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LOS AMANTES ANTI-SEXO

Si quieres disfrutar el sexo como debe ser, es conveniente conocer algunas señales del mal amante para evitar chascos o frustraciones.

El desempeño en la cama es importante tanto para una revolcada ocasional, como para construir una relación a largo plazo. Muchos se equivocan cuando piensan que una noche fugaz de sexo cualquiera la olvida y por eso dejan de esmerarse en tirar un buen polvo inolvidable. Y realmente puede ser inolvidable si no te entregas ni das lo mejor de ti.

Una encuesta realizada hace unos años entre más de 7.000 mujeres latinoamericanas, hecha por el sitio web para infieles AshleyMadison.com, reveló que los colombianos son románticos pero malos entre las sábanas. No pasaron del cuarto lugar y fueron superados por los brasileros con un excelente puntaje de 8.5 sobre 10; los mexicanos y los chilenos siguieron en segundo y tercer lugar, dejando atrás a nuestros compatriotas.

Las mujeres encuestadas afirmaron que a nuestros amantes colombianos les hace falta aprender a besar y a tocar más sus cuerpos. ¡Vaya lección para los que se jactan de ser buenos polvos!

Pero ellas no se quedan atrás en actitudes anti-sexo. Sus creencias, los remilgos o prejuicios que tienen sobre la sexualidad, pueden tirar a la borda cualquier intento de satisfacción sexual.

Veamos algunas señales del amante anti-sexo:
  • No le gusta besar o te besa como si fuera tu hermano o hermana. Los besos indican lo que pasará después
    y son premonitorios así no lo creas. Un beso insípido no genera la producción de neuroquímicos como la oxitocina y dopamina que le facilitan el camino a la excitación. Así que mucho cuidado con aceptar esos besos de pingüinos.
  • Puedes ser un don Juan o así creerlo, pero qué más da si te comportas desesperadamente en la intimidad, tropezando, mordiendo o maltratando las zonas erógenas en vez de acariciarlas. ¡Alerta! Los malos amantes son egoístas y se olvidan de que su pareja necesita caricias para calentarse.
  • Los preliminares escasos son fuente de queja común, tanto en heterosexuales como en homosexuales. No cometas el error de negarle al otro un recorrido apasionado por su cuerpo ni los estímulos que necesita cualquier amante de carne y hueso.
  • No todo es meter y sacar. Tenemos que sacarnos de nuestras cabezas esa idea de que el sexo siempre debe ser penetración. ¡Qué mala onda si lo crees así!
  • En nuestra cultura machista, los hombres piensan que montarse de una es símbolo de masculinidad. ¡Pobres! Si supieran cuántas mujeres se quedan en mitad del camino porque se encuentran con esos amantes torpes y ansiosos que les basta solamente su propio orgasmo.
  • Si de mujeres hay que hablar, también las hay que no quieren que les toquen nada, pero nada, de sus cuerpos. Recuerdo a un paciente que se quejaba de su esposa porque ella le rechazaba con  antisexo4rabia cuando él acariciaba sus pechos, su vagina e incluso, sus glúteos. ¡Claro! El pobre terminó bloqueado con una disfunción eréctil.
  • El toqueteo es esencial para cualquier mujer; sin eso es muy difícil que nos excitemos. Sin embargo, una gran cantidad de mujeres se cierran a la posibilidad del placer por miedos o creencias culposas acerca del sexo que les inculcaron desde chiquitas.
  • Cero comunicaciones en la intimidad es terriblemente anti sexo. Y no se trata de gritar y despertar al barrio o imitar las frases de los modelos de videos pornos. Pero sí de expresarle al otro lo que estás sintiendo, lo que quieres hacerle o, simplemente, gemir o susurrar. Ten cuidado con el mudo en la cama; qué fastidio que tengas que adivinar si está gozando contigo y tengas que preguntarle: ‘¿te gustó?’. O ‘¿lo hice bien?’. Para eso tenemos boquita y gestos, para comunicarnos sexualmente.
  • La falta de aseo y cuidado del cuerpo son crímenes contra el sexo. Por lo menos, así lo sienten mis pacientes que consultan por pérdida del deseo sexual cuando su amante se descuida en su imagen o higiene personal.

Hace unos días llegó a mi consulta una hermosa mujer de 30 años, quien refería que su esposo se había engordado en los últimos años y venía descuidándose cada vez más, al punto que se negaba a ir al odontólogo por una inflamación crónica de sus encías y esto le causaba mal aliento. No hubo manera de que este hombre se convenciera de que su mujer necesitaba alguien que le sedujera. ¿Fin de la historia? Ella perdió las ganas incluso de abrazarlo y le pidió la separación. Hay que tener mucho cuidado con esto y cuidarnos para nosotros mismos y para nuestra pareja.

Podemos encontrar muchas creencias o comportamientos anti sexuales. Te invito a revisar los tuyos y ponte a la tarea de modificar o cambiar para que logres realmente el disfrute en el sexo. ¡Te aseguro que vale la pena!

Por: Nereyda Lacera Reales

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