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¿QUÉ ES SER COSTEÑO?

Foto: Referencia

Por: Walter Von Roestel

Intentando encontrar algún tema de interés para escribir en la edición de este mes, me encontré con una entrevista que le hicieron al periodista y escritor Juan Gossaín, sobre lo que para él significaba ser costeño.

En la entrevista, Gossaín decía que la persona más costeña por el conocida era Florentino Ariza, personaje de la novela ‘El amor en los tiempos del cólera’. Un hombre que, según la descripción de Gossaín, podría ser más del interior del pais que de la costa caribe colombiana.

Durante mis 21 años de vida siempre me he considerado costeño a pesar de haber vivido más de 15 años en la capital colombiana. Antes de esta entrevista nunca me había preguntado qué significaba ser costeño; tal vez nunca encuentre una respuesta objetiva, pero de lo que si estoy seguro es que significa mucho más que solo haber nacido en un lugar lleno de brisa, mar y sol.

Toda mi vida he ‘sufrido’ el matoneo tanto por mis amigos cachacos, como costeños. Mientras unos me dicen ‘flojo’ o que tengo algún tipo de atracción por los animales, otros se burlan de mi acento lento y pausado, todo lo contrario al acento de un costeño ‘de verdad’. Siempre me han mantenido entre las dos culturas, algo que agradezco enormemente, ya que me da la posibilidad de ver mi cultura con una visión más amplia y algunas veces objetiva, pero también porque me hace sentir más orgulloso de ser de donde soy.

Para Gossaín, el costeño es un tipo romántico; siempre le ve el lado bueno a las cosas que le pasan en la vida, “¿Qué hace el costeño frente a la poesía de la vida?, se pregunta Gossaín, y él mismo responde: se sienta, escribe, compone canciones.” Podemos decir que el costeño es romántico, que tiene cierto tipo de encanto diferente al de los demás, un encanto que proviene de nuestros paisajes y se ve reflejado en nuestro actuar.

Es inevitable estar conectado con la tierra de donde uno es; la brisa que caracteriza nuestra región también está inculcada en cada uno de nosotros. Esa brisa se materializa en nuestra forma de ver la vida, no tan romántica como decía Gossaín, sino más bien alegre y desfachatada, nosotros vamos más tranquilos en una sociedad que no se da un respiro; mientras otros se estresan, nosotros disfrutamos de las cosas más pequeñas que nos encontramos en el diario vivir.

Hago estas caracterizaciones de nuestro entorno porque me llamó mucho la atención que, en la entrevista, Gossaín dijera que el mar hace parte de cualquier costeño: “El mar es el horizontal perfecto. Usted mira y no termina de mirar, porque no tiene límites. Un hombre que mira y no tiene límites ante sus ojos es una persona que puede imaginarse lo que quiera”. Sin embargo, cualquiera que vea el mar puede imaginarse lo que quiera. Yo creo que el mar es parte del costeño por una razón diferente, el mar es majestuoso y yo veo a mi raza de esa forma. El costeño siempre se hace notar y no porque sea el más bulloso, sino porque tiene algo especial, algo que le distingue de los demás y así es el mar para mí, una fuerza de la naturaleza siempre presente, incluso cuando más calmado parece estar.

La geografía que constituye nuestra región caribe nos ha hecho tener estas características tan diferentes a la de los demás colombianos. Es una geografía compleja, ¿o acaso es normal tener una sierra nevada a escasos metros del mar?, es que tiene una mística totalmente diferente ver que el sol se esconda en la inmensidad de ese azul profundo, a que se esconda detrás de una cadena de edificios fríos y tristes. Esa complejidad y esa mística de nuestros espacios se ha ido fundiendo en nuestra forma de ver y vivir la vida.

En fin, habrá mil razones más por la cual somos considerados costeños, pero para mí, ser costeño es ser la personificación de la alegría. Supongo que a eso se refiere Gossaín cuando dice que es un estilo de vida, el de ir siempre con una sonrisa.

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