Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valledupar, crónica de una muerte anunciada

Una década en la comandancia del Cuerpo de Bomberos de Voluntarios de Valledupar (CBVV) en cabeza del capitán Oscar Lúquez ha dejado secuelas difíciles de sanar al interior de la institución. Al menos, es lo que aseguran algunos miembros que conforman el Consejo de Oficiales, la máxima autoridad que rige las riendas del organismo de socorro.

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En 2018 culminó el periodo del capitán Oscar Lúquez como comandante del CBVV, quien durante 10 años ostentó la representación legal de dicha institución, lo que lo facultaba, entre otras funciones, para disponer de los recursos girados por la administración municipal y destinados al pago de primas, seguridad social y salarios de los bomberos.

Sin embargo, la administración del capitán Lúquez estuvo señalada por quejas y denuncias en su contra porque, supuestamente, acosaba laboralmente a los bomberos y no propiciaba condiciones dignas para el ejercicio de las labores.

Pero no era el unico síntoma infeccioso en el cuerpo de bomberos. También había puja interna y división en el Consejo de Oficiales, agravándose la crisis actual por la deuda morosa a los bomberos de más de seis meses de salario, primas y seguridad social. Para rematar, el parque automotor no cuenta con gasolina para atender las emergencias, las que se incrementan por la temporada de lluvias en el municipio.

Puja interna

Cuando terminó la administración del capitán Lúquez, muchos pensaron que nuevos aires llegarían al organismo de socorro, pero nada más fuera de la realidad. En el transcurso de los últimos dos años, la comandancia del CBVV ha permanecido prácticamente acéfala ante la falta de decisión en el Consejo de Oficiales.

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Para la muestra, en diciembre del 2018, cuando el Cuerpo de Bomberos se quedó sin comandante, el Consejo de Oficiales no hizo la postulación de apertura de las hojas de vida, para el año siguiente, a raíz de la intervención de los entonces gobernador Francisco Ovalle y alcalde Augusto Ramírez, se nombraron dos comandantes (e), Darío Mejía y Eduardo Rojas, para un periodo de tres meses cada uno.

Seguidamente, para el segundo semestre del año pasado, Ovalle encargó a Eduardo Rojas como representante legal hasta el 31 de diciembre. Finalmente, para el mes de enero del año en curso, Darío Mejía fue elegido nuevamente para ocupar el cargo, ratificándose el 13 de febrero  por cuatro años.

Sin embargo, el pasado 15 de octubre la secretaría de gobierno departamental dejó sin piso jurídico el nombramiento de Mejía. Así, nuevamente el cuerpo de bomberos se quedó sin representante legal, sin quien pudiese disponer de los recursos aportados por la administración municipal.

 Las razones

Según testigos directos del conflicto en la entidad bomberil, la división en el Consejo de Oficiales entre Luqués y Mejía, apoyado éste por Fernando Ramírez, ha impedido la elección del nuevo comandante del CBVV, ya que según ellos ninguno de los candidatos al cargo cumple con todos los requisitos exigidos.

“El Consejo de Oficiales hace mucho tiempo se dividió en dos bandos, uno lo lidera Oscar Lúquez y el otro Mejía y Ramírez; si uno se sube, el otro lo tumba, porque como no cumplen con los requisitos y ambos bandos lo saben. Mejía subió y Lúquez presentó dos recursos y lo tumbó”, aseguró la fuente que pidió reserva de su nombre.

“No pudimos poner la casa en orden”

El teniente Darío Mejía, comandante por 4 años hasta el 15 de octubre del año en curso, habló de la crisis económica que atraviesa el organismo de socorro.

“Nosotros veníamos con un déficit de $1.000 millones de la administración anterior en cabeza de Óscar Lúquez, el cual tratamos de subsanarlo con la alcaldía, pero no pudimos poner la casa en orden – pagar salarios, primas, seguridad social y pagar meses de salarios atrasados – debido a la decisión que tomó el secretario de Gobierno Departamental, Eduardo Campo, la cual califico como un desatino, ya que se dejó llevar por una asesora jurídica dándole respuesta positiva al derecho de petición que presentó Óscar Lúquez”, afirmó Mejía.

Argumentó, además, que “los recursos que gira el municipio por concepto del impuesto de sobretasa bomberil no alcanzan para cubrir los gastos que genera el CBVV, cuya nómina es   bastante grande (bomberos, administrativos, servicios, combustibles y mantenimientos): nos estamos gastando alrededor de $4.000 millones, pero solo recibimos $2.600 millones”, afirmó.

“La mala administración de Óscar Lúquez dejó un déficit de 1.000 millones de pesos. En el último periodo del alcalde Fredys Socarrás, al capitán Óscar Lúquez lo citaron en el Concejo para tocar un tema de doble tributación, porque nosotros estábamos manejando sobretasa bomberil e impuesto de industria y comercio, eso daba $4.500 millones, pero como él nunca asistió a nada, el Concejo tomó la decisión y quitó el impuesto de industria y comercio; por ende, solo recibimos $2.000 millones y de ahí vienen los grandes problemas con relación al atraso de los pagos”, aseveró Mejía.

 Intervención de la Alcaldía

Ante esta situación, que afecta el pago salarial, primas y seguridad social de bomberos, la Alcaldía de Valledupar giró $260 millones como parte del contrato suscrito con la institución desde el mes de marzo por 2.600 millones de pesos.

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Cabe destacar que con esta nueva asignación, la Alcaldía de Valledupar ha entregado $1.560 millones en lo que va de este año, correspondiente a lo recaudado con la sobretasa bomberil. Se aspira completar un nuevo giro y llegar a la cifra que la administración municipal propuso al Cuerpo de Bomberos, de bajar a 1.900 millones de pesos el monto del contrato, teniendo en cuenta las estimaciones del recaudo.

“El sindicato está acabando con el Cuerpo de Bomberos”

 Otro aspecto que resaltó el capitán Darío Mejía fue la conformación de un sindicato de trabajadores del Cuerpo de Bomberos, que según él esta ‘acabando’ con la institución.

“Lo más grave es que hay un sindicato en Bomberos, el cual le cuesta al organismo de socorro más de $500 millones. El sindicato fue creado porque los bomberos estaban inconformes con el comandante Óscar Lúquez porque no les daba contratos a término fijo sino a tres meses. Ellos consiguieron su objetivo, conformaron el sindicato, pero lo que hay es un problema jurídico firmado por comandante Óscar Lúquez y el teniente Eduardo Rojas, quien estuvo a cargo por 8 meses, y en este tiempo firmó 36 peticiones más al sindicato. Y, como resultado, hoy día el sindicato está acabando con el Cuerpo de Bomberos de Valledupar”, sostuvo Mejía.

Frente a esta acusación, el sindicato de trabajadores del CBVV respondió que “si el sindicato quisiera atentar contra Bomberos, ya hubiéramos ido al Ministerio del Trabajo a denunciar el incumplimiento del pago de nuestros salarios; jamás lo hemos hecho. Con solo poner la denuncia de trabajar sin seguridad social ya le vendría a la institución una grave sanción”.

Parque automotor

Como se dijo, la crisis no solo es financiera.  También está la precariedad de su parque automotor. Actualmente el Cuerpo de Bomberos cuenta con 14 vehículos, de los cuales 3 están averiados, 4 requieren una repotenciación y mantenimientos varios. En la práctica solo 6 están en capacidad de prestar servicios. Además, según el capitán Darío Mejía, la Alcaldía de Valledupar y la Gobernación del Cesar le entregaron a la comandancia 4 vehículos (2 cada entidad gubernamental) pero no han sido registrados y al no tener el RUT (Registro Único Tributario) no han podido usarlas.

 

 

 

 

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