Usted esta aquí
Inicio > En Homenaje > RAFAEL ESCALONA MARTÍNEZ

RAFAEL ESCALONA MARTÍNEZ

Maravilloso, sentimental y andariego… el maestro Rafael Escalona Martínez se parecía a un gitano y su corazón a un imán, con facilidad atraía el cariño de la gente, así mismo le entregaba su cariño a todo el mundo, tal vez a eso se debe su gran sentido de la amistad, nunca tuvo enemigos, siempre cosechó amigos, con todos sus amigos se quiso tan entrañablemente como lo hizo con Jaime Molina.

Escalona Martínez fue el pionero del género costumbrista narrativo en los cantos vallenatos. El maestro contaba los sucesos y las historias cotidianas a través de versos a los que les ponía melodías. Es decir, no contaba cuentos, sino que cantaba cuentos, erigiéndose en verdaderos clásicos del vallenato, de los que echan mano viejos y nuevos cantantes para hacer atractivos los nuevos trabajos discográficos.

Sus obras todas son clásicos, y como clásicos al fin, son perdurables. La Maye, Los Celos de la Maye, La Creciente del Cesar, El Testamento, La Casa en el Aire, La Vieja Sara, El Almirante Padilla, La Custodia de Badillo, La Patillalera, El Perro de Pavajeau, El Pobre Migue, El Playonero, El Chevrolito, son obras que sobrepasan los 50 y 60 años de existencia, y siguen ahí, vivas y coleandos, campantes.

A más de compositor, Escalona Martínez fue un gran relacionista público, cultivaba amistad sin distingos de clases. Fue amigo y admirado por jefes de estado y no solo de Colombia (se rindieron a sus pies todos los gobernantes desde la década del 60), también de los países vecinos, en especial Torrijos (Panamá) y Carlos Andrés Pérez (Venezuela).

Su vena de relacionista público lo hacía, lógico, un gran político en cuanto le hablaba al oído y tenía ascendencia sobre toda la dirigencia nacional y el cuerpo diplomático acreditado en Colombia, influencia de la cual se benefició el Cesar, que fue El Cesar por obra y gracia principalmente de Rafael Escalona, el compositor y el relacionista público, al punto de sostener muchos que es Escalona el personaje más importante de toda la historia de Valledupar y El Cesar. El Cesar es a Rafael Escalona lo que Rafael Escalona es al folclor vallenato.

Algunas anécdotas del maestro Escalona

“Cuando el Presidente Guillermo León Valencia le regaló una garra de águila que conservaba con aprecio en su museo personal, mi papá se la trajo para su finca ‘Chapinero’, en Valledupar. Allá concurrieron todos los periodistas para destacar el suceso, pero la garra no apareció por ninguna parte; los periodistas se regresaron desinflados. Días después, un trabajador se encontró la garra en un campo de algodón donde mi papá la había dejado en un descuido. Hoy la garra del Presidente Valencia la conserva mi prima Nury Maya y no se la deja tocar a nadie, es un patrimonio familiar, posiblemente cultural del país. Armando Zabaleta le compuso un canto a mi papá donde narra la historia de la Garra del Presidente Valencia. Ada Luz Escalona.

“Un día, en una parranda en nuestra casa, mi tío Pachín  estrenaba un reloj Mido Multifor, para la época lo mejor que había; mi papá se enamoró del reloj y mi tío Pachín, para complacer a su hermano pechichón, se lo regaló. Cuál sería la sorpresa de mi tío cuando vio que mi papá, en la misma parranda, le regaló el reloj a Poncho Cotes”. Ada Luz Escalona

Parrandero y amorero…

Si por algo se destaca el compositor es por alimentar en las parrandas con amigos sus composiciones, es en esos momentos de jolgorio y dicharachos donde nacen las historias, que una vez contadas, terminan convertidas en cantos de amor o en puyas llenas de picardía y afecto. El maestro Escalona no se escapó de estas,  entre parrandas y amores le llegaba la inspiración, algo característico en los cantos vallenatos tradicionales, los cuales se construyen a partir de la realidad mágica y la cotidianidad. Sin objeciones, Escalona fue parrandero y amorero, como dice la canción “Yo soy vallenato”, del compositor Alonso Fernández Oñate:escalona1

Soy por eso parrandero,

enamorado y cantador,

ganadero, algodonero,

gallero y agricultor…

trovador en algunos ratos

de mi pena y mi dolor

y en vez de llorar, yo canto (BIS)

a la vida y al amor.

Sus inspiraciones…

Definitivamente sus mayores fuentes de inspiración y musa natural de su obra musical fueron ‘La Maye’, Marina Arzuaga, su esposa; su hija Ada Luz, la dueña de ‘La casa en el aire’; Rosamaría, a quien le compuso ‘El Manantial’, sus amoríos, sus amigos y, sobre todo, cualquier suceso cotidiano insignificante que él hacía trascendente e inmortal al elevarlo a canción, casos La Patillalera, La Custodia de Badillo, El Perro de Pavajeau, El Almirante Padilla…

Rafael Escalona fue un gran ambientalista, tanto fue su empatía con la naturaleza que la primera estrofa de su primer canto vallenato es de corte ambientalista, se lo compuso a su profesor Castañeda cuando iniciaba el bachillerato y dice así:

Cuando sopla el viento frío de la nevada

Que en horas de estudio llega al Loperena

Ese frío conmueve toda el alma

Lo mismo que la ausencia del Profe Castañeda.

Esas y otras composiciones lo catapultaron como el maestro de maestros en la música vallenata, una figura representativa en el mundo a través de nuestra música, elogiado por grandes personajes de la historia política y literaria como Gabriel García Márquez.

Honores al más grande entre los grandes.

 

Por: Elisa Diazgranados

E-mail: periodistaelisa@gmail.com

Deja un comentario

Top