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Campaña contra el estrés

Por: Rafael Valle Oñate

avalleo1@yahoo.com

La palabra estrés es cada vez más frecuente en la vida diaria de las personas. Se ha vuelto tan común que le hemos  perdido el miedo y se ve en muchos casos como algo insignificante; casi como una tontería.

Sin embargo, resulta preocupante e impactante que de un 60 a un 90% de las consultas médicas se solicitan por condiciones relacionadas con el estrés.

En mi práctica médica es bastante evidente ver la relación que tiene el estrés con el dolor y con la reactivación de las enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide, el lupus y otras. Los pacientes tienden a presentar estas crisis cuando se ven enfrentados a situaciones prolongadas  de estrés.

A pesar de ser tan notoria la importancia de manejar este tema, todavía falta mucha conciencia de esto en la sociedad en general; los especialistas deberíamos prestarle más importancia a educar a nuestros pacientes en técnicas y herramientas para el manejo de esta condición. Por ello decidí tomar un curso sobre manejo de estrés en el Instituto Henry Benson, de la Universidad de Harvard, donde comprendí más a fondo la ciencia detrás del estrés y de cómo combatirlo.

Aprendimos que el estrés proviene de una respuesta evolutiva llamada ‘correr o pelear’, la cual nos permite preservar la vida en momentos de inminente  peligro. Esta respuesta produce adrenalina, cortisol y noradrenalina en el cerebro, que son hormonas y catecolaminas que nos permiten en estos casos cómo debemos sobrevivir, lograr reaccionar rápidamente y hacer esfuerzos físicos que en condiciones normales no podríamos lograr tan rápidamente. Un ejemplo muy ilustrativo de esto es una persona que debe correr si un tigre  viene a devorarlo.

Sin embargo, estas hormonas en cantidades constantes afectan negativamente al cuerpo. El problema es que esta respuesta de ‘correr o pelear’ no solo se produce en situaciones de vida o muerte sino también cuando nos preocupamos con problemas (financieros, salud, relaciones, etc.) o cualquier cosa que nos quite la tranquilidad, lo cual a largo plazo puede producir lo que se denomina estrés crónico. En la actualidad, en el mundo tan agitado en el que vivimos es muy común que desarrollemos estrés crónico, lo cual es gravísimo ya que pocas condiciones son tan dañinas e incapacitantes para el cuerpo y la mente.

Cuando nos estresamos constantemente se incrementa nuestra frecuencia cardiaca, el consumo de oxigeno en el cuerpo, la producción de CO2, al igual que la producción de las hormonas ya mencionadas, las cuales incrementan la presión sanguínea, la concentración de glucosa en la sangre y afectan nuestro sistema inmune.

Todo esto puede causar o agravar condiciones como el dolor crónico, la hipertensión, las arritmias cardiacas, la depresión, la ansiedad, la falta de concentración, entre muchas otras.

A sabiendas de esto, hace 50 años algunos científicos de Harvard estaban interesados en conocer cuál era el proceso contrario al de ‘correr o pelear’ y por lo tanto analizaron procesos como el sueño y el ejercicio, pero vieron que estos procesos no revertían de forma precisa los efectos negativos del estrés crónico.

Finalmente, cuando analizaron en los años 90 a un grupo de personas que realizaban meditación trascendental, vieron que durante este tipo de meditación sí correspondía a una respuesta del cuerpo y la mente perfectamente contraria a la de la respuesta de ‘correr o pelear’. Decidieron llamar a  este tipo de respuesta como ‘la respuesta de relajación’.

Por lo tanto, el término ‘respuesta de relajación’, que sería el proceso contrario al del estrés por contrarrestar los efectos negativos mencionados anteriormente.  

Sabiendo lo anterior, resulta muy obvio que todos los seres humanos, en especial los que nos enfrentamos a constantes situaciones de estrés, deberíamos activar la respuesta de relajación constantemente. Esta respuesta de relajación se puede activar por medio de diferentes disciplinas como el yoga, el  tai -chi, la sofrología, entre otros.

En el tratamiento del estrés está el médico, el conductual-psicólogico y el filosófico. Hay diferentes técnicas de meditación.

Entendemos que muchas de estas disciplinas suenen extrañas al lector, por lo que recomendamos primero conocerlas. No existe una que sea mejor que la otra; la mejor es la que más se adapte a nuestros gustos y personalidad. Algunos pueden preferir mirar videos de meditación guiada en youtube; otros prefieren inscribirse a una academia de yoga; y otros, por ejemplo, prefieren un profesor de yoga que vaya a  su casa.

Las opciones son muchas. Lo importante es empezar alguna para  percibir los beneficios lo más pronto posible, lo cual nos motivará a realizarlo con más frecuencia hasta adquirir el hábito.   

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