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La Victoria de San Isidro-Cesar, ejemplo de pujanza para Colombia

Recuperar la confianza de los habitantes del corregimiento de La Victoria de San Isidro de la Jagua de Ibirico- Cesar, maltratados durante años por la guerra, masacres y barbaries en manos de las Autodefensas Unidas de Colombia y las Farc, ha sido todo un reto, esta palabra, -confianza-, abarca todo un significado que incluye una visión de futuro, la unión de un pueblo, el trabajo por las nuevas generaciones, y el olvido del miedo que dejaron las injusticias auspiciadas por la guerra en este territorio.

Antes, se recordaba con tristeza por la muerte de inocentes, hoy es un lugar lleno de personas con fe y espíritu emprendedor, no en vano desde el 2015 se conoce como ‘La victoria de colores’, pues como un acto simbólico que refleja esperanza, las casas del corregimiento están pintadas de colores.

Dos organizaciones de este rincón de la Jagua de Ibirico, aunaron  esfuerzos para visibilizarse en busca de un objetivo común, gestionar proyectos e iniciativas de desarrollo para sus habitantes. Renacer de la Victoria y la Unión del Campo, son las dos empresas comunitarias que convocaron  un hecho inédito y pionero en Colombia, se trata del  Pacto de Confianza por el desarrollo, la convivencia y la paz de La Victoria de San Isidro, en el que el gobierno departamental, el gobierno nacional, en cabeza de la consejería presidencial para los derechos humanos, la empresa Prodeco y  el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar, se comprometieron con su firma a ser garantes del plan estratégico del corregimiento.

“Desarrollamos un ejercicio metodológico que es el Laboratorio Experimental de Organización Social, donde la gente fue elevando poco a poco los niveles de conciencia para tener hoy dos empresas comunitarias que se dieron cuenta que querían tener sus negocios para promover iniciativas  empresariales, familiares, microempresariales e individuales, pero no tenían agua potable, no tenían saneamiento básico, las vías estaban en mal estado, entonces fue cuando  formularon el plan de desarrollo que la comunidad quiere, hoy llevado a un pacto de confianza para reconstruir a partir de dicha confianza, la posibilidad de tener la vida que se merecen”, fueron las palabras de Amaury Padilla, Director del el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar.

Un día histórico

Ayer 4 de abril de  2018, fue un día histórico para La Victoria de San Isidro, en el mismo lugar donde fueron acribillados personas inocentes, es decir en  la plaza principal, se firmó este pacto de confianza que los encamina  a nuevo futuro lleno de desarrollo y oportunidades.

Este pacto, es el resultado de más de un año de trabajo por parte de los habitantes de este lugar, en el que a raíz de distintas y numerosas confrontaciones entre la comunidad y la empresa privada, además de la desconfianza ante sus mandatarios públicos, decidieron unirse para exigir sus derechos.

“Fuimos una comunidad bastante olvidada y abandonada  por el estado, no teníamos confianza con ningún ente, entonces quisimos unirnos y organizarnos, y nos dimos cuenta que teníamos que invitar a los actores que nos habían olvidado para trabajar en conjunto para poder desarrollarnos como comunidad y poder sacar a nuestra gente adelante”, expresó  José amado Giraldo, vicepresidente de la empresa La unión del Campo, una organización conformada por 36 personas que representan  la unión de 9 veredas del corregimiento que albergan un promedio de 285 familias y que actualmente están esperanzados gracias a la firma del pacto.

La comunidad de la Victoria  logró que entidades públicas y privadas, gobierno local, departamental y nacional, centraron su atención en este corregimiento. Rebeca Durán Pacheco, tesorera de la asociación Renacer de la Victoria expresa que el objetivo del pacto es fomentar proyectos productivos en beneficio de la comunidad, “no pensamos en beneficios personales sino comunitarios. Hicimos nuestro plan estratégico del corregimiento y esperamos el acompañamiento de las entidades que firman el pacto en el cumplimiento de nuestro plan”, indicó.

Por su parte, el Presidente del grupo Prodeco, Mark McManus, también se manifestó: “Para el  grupo Prodeco la construcción de la paz territorial es una prioridad, por eso nos llena de orgullo participar en la firma del pacto de confianza que establece el trabajo pacífico y privilegia el diálogo como pilares de desarrollo en la Victoria de San Isidro, una comunidad que es de gran importancia para nosotros. Nuestra empresa ha participado en este proceso de fortalecimiento de la sociedad civil con el aporte de recursos y el apoyo de esta iniciativa para que pueda convertirse en una comunidad resiliente en el marco del posconflicto”.

Sobre las garantías que otorgará el gobierno nacional, fue Paula Gaviria, consejera presidencial para los derechos humanos, la encargada de expresar su compromiso. “Nuestro acompañamiento va a ser desde la política de derechos humanos en lógica de implementación de acuerdos de paz con lo que está consagrado en el plan”.

Ahora se espera que lo pactado no quede en mitad de camino, y la comunidad de La Victoria de San Isidro trabajará incansablemente para ver cristalizado los sueños plasmados en el plan estratégico de este territorio.

Por: Helen Dayana Bohórquez

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