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La Vallenatía: Historia, Conocimiento Y Verdad De Nuestros Origenes.

Foto: Cortesía

No fue un 27 de julio normal en mi vida intelectual porque tuve un encuentro con la historia, la literatura, la idiosincrasia y orígenes de nuestra región, es decir, con su cosmogonía, y pude entender más que como pueblo somos dueño de nuestra propia historia y de su folclor, y que ésta caracterización física y sociológica, me atrevo a afirmar, gestó la cultura tradicional de 2 regiones: la Provincia de Padilla y el Valle del Eupari. Y testifico esto sin proponerme contradecir a Tomás Darío Gutiérrez y sus vastos conocimientos de historia y folclor vallenato, entre muchos de los saberes técnicos y científicos que posee, o más bien, basado en lo que él nos ha enseñado.

Fui invitado por la Fundación Casa del Acordeón Beto Murgas, regentada por el maestro “Beto” Murgas, su querida Ocha e hijos, a una exposición bibliográfica de autores que han investigado, han documentado y han escrito sobre la vallenatía, logrando con esto estos escritores, trascender más allá de lo meramente musical de nuestro folclor, que es súper importante, sino también poniendo de presente la grandeza de su entorno y su acervo.

Vea: I muestra bibliográfica de la vallenatia y sus autores: http://wp.me/p3bCfp-1kH

No puedo negar, que a pesar de mi pasión e inquietud por conocer y vivir nuestra música vallenata, y en general, nuestro folclor, grande fue la sorpresa al encontrarme con una producción literaria prolífica, heterogénea en sus temáticas y profesional en sus variados estilo de presentación física.

Es gratificante para el alma saber que destacados profesionales de distintas disciplinas como el derecho, la comunicación social y periodismo, la agronomía y “profesionales de la vida” hayan dedicado todos sus esfuerzos para hacer visible nuestra cultura y muchos aspectos más, de igual importancia para la memoria histórica de nuestra región. Y esto genera orgullo y “viste de frac” a nuestro costumbrismo y resalta con majestad la ruralidad de su origen, y por fin le da el carácter de legado social y científico a su tránsito del campo a la ciudad, es decir, esto confirma que la vallenatía tiene origen cierto, historia vivida, presente saludable y futuro promisorio!

Pero evidenció este magno evento la necesidad de popularizar o llevar a todos los habitantes de nuestras provincias y, si es posible, a toda Colombia, los saberes, el origen de nuestros usos y costumbres; el nacimiento, evolución sociológica y técnica y el estado actual de nuestra música vallenata, de sus máximos exponentes y cultores, y de sus instrumentos autóctonos.

¿Qué nos hace falta?, entre muchas cosas, asegurar que nuestras comunidades tengan el conocimiento, se apropien de su legado y preserven por siempre su origen, y garanticen su adecuada y acertada evolución.

¿Cómo podemos lograrlo? Si tenemos en esta nutrida producción bibliográfica el punto de partida para lograr esa socialización, debemos, con el apoyo de los que saben, estructurar una especialidad o plan de estudio tipo post-grado, para enseñarla.

Esto traduce que sí en nuestra región tenemos entes de educación superior que son manantial  del conocimiento, les corresponde a ellos articular la experticia técnico-científica que poseen con estos insumos y con el talento humano que los ha producido y que está actualmente produciendo más saberes de esta naturaleza, para así construir ese plan de estudio que les permita especializar profesionales, y adicionarla como materia al pensum académico de la educación básica y media, principalmente; en el nivel superior, sugiero, debe manejarse por cátedra en todas las facultades, para que se genere motivación para profundizar el conocimiento, la investigación, y cimiente la responsabilidad social del profesional con la perpetuidad del ADN de su esencia folclórica y origen de su comportamiento y aconductamiento. Entonces, son 4 los actores que pueden materializar esta oportunidad de profusión y aprendizaje del folclor vallenato: Estado, Universidad, comunidad folk-educadora y comunidad a educar.

El crear esa especialidad tiene varios beneficios: 1) engrandece el conocimiento a través de la investigación, la enseñanza y la producción de literatura, 2) es un vínculo para el fomento de la lecto-escritura, 3)  propicia identidad y arraigo, genera apropiación por lo nuestro a través de un vehículo ineluctable como es la pedagogía, 4) aumenta la profesionalización especializando, las Facultades de Ciencias de la Educación, a los cultores dándoles las competencias en Vallenatía o en Educación Diferenciada Folclor Vallenato, si así se puede llamar,  5) genera empleo en el sector de servicios educativos, 6) y el más importante, edifica un nuevo ser humano con conocimiento, orgullo y pertenencia por el origen y la trascendencia social de su folclor y su música. Asimilo esto a la Etno-educación, que busca enseñar con los valores de las etnias. Su fin primordial es preservar la etnicidad. Nosotros formando especialistas en vallenatía, estamos cumpliendo con el Plan de Salvaguarda de la música vallenata, como otro de los beneficios que aporta, y reitero, estamos asegurando la perpetuidad del conocimiento del origen que como pueblo tenemos derecho a preservar para no ser ignotos en la historia o parias del mapa cultural y folclórico de Colombia y el mundo.

Modestamente, por primera vez siento, con este evento, que estamos trascendiendo del concepto despectivo de nuestros abuelos “que crear música y disfrutar de la música vallenata era la cuota inicial para fabricar parranderos”. Admito que por el tiempo y las circunstancias ellos no lograron avisorar que cuando alguien por su talento hacía poesías y versos, o tocaba un instrumento, o cantaba con el alma, se estaba construyendo la identidad musical nacional, que está ya reclamando un espacio en nuestro escudo nacional, por su representatividad en el mundo. La responsabilidad ahora es lograr que eso haga parte de la piel folclórica de la gente de nuestras región caribe y cale en el sentimiento de los demás colombianos y los habitantes del planeta tierra, en el idioma y la raza que sea!

Le comenté a Damaris Rojas y a Jacobo Solano, que por lo dicho y lo hecho en este evento, caso particular la rutilante exposición de Dicson Quiroz y el complemento de Tomas Darío, este iba a ser el evento cultural del año en Valledupar ya que el Festival de la Leyenda Vallenata es el evento folclórico del año!

Por: Rodrigo Daza Cárdenas.

 

 

 

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