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Metamorfosis electoral: así ha cambiado el discurso de los candidatos en la campaña

Los aspirantes a suceder a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño llevan meses explicando sus propuestas para gobernar al país. Sin embargo han modificado posiciones desde que iniciaron la campaña hasta ahora, cuando la disputa por la presidencia entró en su recta final. ¿Estrategia?

La campaña política por la presidencia entró en su recta final. Faltan tres semanas y media para las elecciones y los candidatos presidenciales se juegan sus últimas cartas para pasar a la segunda vuelta. Este esprint definitivo, como se diría en el ciclismo, obliga a cada uno de los aspirantes a cuidar sus pasos (o sus pedaladas), pero sobre todo sus palabras.

Cualquier declaración puede jugarles una mala pasada, o porqué no, los puede catapultar. Y cómo la última imagen es la que quedará en la memoria, los candidatos saben que llegó el momento de las definiciones para conseguir el mayor respaldo en las urnas.

Iván Duque, Germán Vargas Lleras, Sergio Fajardo, Humberto de la Calle y Gustavo Petro, los candidatos que quedan en contienda, han tenido muchos meses para diseñar sus programas de gobierno, han concedido miles de declaraciones y pronunciado centenares de discursos para referirse a las necesidades de los colombianos. Pero con el vaivén de los debates y las encuestas, muchas posturas han cambiado entre los aspirantes a la Casa de Nariño, una circunstancia que en buena parte se puede explicar en cuestiones de estrategia política.

La metamorfosis es un término de la zoología que define el cambio que experimentan muchas especies durante su desarrollo, y la Real Academia de la lengua española lo define como la transformación de algo en otra cosa.

En la presente campaña política ningún candidato ha estado exento a las transformaciones, y quienes decían una cosa en septiembre del año pasado, han dicho otra a medida que se acercan los comicios.  ¿Incoherencias? En política son frecuentes los cambios de postura. Sin ir más lejos, en campañas pretéritas, Juan Manuel Santos se despachó con una afirmación que desde entonces hizo carrera: “Solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”.

Es probable que las circunstancias hayan cambiado durante la campaña, por eso los candidatos a la presidencia también han pasado por una metamorfosis.

Del Duque congresista al candidato uribista

Una de las transformaciones más evidentes ha sido la de Iván Duque. Unas fueron sus posturas como congresista, otras las que defiende en la campaña como candidato del expresidente Álvaro Uribe. El debate sobre la penalización de la dosis mínima constituye uno de los principales elementos de su metamorfosis.

Como senador aparece en los archivos y gacetas del Congreso como coautor del Proyecto de Ley 111 (Senado) “por medio del cual se da un enfoque de salud pública a la problemática del consumo de drogas en Colombia y se dictan otras disposiciones”.

Esa iniciativa fue aprobada en dos debates en la Cámara de Representantes pero llegó a la jurisdicción del Senado en plena campaña política. El Centro Democrático retiró el proyecto, y Duque, ya como candidato presidencial, dejó de lado esa propuesta y en cambio anunció que en su gobierno se impulsaría una reforma constitucional para volver a sancionar el consumo y porte de dosis mínima, una de las eternas batallas de Álvaro Uribe. Aunque en principio se interpretó que los consumidores irían a la cárcel, Duque matizó su propuesta en que la sanción planteada no significa privación de la libertad. El presidente de la Alianza Verde le recordó su antiagua postura.

En julio del año pasado, Iván Duque fue uno de los congresistas que denunció ante la Corte Penal Internacional al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, al que siempre ha calificado de dictadura. Lo hizo en momentos en que el presidente del vecino país había convocado a una constituyente tras haber cerrado la Asamblea (Congreso). En campaña, una de sus más polémicas propuestas fue la crear una corte única, lo que significaría la eliminación de la Corte Constitucional, la Corte Suprema, el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura y la Jurisdicción Especial para la Paz. También propuso reducir el temaño del Congreso.

Dicha propuesta fue comparada con las decisiones de Maduro en Venezuela, por lo que el candidato tuvo que matizar sus palabras al señalar que solo estaba abriendo el debate, pero que solo la desarrollaría si existía plenos consensos.

Sergio Fajardo y el karma de las pensiones

Sergio Fajardo comenzó en forma su campaña en el mes de diciembre, cuando se inscribió en la Registraduría como el candidato de la Coalición Colombia. Y pareció comenzar con el pie izquierdo. En una entrevista en Canal Capital (Bogotá) aseguró que aumentaría la edad para pensionarse, como lo ha recomendado la Ocde. “Tiene que aumentarse, por razones obvias. Vivimos mucho más. Aquí y en cualquier lugar del mundo donde se han hecho reformas pensionales, se aumenta la edad. Eso no tiene nada raro. Se vive mucho más, se aumenta la edad…”.

Esa afirmación se convirtió casi que en un karma para Fajardo durante la campaña. “Lo dicho, dicho está”, advirtieron sus contradictores. Incluso, le costó al interior de su coalición pues se convirtió en pretexto para que bases y dirigentes del Polo Democrático condicionaran su respaldo.

Pese a ello, Fajardo ha tenido que insistir en los debates que en un eventual gobierno suyo no se aumentará la edad para acceder a la jubilación. Dijo que aunque lo haya afirmado, las recomendaciones de su equipo de campaña lo motivaron a reconsiderar su posición. El tema de las pensiones ha sido uno de los más sensibles durante la campaña, y provocó la metamorfosis del exalcalde de Medellín.

La paz de Germán Vargas Lleras

Cuando Germán Vargas Lleras reapareció en público tras su salida del gobierno, se mostró como uno de los más críticos al proceso de paz. El pasado mes de octubre dejó entrever que haría modificaciones al acuerdo de paz con las Farc, entre otras al expresar serios reparos a la justicia transicional (dijo que los colombianos se les cambiaría su juez natural) y en lo relacionado con la reincidencia de actividades ilegales por parte de los excombatientes de la guerrilla. Su partido, Cambio Radical, se apartó de la aprobación de la implementación del acuerdo de paz en el Congreso.

En aquel entonces, Vargas Lleras parecía ubicarse en la derecha del espectro para disputarse los votos con el candidato que eligiera la coalición de derecha, que finalmente fue Iván Duque.

Durante la campaña, Vargas ha sufrido una transformación hacia el centro del espectro,  y en el debate organizado por SEMANA y Teleantioquia en Medellín sorprendió al afirmar que si llegara a la presidencia “no haría trizas el acuerdo de paz”, entre otras porquer sus observaciones ya habían sido atendidas por el propio Congreso y por la Corte Constitucional.

Desde ese momento, en sus declaraciones, ha recordado que apoyó el Sí en el plebiscito por la paz, celebró el desarme de las Farc, y saludó que se hayan convertido en una organización política.

Cuando Vargas salió del gobierno, también hizo algunas críticas a la administración de Juan Manuel Santos, incluso en sus declaraciones públicas aseguraba que solo las políticas de infraestructura, vivienda y aguas (precisamente las que lideró como vicepresidente) eran las que ofrecían resultados para mostrar. Luego de que el Partido de la U (fundado por Santos) firmó un acuerdo programático para adherir a su campaña, Vargas ha venido defendiendo el programa Ser Pilo Paga, reconoció los avances en cobertura en educación del actual gobierno, y se comprometió a aumentar la inversión del programa De cero a cinco años, política de la entraña del actual presidente y que vienen siendo liderada por la primera dama.  Si Vargas comenzó la campaña como uno de los candidatos de derecha, se ha ido transformando como candidato de centro.

¿Y la Constituyente de Petro?

“Mi primer acto como presidente será convocar a una Constituyente”. La afirmación fue de Gustavo Petro el 17 de noviembre del año pasado en una entrevista con SEMANA. No era una propuesta novedosa en él. Esa idea la venía ventilando el candidato de la Colombia Humana desde sus épocas de alcalde de Bogotá, concretamente en aquellos días que un fallo del entonces procurador Alejandro Ordóñez lo destituyó del cargo. Una Constituyente era una de sus consignas en aquellos días que se asomaba al balcón del Palacio de Liévano para defender su elección.

Petro comenzó su campaña con ese Inri. De llegar a ser presidente convocaría a una Constituyente, cuyos efectos no serían otros que derogar la Carta Política de 1991 y establecer una nueva Constitución.

Sin embargo, la palabra Constituyente empezó a desaparecer del repertorio del exalcalde de Bogotá. Más aún con la propuesta de la corte única de Iván Duque que tendría como efectos la eliminación de la Corte Constitucional, que desde 1991 se convirtió en el tribunal que ha dado garantías en materia de derechos a la población más vulnerable del país.

El pasado 19 de abril, día de su cumpleaños, Gustavo Petro participó del debate de RCN Televisión y allí no habló de Constituyente, por el contrario aseguró que defendería con todas sus fuerzas la Constitución del 91 que calificó de “progresistas” y de “avanzada”.

“Con el doctor Humberto de la Calle construimos conjuntamente en la Constitución del 91 la Corte Constitucional, el derecho a la tutela, y otros mecanismos y  garantías. Haremos un gran esfuerzo porque esas garantías democráticas permanezcan en Colombia y que ciertas fuerzas políticas que quieren hacer retroceder a Colombia a la Constitución de 1886 no triunfen, y podamos tener esta Constitución progresista y avanzada a la que me comprometo, en el mejor de mis esfuerzos, a defender”.

En síntesis, Petro comenzó la campaña con el anuncio de convocar una Constituyente, ahora asegura que defenderá la Constitución del 91.

De la Calle y la extradición  

Humberto de la Calle ha construido su candidatura alrededor de la defensa del acuerdo de paz con las Farc, el mismo que construyó en La Habana como jefe de la delegación del gobierno de Juan Manuel Santos en la Mesa de Negociación.

En dicho acuerdo, quedó consagrado que los excombatientes no podrían ser extraditados por delitos conexos al de rebelión que se hayan cometido durante el conflicto armado, pero la reforma constitucional que se tramitó en el Congreso estableció que si los ex combatientes de las Farc llegaran a cometer delitos con posterioridad a la firma del acuerdo de paz (1 de diciembre de 2016), estos serían competencia de la justicia ordinaria con todos sus instrumentos, incluida la extradición.

Cuando Jesús Santrich, uno de los negociadores de las Farc en La Habana, fue capturado con fines de extradición por presunta participación en el delito de narcotráfico (cometido después de la firma del acuerdo de paz), De la Calle aprovechó la circunstancia para reivindicar que el acuerdo de paz no genera impunidad.

“No pueden seguir delinquiendo, eso es absolutamente claro. Los miembros de las Farc tienen que tener conciencia de eso”, señaló el pasado 10 de abril el candidato del Partido Liberal al señalar que había quedado escrito que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) solo cobijará aquellos delitos que fueron cometidos en el pasado, antes de la firma del acuerdo. Pero los que se cometan posteriormente serán conocidos, investigados y sancionados por la justicia ordinaria y, si es el caso, aplicará para ellos la extradición.

Pasaron 19 días y De la Calle modificó su posición. El 29 de abril convocó a una conferencia de prensa en la que advirtió que “se están tirando la paz”, y señaló directamente a Álvaro Uribe y su candidato Iván Duque, por generar temor y falsas informaciones alrededor del acuerdo de paz, y a Vargas Lleras a quien le cobró su “silencio vacilante”.

Pero en ese mismo pronunciamiento sugirió congelar la extradición de Jesús Santrich y otros jefes de las Farc si llegaran a resultar solicitados por la justicia de Estados Unidos, e invocó razones de seguridad nacional.

Esa sugerencia la argumentó en el derecho que tienen las víctimas del conflicto armado en Colombia a conocer la verdad, para que no queden a la deriva como ocurrió con las víctimas de los jefes paramilitares extraditados en el gobierno de Álvaro Uribe.

En solo 19 días, De la Calle pasó de defender la extradición a sugerir que se suspendieran. Todo sucedió en el último mes de campaña.

“Solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”, dijo Juan Manuel Santos en las elecciones de 2010, las cuales ganó con la mayor votación en la historia. La frase bien podría ser aplicada a los actuales candidatos a sucederlo, que durante el frenesí de la campaña han variado algunas de sus posturas, entre otras por los votos que están en juego. Metamorfosis electoral.

Por: Semana.com

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