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La rebelión de los humildes

El mismo destino se encarga de dar mentís. Era tanta la obscuridad que, de pronto, repentinos haces de luces, cuales juegos pirotécnicos, iluminaron y llenaron de esperanzas el firmamento cesarense.

Lo dicho, como para nunca perder el optimismo: de cualquier matojo sale un conejo. Mientras todos lamentábamos el ‘evidente’ déficit absoluto de liderazgo. Mientras todos añorábamos épocas gloriosas que hicieron grande al departamento del Cesar, incluida su creación. Mientras contrastábamos el emprendimiento de generaciones precedentes con la opacidad de las actuales. Mientras intensísima era la obscuridad, recalcamos, un póker de jóvenes se muestra en la palestra nacional para recordarnos que hay esperanza, que hay futuro…

En efecto. Hoy, una veintena de jóvenes coterráneos sacan la cara por el departamento, desempeñándose en las más altas posiciones del Estado. Lo más encomiable, y lo que más enorgullece a los cesarenses, es el cómo accedieron a tan altas responsabilidades en el Estado colombiano. ¡Quién lo creyera! No fue obra del clientelismo que caracteriza al régimen colombiano, ni fue gracias al cumplimiento de cuotas regionales en la conformación de equipos de trabajo.

Nada de eso, por fortuna, probándose, sin equívocos, que fuera de la politiquería hay vida. Fue gracias a sus propios pergaminos y méritos, ganados con esfuerzo, con sacrificio, a pulso, huéspedes de las mejores universidades del mundo, lo cual les ha merecido, además por la seriedad, un reconocimiento bien cimentado en la esfera nacional.

A su corta edad, la mayoría de ellos exhiben en su hoja de vida maestrías y doctorados, se han desempeñado como catedráticos o investigadores en las mejores universidades del país y sus obras, libros de consultas también en las universidades, a menudo son referenciadas por grandes escritores o analistas del país. He ahí la reserva no solo del Cesar o de La Guajira, también de Colombia.

Para regocijo nuestro, en los hoy ungidos no se acaba el reservorio. Muchos otros talentos de la región, de veras talentos, están regados en la geografía nacional, inclusive mundial, porque muchos se desempeñan allende los mares. Por infortunio, son poco conocidos.

Pero la característica que debe resaltarse con mayor énfasis es la procedencia humilde, bien humilde, de la mayoría de los jóvenes, procedencia que además ellos no ocultan, es más, la ponen por delante de todos los demás atributos para reafirmar que el curubito no está reservado exclusivamente a los extractos económicos altos o a los apellidos de abolengos. También y, sobre todo, a aquellos que marcan la diferencia por ser transcendentes a través del estudio, del emprendimiento y de la honestidad.

Nombres como los de Haroldo Quiroz Monsalvo, Giovanni Rodríguez y Francisco Farfán, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, nacidos los 3 en cuna pobre en el barrio cañaguate; Rocío Araujo, consejera de Estado, y María Lourdes Hernández Mindiola, magistrada de la Judicatura; Jonathan Malagón González, Luis Alberto Rodríguez, Juan Manuel Daza, ministro y viceministros del actual gobierno, y Juan Miguel Villa Lora, director de Colpensiones, sumados a Silvana Habib Daza, Afranio Restrepo Jr., Daniel Palacio Martínez, Camilo Quiroz Hinojosa y Jaime González Mejía y, reciente, Ana María Araujo. Por supuesto, quedan excluidos muchos otros talentosos…

Como quien dice, la Rebelión de los Humildes. Para convencernos que el estudio y la seriedad sí pagan, sí valen la pena.

Sin duda, ese es el mayor activo del Cesar. Pero ha de trabajarse para que cese el divorcio entre ellos y el departamento, que se desconocen mutuamente. La dirigencia del Cesar tiene que mirar hacia ellos, reconociéndolos y aprovechándolos. Mirarlos con grandeza, con orgullo, sin el temor de la disputa de espacios políticos. Y ellos, a su vez, deben mirar al Cesar, con sentido de pertenencia, no solo para parrandear o descansar o visitar a la familia, sino para aportar lo suyo en el desarrollo del territorio; sin egoísmo. Con la grandeza que les da poner su talento al servicio del Cesar.

No nos equivoquemos, el futuro está por fuera. Parodiando la cita, en Valledupar, miopes, buscamos lideres entre nuestras piedras, sin levantar la vista para ver los frutos tras fronteras.

enfoquevallenato@gmail.com

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