Cinco pecados sexuales de los hombres

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Cinco pecados sexuales de los hombres

 La vida sexual plena es uno de los pilares fundamentales de la vida de las parejas y puede convertirse en fuente de felicidad o de sufrimiento. De la manera como las personas se comporten en la cama puede medirse la satisfacción sexual propia y de sus parejas.

Nadie nació matriculado como buen amante y todos en algún momento hemos cometido embarradas que han molestado e, incluso, espantado al otro u otra; es que somos de carne y hueso y no somos perfectos. Pero hay algunas conductas sexuales que, así ocurran una sola vez, pueden dar al traste con una buena encamada. Por supuesto, si esos pecados son repetitivos terminan hasta acabando la relación de pareja.

Los principales pecados que cometen los hombres en la intimidad son:

  1. Actuar como Flash, el personaje de las historietas, que a veces ni se deja ver por la rapidez con que actúa. ¿Es gracioso tener a este súper héroe en la cama? ¡Para nada! Si bien se vale de vez en cuando un delicioso rapidito, encontrarse con un hombre que niega caricias o las brinda torpemente para medio calentar a su pareja y entrar de una, enfurece y deja un sabor amargo que nadie querría repetir. Posiblemente, estos hombres tienen un problema sexual que los pone ansiosos y se han acostumbrado a ser veloces para disimular su problema; o bien, son unos egoístas que no piensan sino en ellos.
  1. Comportarse como tacaños desde el inicio hasta el final. A mi consulta siguen llegando personas que se quejan por la escasez de caricias y por la falta de seducción de sus hombres. Algunos ejemplos de tacañería son negar besos apasionados, pedir que le hagan sexo oral, pero se niegan a brindarlo, o desatender lo que su pareja les pide para excitarse.
  2. Descuidar la higiene y aseo personal. Una buena cantidad de hombres creen que basta una ducha diaria para iniciar un encuentro sexual y no se dan cuenta que huelen mal así se bañen en colonia. Otros pecados frecuentes son el mal aliento, el cabello sucio y la ropa desaliñada.
  3. Bañarse y salir corriendo apenas termina la faena. Estos señores dan la impresión de estar siempre de afán y buscan excusas para abandonar al otro, dejándoles incluso con la cuenta sin pagar. Otros se apresuran a buscar el control para encender el televisor o revisan su celular sin brindarle ni siquiera a su pareja un abrazo. Son hombres que pierden el encanto después del orgasmo y desprecian la necesidad afectiva post-coital de su amante.
  4. Criticar el cuerpo, los sonidos y hasta los gestos de la pareja. Decirle ‘estás gordita’, criticar sus pechos o reclamarle algo en medio del éxtasis, son pecados casi que imperdonables porque lastiman profundamente la autoestima.

Los errores nefastos que cometen los hombres se tiran unos buenos polvitos y pueden hacer peligrar la relación con sus parejas. Tengamos en cuenta que una sexualidad positiva incluye el propio placer, pero también el de la persona que comparte nuestra cama.

Hombres y mujeres de todas las edades suelen anteponer su propio placer al de sus parejas. La psicóloga Adena Galinsky, colaboradora de un estudio de la Universidad John Hopkins (E.E.U.U.), afirma que la autonomía, la empatía y la autoestima son las cualidades psicológicas que califican a alguien bueno en la cama. Esta investigadora afirma que “la forma en que las personas interactúan y su capacidad de escucharse mutuamente y tomar la perspectiva del otro pueden realmente influir en el sexo que tienen”.

Si nos ponemos en los zapatos del otro y procuramos atender las necesidades sexuales del que comparte mi cama, disminuimos considerablemente la posibilidad de cometer errores sexuales nefastos. No se trata de pensar solo en mí, ni de buscar solamente el placer de la otra persona, pero sí lograr un punto de equilibrio para que ambos se sientan plenos.

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