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Myriam Vega, Mujer Cafam Cesar 2018

Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

Helenbohorquezperiodista@gmail.com

Hay mujeres de mujeres. Mujeres que, al cambiar la vida de otras personas, forjándole un presente y futuro mejor, cambian también su propia historia al ser no solo participes, sino promotoras de cambios de vida y testigo de sueños cumplidos. Con esfuerzo, valentía, dedicación y confianza, miles de mujeres se han encargado de mejorar la calidad de vida de personas necesitadas en Colombia.

Para exaltar dicha labor, hace 30 años nació el premio Cafam a la mujer – el evento de mayor reconocimiento y reputación del país en el ámbito social, instituido por el señor Arcesio Guerrero Pérez y el periodista Gustavo Castro Caicedo – que año tras año premia a líderes de toda Colombia con un comprobado sentido social extraordinario.

Hace unos años nos representó Doña Elisa Castro Palmera de Dangond, por su tenaz lucha al frente de la Liga Contra el Cáncer. En el 2018, en el departamento del Cesar, el turno fue para Myriam Esther Vega López, quien ha dedicado su vida a promover la igualdad social y buscar la equidad en nuestro departamento. Participó en la versión número 30 en pos de ser la mujer Cafam a nivel nacional.

Vega López, de 63 años, es administradora pública, especialista en Gerencia de Empresa, magister en Alta Gerencia y con un doctorado en Ciencias Políticas. Hoy por hoy es la coordinadora de políticas públicas del departamento del Cesar y es la presidenta ejecutiva de la Fundación Soceh, una fundación para el crecimiento y desarrollo a escala humana cuyo objetivo es desarrollar proyectos, programas y actividades para poblaciones vulnerables.

Revista Enfoque Vallenato: ¿Cómo nació su inclinación por la labor social?

Myriam Vega: Soy pensionada del SENA. Ocupé uno de los cargos más importantes, promotor de aprendiz, la persona que tiene el contacto directo con los empresarios; me encargaba de ubicar laboralmente a los aprendices.  Allí, ganándome el respeto y la confianza de todos, me dediqué al trabajo en beneficio del otro y descubrí que cuando tenemos el compromiso de la responsabilidad social, lo mínimo por hacer es trabajar con decoro.

R.E.V.: ¿De qué manera llegó al premio Cafam que exalta la labor de las mujeres?

M.V.: Fui asesora de la caja de compensación familiar. Sabía que Cafam este año cumplía 30 años distinguiendo a las mujeres filántropas y que han ejercido liderazgo, entonces yo dije: ¡me gustaría postularme! Uno de mis tres hijos, un emprendedor, me postuló y envié todos los requerimientos. El pasado 23 de enero recibí una llamada de la directora de la caja de compensación familiar a nivel nacional para decirme que era la mujer Cafam del Cesar, elegida entre 176 participantes de todo el departamento.

R.E.V.: ¿Cuáles son las iniciativas sociales que la hicieron la mujer Cafam del Cesar?

M.V.: Dos excelentes proyectos. El primero llamado Mare (Motívate, aprende, recréate y emprende), que busca crear espacios para acercar a niños y jóvenes al mundo de la ciencia y la tecnología a través de la robótica, la electrónica, el diseño y el arte. Y el segundo, llamado Laycar, en la que líderes y aliados comprometidos por la responsabilidad social, entre ellos instituciones públicas y privadas, personas que representan a la comunidad como las juntas de acción comunal, el concejo municipal, entre otros, trabajamos por los derechos de las comunidades y, además, hacemos control social a las políticas públicas.

R.E.V.: Qué representa llegar hasta donde ha llegado…

M.V.: Una satisfacción muy grande. A veces pensamos que el medio nos absorbe e impide lograr lo que queremos. El éxito no es tener dinero y reconocimiento; el éxito consiste en lograr las metas que uno se proponga, la realización progresiva de nuestro ser. Cuando tenemos respeto por nuestro trabajo, y valoramos el trabajo del otro, uno se siente complacido. Definitivamente me siento muy contenta y honrada.

R.E.V.: ¿Cómo logra Myriam Vega el reconocimiento por su labor?

M.V.:  Lograr lo que he logrado no se consigue de la noche a la mañana. Se necesita un carácter bien puesto para escalar, porque no es fácil desenvolverse en un mundo de tanta politiquería e injusticia social, de envidia y de una cantidad de cosas que se envuelven en el sector público y privado. Además, yo me pongo una camisa toda talla, a mí no me quedan las camisas ni grandes ni pequeñas, encajan en mi cuerpo que es tan flexible para amoldarse a lo que me pongan.

R.E.V.: ¿Considera que las mujeres tienen un sentido social más desarrollado que los hombres?

M.V.: La mujer es un ser maravilloso y nosotras no le hemos dado el valor y la trascendencia que eso representa; el mérito de dar vida a otro ser y mantenerlo allí, es algo muy valioso. La mujer es el símbolo de la vida, la unidad y el amor. En un hogar se muere el padre y la mujer sale adelante con su familia; no quiero decir que el hombre no tenga la capacidad, pero a las mujeres se les facilita más apersonarse y tener ese sentido de pertenencia por el prójimo.

R.E.V.: ¿Cree que se le ha restado valor a la mujer en la sociedad actual…?

M.V.: La sociedad no le ha restado valor a la mujer, es la mujer la que ha perdido respeto por sí misma. Hay mujeres de mujeres, mujeres correctas, y hay otras a las que les falta ese gusto por una buena orientación. Ahorita muchas hacen alarde de esa igualdad de condiciones, haciéndole como competencia al hombre. El hombre es el hombre y la mujer es la mujer y cada quien debe ocupar el rol que le corresponde.

R.E.V.: ¿Cómo ve al departamento del Cesar en política social?

M.V.: No te voy a decir que no hay política social, si hay, pero para avanzar hacia un ideal de lo que son políticas sociales se necesita mucha coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos. Ocurre que la parte política, la que nos mueve para resolver situaciones, no se da por la falta de preparación y la educación es importante. Al Cesar le falta educación. Como politóloga te digo que no nos sentimos frustrados, pero tampoco satisfechos, hay desequilibrio social.

R.E.V.: ¿Qué viene para el futuro?

M.V.: Voy a mejorar lo que he venido haciendo, todo lo que haces bien tiene posibilidad de convertirse en algo mejor, así que me siento con más compromiso social. Voy a aunar esfuerzos, a trabajar con más acciones, estamos acostumbrados a quejarnos y a dejar pocas acciones. Seguiré mientras tenga vida allí, al servicio de lo que es la responsabilidad social.

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