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“Los medios de comunicación no están preparados para informar sobre violencia de género” Jineth Bedoya.

En la prevención del estigma sobre la violencia de género los medios de comunicación juegan un papel fundamental. La forma de contar las noticias, así como el buen uso del lenguaje, tienen un impacto en las niñas, adolescentes y mujeres víctimas hasta el punto que puede transformar sus vidas, de allí la importancia de abordar estos temas recordando principalmente blindar los derechos de las mujeres.

Cada día 245 colombianas son víctimas de algún tipo de violencia, y 1 de cada 3 ha sido agredida por su pareja. Además, según una encuesta de la Alta Consejería para la Mujer, se calcula que más de 400 mil mujeres fueron víctimas de abuso sexual en la última década, a causa del conflicto. Estos datos dan cuenta del mal estado en que se encuentra Colombia.

Para apoyar la lucha contra la violencia, y capacitar a los medios masivos de comunicación sobre la forma correcta de informar, la subeditoria del diario El Tiempo, Jineth Bedoya, llegó a Valledupar el pasado 01 de noviembre con la conferencia: “Los medios de comunicación frente al fin del estigma. Guías para cubrir la violencia sexual”.

Jineth Bedoya, activista que pretende disminuir los casos de violencia contra la mujer y reafirmar sus derechos, es una periodista con 25 años de ejercicio en especial en temas de orden público. Lamentablemente  en uno de sus cubrimientos, hace 17 años fue secuestrada afrontando la violencia de género en diferentes expresiones, sin embargo, después de 9 años de su flagelo decidió no callar. Desde entonces ha liderado diferentes iniciativas a favor del sexo femenino. La campaña ‘No es hora de callar’ es uno de los proyectos que más la identifican, se trata de  una campaña que ha logrado que el gobierno colombiano reconozca que la violencia sexual es un tema inevitable en su agenda.

Enfoque Vallenato habló con ella.

Enfoque Vallenato: ¿Por qué Valledupar para hablar de Violencia de género?

Jineth Bedoya: La campaña ‘No es hora de callar’ con el apoyo de la Embajada Británica y  de la Fundación por la Libertad de Prensa inicio este año un recorrido por las redacciones de todo el país y este año puntualizamos unos departamentos y ciudades específicas, y es donde vemos más casos del mal uso del lenguaje y de la mala preparación de los medios para presentar las noticias, mal contextualizadas y revictimizantes en su mayoría, por eso estamos en Valledupar.

E.V.: ¿Quiere decir que los medios de comunicación no están haciendo bien su trabajo al momento de informar sobre estos acontecimientos?

J.B.: Los medios de comunicación no están preparados para informar sobre violencia de género que es una de las peores dificultades sociales que afrontan todos los países del mundo.

Los  medios incentivan muchas veces esa violencia con la forma de comunicar, de cómo hemos cosificado a la mujer en el mal uso del lenguaje, en la mala presentación de las noticias en las que se revictimiza a las mujeres y a las niñas víctimas de violencia de género.

E.V.: ¿Cuál es entonces el  rol que deben asumir los medios frente a este tema?

J.B.: Tenemos una responsabilidad muy grande, los medios de comunicación están llamados a intentar cambiar ese panorama de violencia contra las mujeres.

E.V.: ¿Cómo se deben abordar los temas de violencia de género en términos de lenguaje? 

J.B.: A los crímenes hay que llamarlos por su nombre, a los asesinatos, a los feminicidios, y a los periodistas se les hace muy fácil cada vez que se asesina a una mujer decir que es un crimen pasional.

El termino crimen pasional es el peor uso del lenguaje que tenemos los periodistas en Colombia, pero además no tenemos la conciencia que crimen pasional en  el caso de Colombia le puede permitir al victimario  tener hasta el 50% de rebaja de penas si es llevado ante un tribunal, porque esto argumenta ante un juez que el asesinato se cometió porque el señor estaba en un estado de ira e intenso dolor, entonces no tenía intención de matar a su  novia o a su compañera, esto por poner un ejemplo.

Otro caso es la prostitución infantil, la prostitución infantil no existe, los periodistas se lo tienen  que borrar de la cabeza, lo que existe es la explotación sexual infantil, términos tan sencillos como estos  que revictimizan, pero que además judicialmente influyen en las decisiones a la hora de imponer una condena.

Nos falta mucho, no conocemos el tema,  no estamos capacitados…

E.V.: Muchas mujeres consideran el maltrato físico o las violaciones como únicas expresiones de violencia, pero hay otras manifestaciones a las que están expuestas las mujeres.

J.B.: El acoso sexual es uno de los temas que más podemos medir a la hora de hablar de violencia de género, la intimación, el acoso, la violencia psicológica, son otras formas de violencia.

Muchas veces las mujeres toleran ciertos tipos de actos, a los hombres se les permite muchas cosas.

E.V.: Usted hizo posible  que el 25 de mayo se instaurara como el día nacional por la dignidad de las víctimas de violencia sexual, ¿cómo alcanzó este gran reconocimiento?

J.B.: Para que en este país reconozcan a las víctimas es muy complicado, pero cuando pedí mi reparación para hacer parte del listado de víctimas del conflicto armado  lo que solicité es que no se me diera una indemnización económica sino que hubiera algo simbólico que se nos permitiera recordar que la violencia sexual es uno de  los  peores crímenes que hay en este país, y así fue que logré, después de un trabajo muy largo, que el presidente Santos decretara el 25 de mayo, que fue el día de mi secuestro, como el día nacional por la dignidad de las víctimas de violencia sexual.

E.V.: La campaña ‘No es hora de callar’ es también uno de sus grandes logros, ¿qué otros puede destacar?

J.B.: Mirar hacia atrás en este momento es satisfactorio, ‘No es hora de callar’ y todo el trabajo que he realizado me ha permitido incidir en la política pública , logramos que el tema de violencia sexual hiciera parte de la agenda del gobierno, logré que se creara un protocolo de violencia sexual y prevención de violencia sexual al interior de las fuerzas armadas colombianas, se capacitó a miles de policías y militares para que entendieran esa responsabilidad  que ellos tienen a la hora de recibir los casos.

Yo creo además, que una de las cosas más importantes a parte del 25 de mayo, fue lograr que la violencia sexual fuera incluida en los acuerdos de la Habana en el proceso de paz con las Farc, es algo de lo que me siento orgullosa y siento que este trabajo ha valido la pena. La violencia sexual es el único delito que está mencionado específicamente en el acuerdo de paz y resalta que no puede  ser ni indultable ni amnistiable para ninguno de las personas que hicieron parte del conflicto armado.

E.V.: También cuenta con reconocimiento y respaldo internacional…

J.B.: He tenido la fortuna de que el gobierno británico me invite a hacer parte del grupo de especialistas que ayuda a redactar el documento de prevención de violencia sexual que se presentó ante Naciones Unidas a nivel global. El trabajo que venimos haciendo con la ONU desde Nueva York, aquí en Colombia y con el gobierno británico, ha sido fundamental para visibilizar la violencia sexual en el mundo.

E.V.: Finalmente, ¿Por qué decidió después de 9 años romper el silencio, y cuál es el su mensaje para las víctimas?

J.B.: Decidí hablar porque entendí que silenciarse de alguna manera es patrocinar a los victimarios, y eso es lo que le digo hoy a las mujeres, cuando se quedan calladas le están dando la licencia al hombre que golpea, al hombre que agrede y que insulta, a que lo siga haciendo.

Importante:

En Colombia existe la Ley 1257 de 2008, ‘Ley por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias’, en ella, se reconocen cinco tipos de violencia: física, psicológica, sexual, patrimonial y económica. Se trata de una de las mejores leyes que hay en el continente.  Tal como afirma la periodista Bedoya, después de la ley de derechos de las mujeres de argentina, la ley de Colombia es la que tiene más herramientas para poder encontrar caminos de prevención de violencia de género, la lucha está en su efectiva implementación.

¡A seguir trabajando por los derechos de las mujeres!

Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

helenbohorquezperiodista@gmail.com

 

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