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Nuevas narrativas del amor y de parejas

Por: Nereyda Lacera

edusex60@gmail.com*

El amor y la vida en pareja han sufrido importantes cambios durante el último siglo y han sido impactados directamente por los cambios socioculturales de toda índole, afectando la percepción que las personas tienen sobre el vínculo afectivo y el amor mismo.

Desde el enfoque del psicólogo Robert Sternberg (1986), el vínculo de pareja está compuesto por tres elementos fundamentales: intimidad, pasión y compromiso. A esta teoría se le ha llamado el triángulo del amor. El equilibrio entre los tres componentes define las diversas maneras de amor en la pareja, así como la calidad de la relación:

  • La intimidad es el conocimiento del otro, la confianza, la cercanía y la preocupación legítima por la otra persona.
  • La pasión es el elemento erótico puesto que se relaciona con el deseo romántico o sexual, unido a la búsqueda del contacto físico y emocional.
  • El compromiso consiste en la voluntad consciente de mantener viva la relación con la pareja, sumado a la responsabilidad que se asume de superar los problemas que se pueden generar a lo largo de la relación.

Cada pareja debería revisar los tres vértices del triángulo del amor y procurar renovarlos, reconstruirlos o repararlos si acaso se han dañado. Sin embargo, para muchos no es tan fácil adaptarse a los nuevas dinámicas de la vida de pareja, porque vienen surgiendo otros factores que, para bien o para mal, han incrementado los retos que se toman a la hora de constituir una vida en común.

La relación de pareja ha experimentado cambios en los últimos tiempos que, de una u otra manera, ha trastocado, fracturado o revolucionado – como se le quiera ver – la dinámica de los individuos, incluyendo su calidad de vida.

Haré un pequeño resumen de los cambios socioculturales más importantes de los últimos tiempos que han incidido en las parejas y en las narrativas que cada miembro de ellas podrían contarnos:

  1. Control de la natalidad:  El acceso de la mujer a los métodos anticonceptivos junto con la posibilidad de decidir si tener o no hijos, cuándo tenerlos, con qué intervalos y con quién tenerlos; o bien acudir a congelación de embriones, donación de gametos y otras técnicas de fertilidad, marcaron un hito importantísimo en las cuestiones de parejas.

    2. Asociado a lo anterior, algo que personalmente me llena de emoción como mujer nacida en los 60′, fue el reconocimiento del placer sexual femenino y los estudios científicos sobre la respuesta sexual humana, que influyeron tremendamente en la disociación entre el placer y la reproducción, posibilitando mayor autonomía y libertad de los cuerpos de las mujeres. Desde entonces, los hombres se tuvieron que acomodar a las exigencias femeninas y nació el ‘sexo democrático’, en el que ambos dan y reciben por igual en la cama.

    3. Cambios en los roles estrictos de los miembros de la pareja, en parte por el aumento de las mujeres que ingresaron al mundo académico y laboral y, en parte, por los movimientos feministas y las campañas mundiales como #MeToo (Yo También), que luchan contra las nocivas relaciones de poder y los anacrónicos esquemas de “yo trabajo y mando en el hogar mientras tú limpias la casa, cuidas a los niños y me atiendes porque soy tu marido”.

    4. La tecnología y globalización del conocimiento y de las comunicaciones nos ha conducido a una nueva era de lo inmediato, de lo que no da espera, de la escasa tolerancia y la poca perseverancia en las luchas que nos toca vivir. 

    Renunciamos rápidamente cuando las expectativas que esperamos no se cumplen. Hablamos de ‘soltar’ lo que no me conviene o no me gusta, aún antes de haberlo agarrado bien, interfiriendo – a veces – con el reto de mantener el vínculo perenne de pareja, siguiendo el ejemplo de nuestros abuelos que convivían prácticamente con la misma compañera de toda su vida.

    5. Surgen nuevos modelos de parejas, monógamas o poli amorosas, reales o virtuales, tipo Badoo o Tinder, que desafían los viejos modelos de seducción y conquista, con nuevos relacionamientos a distancia, construidos en la Internet, WhatsApp, Skype, Facebook o FaceTime, robots sexuales, o vaya usted a saber qué otras modalidades amorosas llegarán para quedarse. Incluso, la soltería ha dejado de verse como un estatus indeseable y muchas personas la eligen como una atractiva forma de vida.

    6. Aumento en la tasa de divorcios y separaciones por múltiples razones, incluida la polémica infidelidad virtual, disminución de los matrimonios católicos, aumento de las uniones libres, aplazamiento del matrimonio y un concepto nuevo de la relación de pareja disoluble y pasajera. Esto ha tenido un impacto demoledor en la conocida frase bíblica (I Corintios) que afirma que el amor todo lo sufre, todo lo soporta, todo lo espera. Vivimos ahora un amor bioquímico, con neurotransmisores atravesándose en los caminos románticos y abstractos del corazón, quien se deja reprender del cerebro frío y racional. ¡Una verdadera revolución del amor!

    7. Por último, y no menos importante, son los cambios convulsivos de la familia en los últimos cincuenta años: familias versátiles, variopintas, monoparentales, extendidas, o entre personas del mismo sexo, no necesariamente unidas por lazos de consanguinidad, lo que ha desencadenado la protesta de comunidades religiosas y ortodoxas que se niegan a reconocer que la familia nuclear compuesta por papá- mamá- hijos no es la única válida ni existente.

    8. El sexo se ha vuelto un asunto tan importante como los anteriores, entre descritos y casi es un termómetro que mide el grado de satisfacción y cercanía en la pareja. Según el Dr. Christian Thomas Torres, ginecólogo y terapeuta sexual, el sexo se puede transformar en un espacio de disfunciones o frustraciones si se deteriora la intimidad; puede alejar, aislar o deteriorar la cercanía de la pareja si se altera la pasión.

    ¿Parejas de antes o parejas modernas? ¿Con cuál te quedas tú?

Como personas libres tenemos derecho a moldear una relación de pareja a nuestro gusto y acorde a nuestras creencias y deseos. El siglo XXI llegó con nuevos cambios y desafíos que, nos gusten o no, se quedaron con nosotros. En nuestras manos está adaptarnos a esas narrativas del amor y de parejas.

*Médica Sexóloga

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