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Las drogas que entran por los oídos

 Antes de empezar su nuevo ritual, Juan Camilo cierra cuidadosamente la puerta de su pequeño cuarto. No quiere que lo interrumpan en una de sus pasatiempos favoritos. Toma sus audífonos, los conecta al computador y se acuesta en su descuidada cama. Se tapa los ojos con una toalla e inicia ‘el viaje’.

Desde hace varias semanas, por recomendación de un amigo, descubrió una manera de drogarse sin recibir ninguna sustancia psicoactiva. Este nuevo método se ha convertido en toda una moda en el mundo entero y llegó a Colombia para influir en los jóvenes que tienen acceso a la Internet.

Juan Camilo vivía en la ciudad de Bogotá cuando escuchó los primeros sonidos que, según su experiencia, simulan los efectos de las drogas reales. Se trata de sonidos que alteran las ondas cerebrales, provocando sensaciones de euforia o relajación.

Por eso, se ha convertido en un fiel seguidor de la página de Internet www.i-doser.com, donde le suministran las dosis, a manera de archivos en mp3. La primera vez que escuchó le causó tanta curiosidad que abrió más de 10 pestañas en su computador hasta lograr descargar al menos una de ellas. En esta página los usuarios pueden elegir desde efectos orgásmicos y otros como el LCD o la cocaína.

Recostado en su cama, Juan recibe las descargas de sonido y su cuerpo reacciona. Tiembla y su pulso se altera. En su rostro se escapa una mueca de dolor y placer, al mismo tiempo que su respiración se incrementa.

El primer sonido con el que estuvo en contacto fue la marihuana. “Sentí cosas como la hierba, porque la he probado, no me sentí muy yo”, dice.

En la página, el sonido más descargado es el denominado ‘puerta de Ades’, el cual, según los usuarios, provoca alucinaciones.

Juan camilo ha probado varias de estas dosis, muchas de las cuales duran hasta 40 minutos en los que logra experimentar sensaciones de todo tipo. “Es una sensación muy rara, no pensé que esto me fuera a suceder”. Aunque afirma que no son los mismos efectos de las drogas reales, “algo se llega a sentir”.

Los efectos son solo cuando se están escuchando los sonidos, luego de retirados se queda solo con algo de mareo, distorsión visual y dolor de cabeza. Fue el caso de Juan Rodríguez.

En sus ojos se notaba una mirada perdida que posaba sobre un punto fijo casi sin parpadear, su voz tambaleaba con cada confesión que realizaba y evidenciaba el temor de que su padre, a tan solo unos pocos metros del lugar donde confesó su experiencia con las drogas auditivas, se enterara de que algunos momentos de su vida los ha dedicado al consumo de drogas.

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Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles, asegura un versículo bíblico; al parecer fue el caso de Juan, que bajo la influencia de sus amistades no solo escuchó el contenido de I-Doser sino que probó las drogas reales.

I-DOSER es un nuevo programa que desde el 2010 inició su comercialización, pero con el paso de los años ha aumentado su popularidad. Ha atraído a muchos jóvenes porque ofrece la posibilidad de acceder a las drogas y otras sustancias que alteran los sentidos de las personas, desde el mundo virtual. Lo que está por confirmarse es si estos sonidos causan los mismos efectos de la mercancía real.

Hablar de alucinógenos no es nada del otro mundo, hasta los más pequeños saben de la variedad de drogas ilegales que alteran los comportamientos, mente y salud de las personas.

Alrededor de unas 30 sustancias se pueden encontrar en el programa I-Doser, entre cocaína, marihuana, heroína, opium y éxtasis, además de tranquilizantes, dopantes, sedantes y hasta es posible hallar archivos que ‘simulan’ los efectos de un café cargado.

También se encuentran energizantes como el conocido Red Bull y hasta aquellos que pueden llevar a la persona al orgasmo. Estos archivos – tras ser escuchados con auriculares, con los ojos vendados, a oscuras, en un cuarto cerrado, a solas, y con toda la concentración posible – producen efectos equivalentes a los de las drogas y sustancias reales.

Estas drogas auditivas están fuera de lo común. Lo cotidiano es ver en las calles a gente fumando, incluso hasta inhalando. Se sabe que hay quienes se inyectan, pero que ahora sea por los oídos, sí que es algo novedoso.

La versión de un profesional

Según el médico psiquiatra Germán Rueda, la ciencia no tiene conocimiento exacto de que las drogas auditivas puedan ocasionar los mismos efectos de las drogas físicas.

Dice que se tiene conocimiento que los sonidos, en efecto, si pueden llegar a ser adictivos; es el caso de los casinos, pues todas las máquinas tragamonedas siempre emiten una serie de sonidos que atraen a sus consumidores.

“Las personas tienden a repetir los actos que son de su gusto, de tal forma que los sonidos si están relacionados con las conductas adictivas”, afirma Rueda, quien además añade que los estímulos llegan a un centro cerebral, llamado Centro de la Recompensa, que es donde actúan los efectos del cigarrillo y las demás drogas, pero de este tipo de adicciones a que las drogas auditivas “produzcan las sensaciones iguales que las sustancias reales no, estoy seguro que no, además no hay evidencias científicas”.

Por último, Rueda indica que no se podrá dar un tratamiento a quien escuche las drogas auditivas hasta tanto no se compruebe que estas produzcan disfunciones mentales.

Por otro lado, Yuselin Caicedo, experto en ondas sonoras, quien tiene contacto con los sonidos al menos unas 18 horas diarias, habla del efecto que pueden ocasionar los sonidos en las personas.

Tras escuchar unos segundos una de las sustancias que ofrece la página I-Doser, comenta que probablemente son las ondas emitidas por el bajo las que hacen atractiva esta práctica, pero al igual que el psiquiatra Rueda niega la posibilidad de drogarse con dichos sonidos.

Los juegos, las sustancias alucinógenas reales, la pornografía, el sexo, entre otras, producen dependencia, pues todo aquello que ocasione sensaciones agradables llama la atención del ser humano, hasta el punto de crear adicción, y esto aplica de igual forma para los sonidos.

La juventud de hoy en día está expuesta a todo tipo de adicciones; de hecho, las drogas auditivas pueden llegar a ser una gran amenaza para la sociedad si se llega a comprobar, mediante estudios científicos, sus resultados respecto a las sensaciones

Ahora solo queda esperar que confirmen o desmientan por completo los efectos de la práctica de las drogas auditivas.

Todas las generaciones ofrecen algo nuevo. En este caso, las nuevas generaciones son marcadas por la Internet y con ello las nuevas formas de experimentar.

Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

helenbohorquezperiodista@gmail.com

 

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