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UN BRINDIS POR EL CONOCIMIENTO

‘Trou normand’ es el nombre francés que se le da a la tradición gastronómica en la cual se hace una pausa durante la comida para tomar una copa de licor, lo cual estimula de nuevo el apetito.

Esto lo aprendí el fin de año, cuando visité la región de Normandía, en Francia, donde nació dicha tradición, la cual pienso ilustra muy bien lo que creo importante hacer con respecto al aprendizaje. Me refiero a que el hambre por aprender lo debemos estimular, aun cuando creamos que estamos llenos de conocimiento; esto solo se logra siendo curiosos y descubriendo cosas nuevas, las cuales nos llevan a preguntarnos y a preguntar cada vez más.

Por ejemplo, el hecho de apreciar desde pequeño las obras del impresionismo, me llevó a querer aprender más sobre este movimiento artístico. Tal vez una de las historias más apasionantes y curiosas que he podido conocer  es la de cómo nace el término de ‘impresionista’: en 1874 existía en Paris un grupo de artistas denominado ‘Sociedad anónima cooperativa de artistas pintores, escultores, grabadores, etcétera’,  encabezados por Monet, Renoir, Degas, Pissarro, Sisley y Morisot. Estos artistas querían desligarse de los cánones tradicionalistas que se imponían en el arte del momento y querían innovar, por lo cual fueron rechazados por los principales lugares donde se exponía en Paris.

Obligados entonces a buscar nuevos sitios para mostrar su trabajo, fue cuando, en 1874, en un local cedido por el fotógrafo Nadar, abrió sus puertas al público la primera exposición de este grupo de artistas. En este espacio, Monet expuso nueve obras, una de ellas un paisaje del puerto de El Havre, en Normandía, donde aparecía un sol al amanecer y unos barcos.

Al ponerle el título a este cuadro, Monet pensó que lo allí retratado no era una imagen exacta del puerto, sino su propia impresión del puerto en ese instante; el título de la obra quedó como ‘Impresión, sol naciente’. Los 3.500 asistentes a la exposición se burlaron de las obras, criticándolas negativamente. 10 días más tarde, un crítico llamado Louis Leroy, basándose en el cuadro de Monet, publicó un artículo titulado «Exposición de los Impresionistas». De ahí en adelante a este tipo de arte se le denominó ‘impresionismo’ y al grupo de artistas, ‘los impresionistas’.

Conocer esta historia me llevó a querer ver en persona el cuadro de Monet. Para mi sorpresa, descubrí que no se encontraba en alguno de los grandes museos, como el Louvre o el Dorsay, sino en el Museo Marmottan, en la mitad de un barrio residencial de Paris alejado de los turistas, el cual contiene la colección más grande del mundo de este virtuoso.

Cuando fui a visitarlo por primera vez, me llamó la atención saber que el cuadro fue robado durante 5 años y después devuelto; también aprendí que la famosa serie de cuadros de nenúfares (ninfeas), fue pintada en su jardín, en Giverney, también en Normandía. Veía por segunda vez  que Monet tomaba sus impresiones de esta región; fijándome en sus obras, vi que sus famosas catedrales fueron pintadas en la ciudad de Ruan (Rouen), capital de Normandía, situada al norte de Paris, por lo cual el pasado diciembre, junto a mi esposa, mi hija y su novio, tomé un tren en Paris para conocer esta ciudad de los 100 campanarios, como se le conoce, y disfrutar de un excelente día, donde aprendí la tradición gastronómica Trou Normand con la que comienza este texto.

Vale la pena resaltar que gran parte del aprendizaje se da a través de las personas que conocemos, las cuales muchas veces nos pueden enseñar más que, inclusive, un libro o museo. En Normandía, por ejemplo, nuestra anfitriona y profesora fue Carmiña, del sur del Cesar, quien nos ilustró sobre los diferentes lugares de Ruan. Por su parte, mi hija, que lleva 4 años viviendo en Francia, me enseña todos los días algo diferente de este país, al igual que grandes amigos como Mathieú, Fabricio, Salvatore, y Dominique. Estoy tan motivado con la cultura francesa que decidí aprender su idioma; empezaré clases próximamente en la alianza francesa.

Sin duda, cada persona tiene su propia forma de aprender y de impulsar su aprendizaje, ya sea leyendo, viajando, conociendo nuevas personas, yendo a cine, buscando documentales en youtube, entre muchas otras. Lo importante, en mi opinión, es entender que es responsabilidad de cada uno mantener la curiosidad y la capacidad de asombro. Como alguien alguna vez me dijo, “es imposible saber de todo, pero por lo menos de las cosas que nos gustan o nos llaman la atención, sí debemos hacer un esfuerzo por descubrir más y más; al fin y al cabo, esas cosas hacen parte de nuestro ser, y conocerlas es conocernos a nosotros mismos”.

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