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Los monstruos infantiles por falta de educación sexual

Gran parte de las últimas noticias mundiales están ocupadas hablando del juego de la ballena azul que induce, según los reportes de las autoridades policiales, al suicidio de los jugadores que son niños y adolescentes.

La soledad, la ausencia prolongada de los padres en el hogar, la poca comunicación con los menores y la falta de afecto, son los principales factores que facilitan la acción de delincuentes virtuales.

Pero no es solamente este juego con nombre curioso el que cautiva y hace presas fáciles a los chicos. El abuso sexual, la violencia de género, la prostitución forzada infantil, la trata de personas y el bullying crecen como una vergonzosa bola de nieve que ataca sin piedad a niños, niñas y adolescentes.

Los adultos nos escandalizamos y protestamos porque las familias se han degenerado y los valores se están perdiendo. Pero si vamos al fondo de las cosas, tenemos que revisar si estamos educando sexualmente a nuestros chicos.

Antes de que te preguntes qué tiene que ver el caldo con la tajada, debo aclarar que la sexualidad involucra autoestima, respeto por el propio cuerpo y el de los demás, afectividad y valores.

Educar sexualmente no es hablar exclusivamente de órganos genitales o relaciones sexuales como muchos papás temen equivocadamente. Y de aquí nace el primer obstáculo para hablar de sexualidad con los hijos e hijas: nos da MIEDO, así en mayúsculas, tocar temas sexuales con los menores porque pensamos que están muy chiquitos o que les vamos a despertar la curiosidad malsana.

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Les comparto algunos mitos que hay sobre la educación sexual para que nos desprendamos de temores que le abren el camino a los que buscan hacerles daño a nuestros hijos:

  1. La educación sexual se da desde que el niño empieza a explorar su cuerpo y a comparar sus diferencias con otros niños.
  1. Los padres o los tutores son los primeros educadores sexuales. Esta función es irremplazable y no se debe delegar a nadie porque es nuestro deber educarlos en todos los aspectos.Es muy común que uno de los papás le tire la pelota al otro cuando surge un tema sexual difícil de manejar; ambos tienen la responsabilidad conjunta por muy vergonzoso que parezca.
  1. Si no nos educamos no podremos hablar de sexualidad a los hijos. No valen las excusas que siempre escucho: somos viejos para aprender, para eso le pago un colegio, o que sea el papá de su propio sexo el que le hable. La televisión, el Internet y los libros están al alcance de todos para aprender sobre asuntos sexuales. Además, nos ayuda a liberarnos de tabúes y prejuicios con los cuales hemos vivido por años.
  1. No dejes de responder las preguntas que hacen los niños sobre temas espinosos porque de tu actitud depende que se den lazos de confianza. Si callas o te haces el loco, el pequeño verá el asunto como algo misterioso y seguro se lo preguntará a otra persona que puede tener mala intención.
  1. No aplaces las conversaciones sobre sexo con tus chicos. Muchos papás esperan que los hijos crezcan y cuando aparece un abuso o un embarazo temprano, es cuando se dan cuenta que perdieron tiempos preciosos para hablarles de sexo.
  1. No des explicaciones largas y aburridas cuando te formulen preguntas. Las respuestas deben ser cortas y concisas, acordes con la edad y la madurez del pequeño. Si acaso no conoces del tema, es mejor que se lo confieses y prométele que buscarás la información.  Eso sí, cumple tu palabra.
  1. Cuando los chicos crecen no querrán hablar de sexo con sus padres, a no ser que desde muy temprano se haya cultivado una sincera comunicación entre padres e hijos. De modo que educa en sexualidad desde que sean chiquitos para que no te dejen hablando solo ni te miren como un anticuado.

Por: Nereida Lacera

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