DEL FÚTBOL Y LA VIDA: “Lo que no humaniza, banaliza”

Por: P. Juan Carlos Mendoza

A propósito de la Copa América, cabe recordar que que el fútbol como todo deporte es para promocionar valores humanos que nos hagan mejores personas y claramente las palabras, gestos y acciones del arquero Martínez de la selección Argentina, son muestra de irrespeto contra el rival. Es una conducta antideportiva, el afán de ganar no puede estar por encima de la dignidad del otro. En el fondo, es una demostración del YO(EGO) embriagado por el orgullo, que busca anular al TÚ del otro, pero esto al final produce tristeza y repudio ante tal actitud.

Frente a dicho comportamiento desacertado se debe mantener la calma y cabeza fría para no caer en la provocación: eso es lo que se llama Inteligencia Emocional, dicho en otras palabras sabiduría para manejar nuestros instintos y emociones. Papel que ayudan a desempeñar óptimamente los psicólogos del grupo y demás líderes del mismo. Tanto en el juego como en la vida, nos encontramos con situaciones así, escenarios que nos ponen a prueba, en los que podemos perder o conservar el manejo de la situación. Mejor dicho, siempre necesitamos sabiduría emocional y resiliencia para ser asertivos en nuestras decisiones: no responder con fuego al fuego ni dejarse incinerar por el mismo. Encontrar la respuesta justa en el momento adecuado y de la manera correcta, es lo que en la vida hace la diferencia.

No obstante, afloran preguntas, ¿Acaso no deberían las autoridades arbitrales intervenir para evitar o sancionar estos gestos detestables? ¿También en la vida cotidiana como en el juego, necesitamos de hombres sabios que garanticen la Justicia para persevera el bien común? Claro que sí, pero incluso si éstos hombres no hacen justicia, un consuelo queda en boca de Jesús para todos aquellos que son denigrados o humillados por los demás: «El que se humille será enaltecido y el que se enaltezca será humillado”(Mt 23, 12). Somos tercos los seres humanos y nos cuesta mucho aprender, incluso de nuestros errores repetitivos. La historia y la vida son grandes maestros, ¿recuerdan la historia de David contra Goliat? ¿Quién venció? David por su humildad, mientras Goliat pereció en su propia soberbia (Cf. 1 Sal 17, 41-49). Ya sabemos anticipadamente cómo terminan esas historias de “EGOS” que intentan aplastar a los demás con sus actitudes y formas de vivir. Jamás será bueno alegrarse de las derrotas ajenas, aunque si deseamos por su bien que aprendan mucha humildad cuando les sucedan.

Por otro lado, agradecer y manifestar todo mi apoyo a nuestra selección Colombia, jugadores, cuerpo técnico y todos los implicados activamente en ella. Sí, gracias por su decorosa y gallarda presentación en el torneo continental, quedan cosas por mejorar e incluso se necesita mejorar los problemas de vestuario e incorporar a otros grandes jugadores como James y Falcao. Además es preciso, reconocer que de la pocas cosas que nos unen como país, el fútbol es una de ellas. Ojalá dejáramos a un lado los regionalismos egoístas y dañinos que atentan contra los demás, qué bueno sería aprender a convivir aceptando nuestras diferencias políticas, religiosas, culturales y de cualquier tipo. Esto no puede ser un capricho, sino una necesidad imperativa para la paz y reconciliación de todos los colombianos.

Del mismo modo, invito a todos los colombianos a seguir reclamando sus derechos a una vida más justa, digna y feliz alzando la voz de manera adecuada, respetando lo que hemos construido, sin promover la violencia ni consentirla en ninguna de sus manifestaciones. Derechos y deberes nos las dos caras de una misma moneda. También deseo que esa misma pasión que le ponemos a la selección, la tengamos para armar un buen equipo democrático, capaz de cambiar los destinos del país hacia rumbos positivos, a través de un voto crítico y legítimo que sabe elegir a los mejores para gobernar, no a quienes promuevan la violencia o polarización. Ese triunfo sería más significativo e importante que ganar la Copa América o la Copa Mundial de la FIFA. Para nada banal esta reflexión sobre la VIDA Y EL FÚTBOL, porque como reza el adagio popular: “En la mesa y en el juego, se conoce al caballero”. Por eso, lo que no humaniza, banaliza, es decir, lo que no ayuda al ser humano, lo destruye. No olvidemos que solo es un juego, ni más ni menos. Pero es un juego que refleja la vida misma, siendo lo más importante aquí, saber que con la vida si no se juega, ella se cuida, promueve , conserva y protege. Pero del juego, sí que se aprende. En ese sentido aunque parezca paradójico: “El juego es más que un Juego”.

Ánimo y fuerza mi Colombia, hay mucho camino por recorrer no sólo en el deporte, sino en diferentes dimensiones de la vida social, cultural, económica, en la salud pública, las pensiones, viviendas dignas, empleos , generación de riquezas, especialmente, en todo lo que contribuya a la Paz y Reconciliación para construir juntos la Civilización del Amor, esa que todos anhelamos de corazón, la misma que el mejor Coach o Director, Maestro nos enseñó a edificar diciéndonos: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros” (Jn 13,34).

Con cariño,
P. Juan Carlos Mendoza,
En Cristo la vida es más sabrosa

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