variopinta de nuestra política local. En esta recocha, la primera damnificada es la democracia: todos los procesos de selección interna fracasaron (CR; partido liberal (PL); partido conservador (PC); partido verde (PV); partido de la U (PU); centro democrático (CD). Todos los avales dados a dedo, con fractura del partido político correspondiente.

Si, en esta recocha democrática es de locos hacer cábalas. La  total y bochornosa desinstitucionalización de los partidos políticos y el desdibuje de los liderazgos regionales es un tarugo atravesado en el cerebro de los analistas. Así, solo es posible el registro de los insólitos hechos cumplidos y acaso barruntar los interrogantes que deambulan y contaminan el ambiente.

Raudo hacia la gobernación del Cesar

Nadie osaba discutir que el PU llevaría candidato propio a la   gobernación del Cesar; menos se discutía que ese candidato sería no solo de los afectos de la casa Monsalvo-Gnecco, sino ‘impuesto’ por ésta de entre los más allegados, de suerte que garantizara continuidad y seguridad jurídica y política, y en últimas, supervivencia política del  grupo.

En el tablero del PU había de todo: alfiles, caballos, torres y hasta reinas, piezas todas hormiguitas para merecer…una a una fueron descartadas por falta de confianza, pues algunos tenían sólidos entronques con diferentes jefes políticos y otros lucían autónomos.

Nadie advirtió que en ese ajedrez faltaba el Rey y menos que sería sacado del cubilete. Por fortuna, Ovalle Angarita es político conocido, reconocido, serio, amigo, sin mácula pese a su edad y al ejercicio público, y para no alebrestar a los círculos capitalinos, no tiene antecedentes de asociación con la familia gobernante. Es, pues, prenda de garantía sobre todo para el colectivo cesarense.

Una digresión: ¿Cómo llega Ovalle Angarita, de la noche a la mañana, como por arte de birlibirloque, a ser el Rey en ese tablero político? ¿Cómo el PU renuncia a su ‘derecho’, cediéndoselo a CR, y más concretamente a Vargas Lleras, con quien ha sido evidente la poca química? ¿Se cedió la candidatura a la gobernación y ni siquiera se pelechó por la alcaldía de Valledupar como premio de consolación? Muchos interrogantes… el más reiterativo en tertulias: ¿La candidatura de Ovalle Angarita fue inspiración e iniciativa de la casa Monsalvo-Gnecco o imposición de Vargas Lleras, en cuyo caso, en virtud y a cambio de qué?  Esos cambios radicales son exóticos, definitivamente.

Franco Ovalle Angarita

Seguramente Ovalle se coronará como Rey; tiene todo a su favor: su calidad humana, la acumulación de poder: gobernación, una veintena de alcaldías, todos los parlamentarios, los grupos políticos, recursos financieros suficientes y, cosa de no poca monta, la sensación de victoria en el imaginario colectivo.

Sí, lo tiene todo, pero en ese todo, actuando a manera de bumerang, suelen incubarse gérmenes desagradables. (i) Sobradez. Los partidos se ganan con el pitazo final, no antes. (ii) Quien hereda, hereda también pasivos, incluido el desgaste de todo gobierno con el sol a las espaldas y la inconformidad y el resentimiento de muchos sectores excluidos.

Arturo Calderón Rivadeneira

Otro candidato fuerte, sin duda en la pelea, es Arturo Calderón, ducho como el que más en las lides políticas. Por tercera vez aspirante al cargo, un activo en vez de pasivo por el conocimiento del territorio y viceversa, y más cuando no ha cesado en su proselitismo. Su talón de Aquiles estaría en los recursos financieros para la campaña – aunque no determinante, si dominante – mientras su mayor activo estaría en la opinión pública y su capacidad para recoger el inconformismo contra el gobierno. Su campaña tiene bien claro que en el Cesar, sobre todo en Valledupar, pareciera que el colectivo detestara y se opusiera a la ‘concentración avasalladora’ de poder. Casos se han visto. El aval del PL lo ranquea muy bien, previéndose además el apoyo de otros sectores partidistas como el CD.

Álvaro José Soto García

Álvaro José Soto García ha sonado como candidato del CD. Es hombre formado y serio, con experiencia a bastanza en la política y la administración pública y con importantes relaciones en la órbita nacional. Sin embargo, se ve colgado  de la brocha por el aval entregado por CD a su copartidario Sergio Araujo Castro para la alcaldía de Valledupar, lo que de hecho lo saca de taquito de la contienda presente.

Raudo hacia la  alcaldía de Valledupar

La radiografía introductoria hecha para la gobernación podría ser aplicable a pie juntillas para la alcaldía de Valledupar. Si, nadie osa discutir que el eje de poder constituido por la  administración municipal impondría, a nombre de CR, la candidatura oficial y fuerte hacia la alcaldía de la capital. Y nadie osa discutir que ese derecho de ‘imposición’ le correspondería al sector del actual alcalde…

La misma partida de ajedrez, las mismas piezas… y la misma ‘ausencia’ de Rey, traducido en la no definición contundente de un solo candidato del partido; finalmente,  Bogotá o Barranquilla, para los efectos lo mismo, en vez de uno avalarían dos candidatos para aumentar la confusión. Los golpes de mano, o mejor, de facto, van y vienen.

Augusto ‘Tuto’ Uhía

Uno de los ungidos por CR, contra todos los pronósticos, fue Augusto ‘Tuto’ Uhia, joven serio, honrado, carismático, conocido, reconocido, con experiencia política y administrativa, lo que le ha merecido el apoyo además del PC, su preceptor, y ASI.

Sin duda, su aspiración actual no es coyuntural ni tampoco  parece caprichosa. A ese norte le apunta hace más de una década: fue concejal de la ciudad, candidato a la alcaldía con aproximadamente 25 mil votos, secretario de gobierno y de nuevo candidato.

Antes del coaval partidista, por estar solo en el partidor en contraste con los otros aspirantes que se debilitaban en luchas intestinas – ya se le daba como firme ganador.

Sin embargo, todavía no tiene nada ganado. Una de sus grandes debilidades la enuncian como su ‘poco mundo’, una visión no cosmopolita, más de ruralidad, lo que contrastaría con el empuje de Valledupar, menesteroso de insertarse en la ‘aldea global’.

Los respaldos partidistas (CR, PC, ASI) aparentemente refuerzan sus aspiraciones, mostrándolo ‘concentrador’ de poder. Queda el interrogante de qué tanto le aportará CR: el correo de las brujas afirma una fractura con los sectores de Socarras, Pimiento, Mattos, etc. Y no es claro qué tanto le aportará la fracción del PC recién recalada en el partido.

Sergio Araujo Castro 

Es una candidatura para nada desdeñable. Pocos le  ven opción, pero agudos analistas lo ven con capacidad para revertir el pasivo político con que inicia su campaña.

Históricamente, los registros electorales de Valledupar no traducen mayor afecto hacia la familia Araujo. Esto es, Valledupar se ha mostrado apática a las aspiraciones políticas araujistas, abundando los ejemplos, y no habría razón para pensar en un cambio de patrón tratándose de Sergio Araujo, de todos el menos conocido popularmente: Vive en Bogotá, poco frecuenta a Valledupar e, inclusive, aún no ha arriado banderas en esta campaña que, dicho sea de paso, deja tirado en el pavimento a otros aspirantes (Guerra Añez y Soto García) por soslayarse el proceso democrático interno.

La órbita natural de Araujo Castro es la nacional; es hombre bien informado y formado, bagaje importante en caso de coronar sus aspiraciones, pero ello poco le ha aportado para sintonizarse con la comunidad votante, en la cual es poco conocido y nada reconocido.

Su inteligencia y su convicción de la importancia de las comunicaciones como instrumento insustituible para liderar procesos, son algunas de sus fortalezas. Conoce la administración pública, tiene visión de ciudad y podría tener la fuerza para prospectarla. Sin equívocos, tiene la formación política y el carácter para ser un buen alcalde.

Se la juega Araujo Castro por el CD, lo que le daría votos del fundamentalismo uribista, pero a su vez le restaría votos del fundamentalismo y del clientelismo oficial, que se cuidarán de no quedar mal parados ante Vargas Lleras, en trance  presidencial. Pero el CD tampoco lo apoyaría monolítico; entre otros, uno de sus alfiles importantes, el ex alcalde Ava Carvajal, ya funge como gerente de la campaña de Tuto Uhía.

Sin duda, Araujo tratará de canalizar los votos de sectores de CR. Pero no es fácil al ponerse en riesgo unas provechosas relaciones de poder, presentes y futuras. Los cálculos políticos son así, crematísticos, donde el romanticismo tiene menos importancia que el utilitarismo.

Por vía de descarte, por asociación de excluidos, también podría contemplarse una alianza de Araujo con el sector mayoritario del PL, el que encabeza Arturo Calderón, para oponérsele al bloque Ovalle – Uhía – Fernández.

Jaime González Mejía

Su nombre vuelve a resucitar. Ya costumbre en CR, su nombre surgió de improviso y de improviso y de un plumazo fue borrado al co-avalarse por su partido otra candidatura. Pero, ¡sorpresas da la vida!, de pronto resucitó como el Ave Fénix…

Hoy está nuevamente en la palestra, debidamente avalado, pero con un partido fracturado, lo que a juicio de los analistas le resta opciones de victoria. González Mejía es quizás el más joven de los aspirantes, lo que no ha sido obstáculo para lograr reconocimiento por su trabajo serio y tenaz en el Concejo de Valledupar. A su alrededor debe aglutinarse el sector de Socarras, Pimiento, Mattos, y quién sabe si también Araujonoguera, y muy seguramente los de OC, lo que victimizaría a Fernández Cerchiaro, cuyos amigos aseguraban que sería avalado por OC.

 

Otras candidaturas

El PL avalaría a un candidato para la alcaldía, lo que para muchos es una locura porque le cerraría las puertas de  alianzas a su candidato a la gobernación; solos no se va a ningún Pereira.

El PL, según el correo de las brujas, daría un aval condicionado para viabilizar más su opción a la gobernación del Cesar mediante alianzas, que en la actual coyuntura solo puede ser con el CD.  El más firme candidato sería Robert Romero Ramírez, un viejo luchador del PL, abogado, catedrático, político de profesión con experiencia administrativa y dueño de un apreciable caudal electoral.

Otro candidato es John Valle Cuello, también de amplia experiencia política y administrativa, ex concejal, ex gerente de la Contraloría Nacional, ex secretario de hacienda de Valledupar y de planeación de Santa Marta, agricultor y empresario. Está avalado por la organización indígena MAIZ.

Por su parte, Pedro Norberto Castro Araujo pretende reivindicar el desgastado poderío de la familia aspirando a la alcaldía mediante la recolección de firmas al fracasarle la consecución del aval por CD, su militancia de los últimos años. Como candidatura independiente, le apuesta sobre todo a la opinión, significativa en el municipio.

Pequeños Tips:

  • Aunque parezca de Perogrullo, cualquiera de los candidatos a la gobernación puede ganar; ninguno tiene asegurado de antemano el triunfo;
  • Para la alcaldía la suerte parece echada a favor de Uhía, aunque queda un margen (¿de opinión?) que le permitiría a Araujo Castro abrigar esperanzas;
  • La apuesta de todos es la votación de opinión; según la última encuesta, el porcentaje de indecisos es del 65%;
  • Una vez más brilla por su ausencia la institución de la sociedad civil. El viaje de una delegación de empresarios a Nueva York solo alcanzó para un bostezo que engendró el ‘acta de Nueva York’; en el intento murió…;
  • El proceso actual fotografía de cuerpo completo el desdibuje del liderazgo político en el Toda decisión la toman en Bogotá/Barranquilla y a espaldas de los nuestros;
  • Una vez más se prueba la capacidad predadora del apetito electoral: primero Uribe se ferió la constitución en pos de reelección; ahora CR pervierte los procesos democráticos regionales por imposiciones a dedo;
  • Hay desinstitucionalización de los partidos y recocha democrática.

 

 

 

 

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