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El vallenato tradicional, un visitante intermitente en la obra musical de Carlos Vives

Por: Adrian Villamizar

elangelbohemio@gmail.com

Carlos Alberto Vives es uno de los mayores genios artísticos del Caribe inmenso, el laboratorio genético-cultural más grande del planeta. Su creatividad, su sensibilidad, su análisis del acontecer y el poder de transmitirlo lo hacen incomparable dentro del historial musical de Colombia.

Siendo muy niño descubrió los cantares vallenatos de juglares y trovadores que visitaban la casa paterna, y la de sus tíos, en Santa Marta, mientras neceaba con sus juguetes por los pasillos de los caserones, quedando una imborrable huella en aquel pelao curioso y tempranamente nostálgico que luego halló su verdadera identidad musical en el rock de los 60’s y 70’s.

La lírica testimonial de Lennon, Mercury, Dylan, etc., produjeron en él similares sensaciones a la de aquellos cantos que les escuchó a Huertas, Escalona, Armando Zabaleta, Leandro Díaz y Luis E. Martinez. Más tarde, el Rock latino de Spinetta, García y los españoles, junto a la aparición iluminada de Juan Luis Guerra y 4:40 a finales de los 80’s, fueron luz verde para que soñara con una manera distinta de reinterpretar las canciones que amó de niño y hacerlas conocer por el mundo entero en un formato más universal; Un ‘rock de su pueblo’.

El serial Escalona, en 1991, fue el punto de partida de algo que tenía en fuego bajito allá en Bogotá. La combinación de una buena historia, personajes definidos, bucólicos escenarios y la magia del canto vallenato, nuestros cantos, mostraron a propios y extraños que nuestro folclor vallenato es la versión musical del realismo mágico.

Nunca antes la música vallenata había alcanzado tal nivel de aceptación y exposición mediática internacional. El disco del mismo nombre que siguió a la novela, mostró por momentos algunos elementos que luego repotenciaría con su agrupación La Provincia. Los buenos músicos bogotanos y caribes con quienes Carlos ya venía trabajando armonías de vanguardia rockera y fusiones tropicales, fueron el taller creativo que le permitió arribar a un sonido propio con el que debutó en Clásicos de la Provincia vol. I e inició un estilo singular que el mundo le reconoce.

‘La Provincia’ de Vives ha sido la agrupación musical más sólida y creativa de los últimos 25 años en nuestro país. Una variedad de ritmos del Caribe colombiano y fusiones con rock, soul, blues, reggae, interpretados con acordeón, caja, guacharaca, tambora, gaita y otros sonidos del folclor, lo elevan como un artista universal que ancla su sentir en nuestro suelo. De su tercer álbum TENGO FÉ (a mi gusto su mejor trabajo), amo entrañablemente su paseo vallenato moderno Los Buenos Tiempos.

Luego del disco Escalona (vol. I y II) y con excepción de los Clásicos de la Provincia I y II, los cantos de la música vallenata tradicional han sido visitantes intermitentes dentro de su repertorio musical. Al principio, en sus producciones discográficas alternaba unas 4 o 5 obras de su estilo creativo colectivo (fusiones, hibridaciones, combinaciones) con una del cancionero vallenato tradicional. En ese 4 a 1, 5 a 1, el Maestro Leandro Díaz fue el compositor que más apareció en sus trabajos.

Su inmenso deseo de experimentación desembocó en ‘El Rock de mi Pueblo’, de irregular aceptación, el cual marcó el final de un ciclo de éxitos comerciales y premios internacionales para entrar en un gris receso de casi 8 años.

Luego de un periodo largo sin producciones musicales y sin disquera, en 2009 presentó, con el Grupo Éxito de Medellín, los Clásicos de la Provincia volumen II, donde reunió compositores tradicionales como Gustavo Gutiérrez, Rosendo Romero y Máximo Móvil; a este último le grabó una hermosa versión de Mujer Conforme, canción que había sido extrañamente excluida en la versión inicial de los clásicos. El álbum es un delicado trabajo artístico, lleno de sensibilidad e interesantes apuestas armónicas, lamentablemente sin la comprensión, figuración y ventas comparables con la de su antecesor.

Tuvo Carlos que esperar hasta 2013, cuando en una apuesta de Sony Music nos presentó Corazón Profundo, con dicho trabajo su renovación artística, acompañada con obras más cercanas a la música global, aprovechando fusiones y colaboraciones con cantantes internacionales, en un sesudo esfuerzo por reposicionarse como artista, aunque con un sonido y un sentir algo distantes de las cadencias y contenidos que identificaron los primeros años de La Provincia con el paradigma del vallenato tradicional.

Hoy Vives está en la cresta de una inmensa ola de éxito musical y comercial, donde predominan canciones breves, de fácil comprensión lírica, polirrítmicas y con estribillos pegajosos muy emparentados entre sí que le aseguran una gran aceptación juvenil nacional e internacional, aunque alejado y a salvo de la corriente en donde rema – con un remo mocho – la Música Vallenata Tradicional, arrinconada por los medios que prefieren las nuevas músicas derivadas del vallenato (brincoleo, nueva ola, etc.), quienes a su vez y por tener de apellido al vallena

to, reclaman para sí un sitio en la memoria del pueblo sin haber transitado los senderos que llevaron al vallenato tradicional a ser reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad con necesidad urgente de Salvaguardia.

¿Un Vallenato Desesperado?

Luego de la declaratoria universal de la UNESCO, en diciembre de 2015, Vives produjo ‘La Bicicleta’, canción éxito del verano europeo 2016 y que le retribuyó premios de la academia americana de la música. Con una base rítmica de reggaetón de principio a fin de sus escasos tres 3 minutos, contiene sonidos de flauta de millo, tambores de cumbia y, por supuesto, acordeón; como perla, inserta en su liviana y repetida lírica la palabra vallenato sin ninguna ilación con el texto previo, ni con el discurso posterior.

…A tu manera, descomplicado, En una bici que te lleve a todos lados

Un vallenato desesperado

Una cartica que yo guardo donde te escribí

Que te sueño y que te quiero tanto…

Vallenato como sustantivo y desesperado como adjetivo. ¿Vallenato como aire musical o Vallenato como gentilicio del cantor? En una entrevista que le dio a Cesar Augusto Londoño, en ESPN, le escuché decir que La Bicicleta era un vallenato (como aire musical). Estos ‘insertos’ de la palabra vallenato están también presentes en canciones como Nota de Amor y Robarte un beso, sin que exista una correlación sintáctica entre la alusión nominal y el resto de los textos.

Desprevenidos habitantes Ibéricos o del Gran Buenos Aires, al oír esta música urbana-caribeña y escuchar la palabra vallenato habitando en la canción, habrán hecho impredecibles y confusas asociaciones entre el vallenato palabra y el vallenato musical, logrando Vives – ¿sin querer? – que identifiquen o asimilen al vallenato -vallenato dentro de su propuesta reggaetonera, consiguiendo así que ‘Chana y Sebastiana’ sean al fin y para siempre, una misma y desafortunada vaina.

En medio de estas producciones, algunas obras han tenido un sello musical muy cercano al vallenato como La Foto de los dos (hermosísima fusión balada-paseo) y un par de canciones contestatarias como el merengue El Hijo del Vallenato y el paseo El Sombrero de Alejo. En esta última enfrenta la crítica que le hacen algunos ‘doctores’ del vallenato, aduciendo que Vives se olvidó del vallenato folclor (SIC): “contará la historia que el Valle triunfó… y el Valle está muy cerquita de Fonseca, tierra del cantor”, valduparizando aún más el imaginario colectivo del vallenato y alejando inconscientemente a la majestuosa Fonseca (La Guajira) del sweet spot musical, en especial para quienes desconocen la episteme vallenata.

Si bien estas canciones guardan toda la esencia musical del vallenato tradicional, son otras de su repertorio las preferidas a la hora de la promoción por parte de su aparato mediático, equipo manejador y disquera.

Vives, desde su resurrección musical en 2013, solo apuesta a ganador. Su música, en un 80%, encuadra dentro de la rutina comercial del sonido urbano y sus duetos y colaboraciones los realiza principalmente con artistas urbanos connotados, asegurando difusión y ventas por descargas en todas las modalidades de reproducción actual.

Tiene algunas apariciones no relacionadas a producciones o trabajos musicales específicos que lo muestran también con artistas del folclor colombiano como Totó la Momposina y el Cholo Valderrama, entre otros. Ninguna con artistas del género vallenato tradicional. En 2016 realizó un extraordinario concierto en Bogotá llamado Carlos Vives y sus amigos, guardando celosamente el nombre de sus acompañantes hasta que aparecieron en el escenario.

Con ironía comenté entonces que allí seguro estarían su compadre sacramental Ivo Díaz, Silvio Brito y un rey como Cocha Molina o Pablito López…  La edición virtual de El Tiempo comentó al día siguiente (SIC): “Fanny Lu, Maluma, Herencia Timbiquí, El Cholo Valderrama, Fonseca, Chocquibtown, Michel Teló, Wisin, Daddy Yankee, entre otros artistas, se prestaron para darle a Bogotá una noche inolvidable, para darle masmás Corazón Profundo junto a Carlos Vives. El único ausente por problemas aeronáuticos fue Marc Anthony, con quien Vives se comunicó en mitad del concierto”.

En la inauguración del 51° del Festival de la Leyenda Vallenata (viernes 27 de abril de 2018), está previsto un espectáculo en el Parque de la Leyenda llamado: VIVES y los Cantautores (él con mayúsculas). Adolfo Pacheco Anillo, ‘Tijito’ Carrillo, Gustavo Gutiérrez, Sergio Moya Molina, Rosendo Romero, Rafael Manjarrez e Ivo Luis Díaz, aparecen señalados como los maestros que acompañarán a Carlos.

Enhorabuena ocurre esta celebración y confiamos en que se trate de un verdadero regreso a las fuentes. Que, a partir de este momento, Vives, con todo el músculo financiero y creativo que lo acompaña, arme un gran proyecto de gira mundial con estas glorias nuestras en una especie de Buena Vista Social Club del Vallenato.

Que aproveche a su compadre sacramental Ivo Díaz, quien desde niño le mostró la dulzura de los cantos de Leandro, y se lo lleve de telonero por el país y el exterior cuando se presente con su versión habitual de músico moderno; en resumen, que demuestre al mundo cuán importante es para él la música que lo lanzó al estrellato. Vives le debe al vallenato mucho más de lo que el vallenato le debe a él.

Colofón de Preguntas:

 

Sin desconocer en absoluto la inmensa obra divulgativa de Vives de los cantares vallenatos clásicos alrededor del planeta y en vista del homenaje que le hace la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV), la cual se autoproclama como entidad rectora del paradigma vallenato, el cual dice defender a capa y espada en sus concursos, muchas preguntas me asaltan:

  • ¿La FFLV propone a los contados ‘vallenatos’ de Vives como un modelo a seguir?
  • ¿Pueden los acordeoneros concursantes presentar a consideración del jurado, rutinas de Egidio Cuadrado en La Provincia?
  • ¿Pueden los compositores presentar al concurso de canción inédita obras ‘carlosvivescas’?

Yo anhelo que exista algún Festival de Música Vallenata que aliente la evolución del folclor y no la mutación del mismo como sucede en el Festival Francisco ‘El Hombre’, en Riohacha. Los vallenatos de Vives, no sus fusiones, representan una evolución de lo tradicional que como estilo merecen ser apreciados y referenciados por las nuevas generaciones que buscan afanosamente sonidos que los representen.

Aplaudo el homenaje a Vives por su aporte a la difusión del vallenato tradicional y por su creatividad, si bien tengo claro que su momento musical actual es divergente frente al género que lo acunó. Esa es su forma de sentir nuestra música y lo hace muy bien y le va aún mejor, mas entiendo sin que me lo digan, que la FFLV quiere que las juventudes admiren a Vives, mas no que su propuesta musical contemporánea sea el ejemplo a seguir por la Salvaguarda del vallenato que tan celosamente defiende.

Admirado sí, imitado no… extraña forma de homenajear.

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