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Médicos.. ¡Los héroes Encarcelados!

Cuando tomé la decisión de ser médico siempre me imaginé que tendría la posibilidad de ayudar a muchas personas, teniendo en cuenta que esto al final es lo que nos impulsa a todos los galenos a seguir adelante y, en definitiva, lo que nos motiva a ser herramientas de Dios en la tierra para sanar. Recordemos el principio ‘primum non nocere’ (primero no hacer daño).

Así afronté mi carrera, con más ganas que con conocimientos, buscando siempre la manera de hacer las cosas bien. Creo que ningún médico quiere que se le complique su paciente; sería absurdo pensar que después de tanta dedicación, esfuerzo y trabajo duro un médico no entregue todo de su parte para salvar una vida.

Es difícil narrar todos estos principios de ética médica y no recordar a mis mentores, esos médicos que durante mi formación fueron más que pilares, baluartes de los cuales aprendí una infinidad de conocimientos que se transformaron en mis bases teóricas y prácticas como médico actualmente.

De esta manera conocí al Dr. Manuel Del Castillo, no por casualidad sino por fortuna; yo era apenas un muchacho que no sabía ni como ponerme un guante quirúrgico. El Dr. Del Castillo era médico cirujano del hospital Rosario Pumarejo de López, que digo cirujano, era un ‘señor cirujano’ y no lo digo solamente por su gran destreza quirúrgica sino también por esa calidad humana que lo caracterizaba.

El Dr. Del Castillo ha sobresalido durante todos estos años y actualmente por su integridad como profesional, hecho que desde sus inicios fue notorio cuando graduado de la universidad nacional como médico cirujano en el año 1966 decidió servir en el área de la salud incondicionalmente. Posterior a esto se graduó como cirujano general en 1971, realizando formación en cabeza y cuello, mamas, tumores y medicina crítica intensiva.

Como si esto no fuera poco, recibe la condecoración por parte de la Gobernación del Cesar ‘Cacique Upar de Oro’ a la excelencia por sus servicios como médico cirujano en el año 2002.

Es triste saber que, a pesar de tan buenas cualidades y tanto trabajo realizado por el Dr. Del Castillo, no se haya tenido en cuenta la cantidad de pruebas que proporcionó el abogado defensor para demostrar que la condena que se impuso contra él es completamente injusta: NUNCA se tuvo presente la opinión de los peritos nacionales e internacionales, especialistas que comprobaron científicamente que el Dr. Del Castillo realizó las maniobras adecuadas para resolver cada una de las complicaciones que presentó la paciente.

Además, no se tuvieron en cuenta las malas condiciones generales que presentaba la paciente (sepsis, falla multisistémica y falla ventilatoria), la cual se encontraba en inminencia de paro cardio/respiratorio por su mal estado, siendo todo esto al fin la posible real causa de no haber respondido adecuadamente y los verdaderos factores que indujeron el desenlace fatal.

Solo resta orar para que la comunidad en general entienda que los médicos no somos sus enemigos, que nos despertamos día a día con ganas de curar, de trabajar duro para y por nuestros pacientes; que somos personas de carne y hueso que luchamos por salvar vidas, pero que irónicamente, a pesar de que somos héroes silenciosos, ahora nos quieren poner cadenas de opresión buscando limitar nuestra labor.

“No somos dioses, somos humanos y no hacemos milagros”

 

 

 

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