Usted esta aquí
Inicio > En Actualidad > Valledupar maternal, centenaria, bravía y ahora, ¡Distrito Naranja!

Valledupar maternal, centenaria, bravía y ahora, ¡Distrito Naranja!

Por: Nicola Stornelli García  

 @puertodigital

 Jaime García Romero

 @jaigaro

 Que el himno de Valledupar le cante a su condición de tierra “Maternal, centenaria y bravía. Luchadora en mestiza batalla. Guardan leyendas los acordeones del valle del cacique Upar” no es gratuito. Así es este pedazo de tierra incrustado entre el valle de la Serranía del Perijá y ese majestuoso macizo llamado Sierra Nevada de Santa Marta, ciudad erigida a orillas del río Guatapurí.

Para quienes conocen Valledupar, su afamada y tradicional hospitalidad, las eternas parrandas, inmortalizadas por Gabo y por nuestras canciones vallenatas, no les es ajeno que la llamada Capital Mundial del Vallenato encierra una magia particular que la ha convertido, en los últimos años, en uno de los destinos preferidos de los turistas del interior y no solamente en los famosos cuatros días del célebre Festival de la Leyenda Vallenata, que es una actividad naranja en toda su extensión y acepción.

Esa “magia ‘macondiana’ que envuelve a Valledupar, que contagia a centenares de colombianos y otros tantos extranjeros, debe convertir a Valledupar en la primera ‘Ciudad Naranja’ de Colombia y sobre todo ahora que el presidente electo Iván Duque es un experto en el tema y anunció que en su gobierno será prioridad este sector.

¿Pero qué tanto se ha beneficiado la ciudad de sus encantos? ¿Eso le ha generado desarrollo, generación de empleo? ¿O es solamente el Festival, mejor dicho, la Fundación del Festival Vallenato la que se ha beneficiado de este hechizo?

Los vallenatos, de manera instintiva, por llamarlo con algún nombre y sin saber qué es eso del encanto o la economía naranja, han ido caminando en ese camino, por lo que es necesario darle forma al primer Distrito Naranja en nuestro país.

Los gestores

Por eso nace esta iniciativa producto de muchas conversaciones y largos días de imaginarse el futuro de Valledupar y buscar una opción de desarrollo y progreso para esta ciudad que hoy registra índices superiores de desempleo al nacional y que la mantienen sucumbida en una crisis social, económica y de inseguridad.

La idea nació del investigador académico Nicola Stornelli García en una conversación con su colega Jaime García Romero, quienes comenzaron a trazar las primeras líneas de este proyecto que hoy cuenta con el respaldo de varias fuerzas vivas de la ciudad y se concretó con el Primer Conversatorio Valledupar Distrito Naranja que se desarrolló en el auditorio de la Fundación del Área Andina el pasado15 de junio.

Que, además, contó con el apoyo de los periódicos El Tiempo, El Pilón, el Hotel Sicarare, la gerencia del Área Metropolitana de Valledupar y los organizadores del Festival de la Quinta, un evento naranja de Valledupar que nació el año pasado y que promete repetir, este año, con mucho éxito.

¿Pero qué es eso, con nombre rimbombante, que en todos los altos escenarios gremiales y económicos llaman “Economía Naranja”?

Está claramente definido el termino: “Es el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual”.

Dicho de manera práctica, es el desarrollo de las industrias creativas y culturales y, sin duda, el folclor vallenato y todo lo que lo rodea es tal vez el fortín de Economía Naranja más visible que exista en Colombia.

El Distrito Naranja Valledupar es, sin lugar a equivocaciones, una estrategia para potenciar las industrias creativas, culturales y el turismo de la ciudad.

Para los entendidos en esta materia, Valledupar, la capital mundial del vallenato, debe emular a Memphis, ciudad de Elvis Presley, gloria del rock de EE. UU y tiene todas las potencialidades para convertirse en un Distrito Naranja.

Las Cifras son claras y contundentes

Hay unos datos que impactan y demuestran cómo la música vallenata y lo vallenato han comenzado a irrigar dinero en la economía de la ciudad.

Por ejemplo, según cifras de la Cámara de Comercio de Valledupar, el más reciente Festival de la Leyenda Vallenata comprueba el fuerte impacto de este certamen, no solo en la economía de Valledupar sino en el departamento. Según la Cámara de Comercio, alrededor de 150.000 visitantes ingresaron a la ciudad. De estos, 10.790 lo hicieron por vía aérea en 83 vuelos, cifra que se incrementó en un 115 por ciento, aproximadamente. En la ciudad hay, normalmente, seis vuelos diarios de tres aerolíneas.

Así mismo, 2.450 vehículos arribaron por la terminal de transportes, con 31.350 pasajeros. Aproximadamente 30.250 vehículos particulares visitaron la ciudad, en los cuales se movilizaron 115.000 pasajeros. “Es importante resaltar que se mueven más de 300.000 millones de pesos en el marco del Festival Vallenato”, indicó José Luis Urón, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar.

Por eso no es atrevido, ni arrogante, afirmar que Valledupar debe emular a Memphis, la ciudad natal y donde está enterrado Elvis Presley, la gloria de la música rock de Estados Unidos. Memphis convirtió el culto a la memoria de Elvis en un negocio para la ciudad. Nuestro Elvis es, sin lugar a dudas, el gran Diomedes Díaz, que no nació en Valledupar pero vivió en la ciudad, se hizo grande y murió allí.

A través de una observación empírica se ha podido recoger la información de por lo menos unos 30 visitantes por semana a la tumba de Diomedes, en baja temporada. Y hoy es lugar obligado para una foto, la escultura del Cacique de La Junta instalada por el alcalde actual. Así como también la de su hijo Martín Elías.

Por estas y otras muchas más razones es que Valledupar debe constituirse en el primer Distrito Naranja del país, con unos estímulos especiales para la consolidac

ión de un verdadero ‘clúster de la música vallenata’.

Primer conversatorio

En el marco del primer conversatorio, el senador electo Antonio Sanguino lanzó una frase para la historia, frase certera y oportuna y que resume la expectativa generada en torno a Valledupar Distrito Naranja: “El carbón se va a acabar, pero la creatividad de los vallenatos jamás se acabará”.

Eso es tan cierto que la música vallenata ha generado una serie de tejidos sociales que han influido en el desarrollo económico, social y cultural de una población que ha visto en ella una forma de expresarse y darse a conocer. Esos tejidos han fortalecido y consolidado la cultura vallenata, contribuyendo de forma efectiva al desarrollo económico y social de Valledupar.

El primer conversatorio sirvió para sentar las bases de esta trascendental iniciativa y allí los organizadores comprobamos, una vez más, que es necesario hacer un profundo y riguroso mapeo de la economía naranja de Valledupar.

Dos datos sueltos, de un gran significado, obligan a ello. El dato, compartido por el compositor y gestor del Museo del Acordeón, Beto Murgas, del registro por parte de SAYCO de algo más de 300 compositores afiliados y activos de música vallenata que viven en Valledupar o en pueblos circunvecinos.

Y el dato, dado por Rodolfo Molina Araujo, presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, de un microempresario barranquillero que dispone de 5.000 sillas para alquilar el Día de las Piloneras. Eso es generación de empleo que tanta falta le hace a la ciudad y desde la Economía Naranja se podría mitigar la grave crisis que vive Valledupar, propiciando mejor calidad de vida para sus habitantes.

El primer conversatorio Valledupar Distrito Naranja fue la base para que las fuerzas vivas de la ciudad y del país comiencen a trasegar el camino correcto para darle vida al primer Distrito Naranja de Colombia y Valledupar reúne con amplitud los requisitos necesarios.

Dos Caminos

Ese día, los invitados al conversatorio plantearon dos caminos: la presentación de un Proyecto de Ley que permita unir conceptos de la Ley N°1617 de 2.003 que reglamenta la creación de distritos especiales en Colombia y la Ley N°1834 de 2.017 que define y da un marco para estimular el crecimiento de la economía naranja en el país y cuyo autor es el Presidente electo, Iván Duque Márquez.

El otro camino es proponer incluir, en uno o dos artículos, en el Plan de Desarrollo del nuevo gobierno, el concepto de ciudad naranja y permitir que Valledupar sea un piloto, asignándole unos recursos a través de un CONPES. Obviamente, es mucho más corto el segundo camino y aquí juega papel importante una clase política comprometida y responsable con el bienestar de los vallenatos y su región para convocar al Presidente electo y a todo su equipo, para que tenga en cuenta a Valledupar y esta iniciativa que puede sacar a la ciudad del atolladero económico y social en el que está.

Además, todo lo que significa el vallenato y lo que le ha dado al país, bien merece que nuestra ciudad tenga un marco que le permita incentivar la inversión nacional y extranjera en todas las industrias creativas y culturales que orbitan alrededor de nuestra música y de los encantos de Valledupar.

Valledupar lleva años extraviada buscando un norte económico. La verdad sea dicha, ninguno de los últimos alcaldes ha entendido cuál es el epicentro de la economía regional. La ciudad ha crecido por inercia, al ser el epicentro de una gran región.

Su buena oferta de servicios públicos y la cercanía con las minas de carbón del centro del Cesar y de La Guajira han hecho que muchos busquen allí dónde vivir o ubicar sedes de empresas de bienes y servicios que atienden la población laboral de las minas, que pueden estar alrededor de no menos de 25.000 trabajadores.

Eso ha hecho que crezca la presencia de EPS y de, obviamente, los prestadores de salud necesarios para el sistema. Y eso ha sido también el gran motor del crecimiento del comercio local que justifica la aparición de cuatro grandes centros comerciales.

Tenemos un reto

Tenemos el reto de alcanzar un mayor desarrollo económico para el municipio de Valledupar y su Área Metropolitana, fortaleciendo sus capacidades competitivas, específicamente el mejoramiento de su educación, su estructura productiva, su infraestructura de servicios públicos, su conectividad, integración e inserción en el proceso de globalización, con el propósito de fortalecer los sectores económicos y de generar empresas innovadoras y sostenibles oferentes de más y mejores trabajos para disminuir la informalidad

laboral y a fe que jalonando desde esta iniciativa se puede alcanzar el propósito planteado.

La ciudad no puede seguir viviendo del pico que significan los cuatros días del Festival, sin construir una estrategia que le permita generar para todo el año riqueza alrededor de nuestro folclor. Por eso es importante la iniciativa del clúster. Y por eso es importante que COMFACESAR haya inaugurado un Centro de Eventos y Congresos. Mucha falta estaba haciendo.

Valledupar debe ser el primer Distrito Naranja del país. Es la forma en que todos los que se han gozado y beneficiado de nuestro folclor le pueden devolver a la ciudad algo para crecer y desarrollarse. En 20 años no se ha creado una sola empresa del sector productivo real. Por eso y otras muchas razones es que desde todas las esquinas de Valledupar se clama ¡Distrito Naranja YA!

Deja un comentario

Top