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La inseguridad, el mayor lunar de Valledupar

Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

helenbohorquezperiodistas@gmail.com

 Mucho va del ayer al hoy. La circunstancia de ser  la capital mundial del vallenato, de ser una ciudad llena de historia, cultura y folclor, de sus monumentos escultóricos, de sus atractivos turísticos, etc., lo que más consolidaba la buena imagen de Valledupar era su hospitalidad y ese remanso de paz que le permitía a los vecinos reunirse en las puertas o terrazas de sus casas o, simplemente, caminar tranquilos por las calles o salir de paseo sin atormentarlo el temor del robo.

Hoy otro es el cantar. Ya no sorprende ver rejas altas hasta en los pisos superiores. La costumbre pueblerina de sentarse en las terrazas ya es historia. Los vecinos casi no se integran. Ay de quien ose transitar por las calles con un celular o un bolso a la vista. Y menos, dejar su residencia sola, así sea por un rato: siempre se está expuesto al raponazo, al robo en sus residencias y, por acción conexa, a las lesiones personales o la pérdida de la vida.

Es tan frecuente este accionar delictivo y desesperanzador, que el imaginario colectivo vallenato está abrazado por la sensación de que estamos en una ciudad sin Dios y sin ley. O peor: en las manos de la delincuencia, ama y señora del discurrir cotidiano, con unas autoridades contemplativas, acaso con buenas ideas pero sin capacidad de reacción y liderazgo.

¿Percepción O Realidad…O Ambas?

Algunos prefieren transitar por la calle del medio: ‘ni mucho que queme al santo ni poco que no lo alumbre’, parece su apreciación al comparar las estadísticas inter anuales y observar la disminución ostensible de la mayoría de los delitos, sobre todo el homicidio, la extorsión o el secuestro, entre otros, concluyéndose que la cuestión es de simple percepción ciudadana, que no siempre coincide con la realidad.

Uno de los mayores exponentes de esta tesis es José Luis Urón, director de la Cámara de Comercio de Valledupar, quien no se cansa de predicarla en cuanta reunión de seguridad es invitado, advirtiendo que se le hace un flaco favor a la ciudad al desestimular la inversión privada. Por supuesto, las autoridades civiles y policivas participan de esta opinión, granjeándose la reprobación ciudadana que no entiende cómo puede ser de simple percepción cuando le acaban de robar su celular y cuando a cada hora se difunden noticias locales del mismo tenor.

Seguridad, entre sus definiciones, significa ‘estar libre de cualquier peligro, daño, amenaza o riesgo’ y, justamente, todo lo contrario sucede en Valledupar. En síntesis, sí es una percepción generalizada ciudadana que se trasluce en las expresiones reiteradísimas de que la inseguridad es el pan de cada día, de que ‘ya no se puede caminar por las calles de Valledupar’, de que ‘la seguridad se le salió de las manos a las autoridades’ y de que hace falta más presencia policiva, inclusive colgándose pendones en las casas con la frase ‘Valledupar no avanza por la inseguridad’ a propósito del eslogan de la actual administración ‘Valledupar avanza’, y en reclamo al problema que los flagela.

Mal De Muchos, Consuelo De Tontos

El tema de la inseguridad es un problema que aqueja a todo el país. Es más, años ha que era la primera preocupación en el país, según las encuestas, descendiendo en la actualidad al cuarto lugar (…), no percibiéndose ya como una amenaza, de acuerdo a las afirmaciones del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, hechas en un foro  de seguridad organizado por la Fundación Buen Gobierno.

A nivel nacional, en relación a dos delitos que afectan gravemente la tranquilidad de los colombianos, el balance para el primer trimestre fue positivo, 2.742 homicidios (2017), frente a 3.071 en 2016, es decir, una caída del 12%. En relación al secuestro, la disminución es aún más notoria: 3.500 casos en 2016 (875/trimestre) a 24 en el primer trimestre de este año.

Caso concreto Valledupar[1]

Estos guarismos descendentes también se presentan en Valledupar. Hasta la fecha, en la ciudad no se han presentado secuestros, ni actos terroristas o subversivos. En relación a la extorsión, se han presentado 23 denuncias comparadas con 57 del año pasado, lo  que representa una reducción del 60%. En cuanto a lesiones personales, se ha pasado de 1.051 (2016), a 785 (2017), es decir,  266 casos  menos.

En cinco de las diferentes modalidades de hurto, los índices también han disminuido.

Delito Número de casos 2016 Número de casos 2017
Hurto a residencias 225 165
Hurto a comercio 287 201
Hurto a automotores 85 64
Hurto de motocicletas 437 318
Abigeato 70 18

Sin embargo, el hurto a personas se ha incrementado al pasar de 826 casos en 2016, a 873 en 2017, lo que probablemente ha incidido en la percepción ciudadana de inseguridad, sobre todo de los estratos altos de la ciudad, los mayormente afectados, por la asiduidad de acaecimiento de ese delito y por la violencia que lo acompaña, a menudo generadora de lesiones personales y muertes.

Aunque la situación parece generalizada, son los barrios del norte los más azotados. Con razón el presbítero Yamit Martínez, hasta hace poco párroco de la Iglesia Espíritu Santo, lideró un proceso de cohesión e integración entre los habitantes de una decena de barrios. Tanta fue la presión que se logró la instalación de 4 alarmas y varios Cai en el sector, pero ni eso logró disminuir la intensidad de los robos. En protesta, la mayoría de las residencias del sector instalaron vallas en sus rejas y portones manifestando la inconformidad por la ineficacia de las autoridades.

Por otro lado, otra situación que no ha presentado mejoría en Valledupar, a pesar que a nivel nacional es un delito que ha disminuido,  son los homicidios, que pasaron de 52 durante el 2016, a 57 durante el presente año,  un incremento del 10%. Cabe resaltar que Valledupar tiene una tasa de 11 homicidios por cada 100 mil habitantes, 9 casos menos que el promedio nacional que es de 20 por cada 100mil habitantes.

 Las causas

La investigación periodística señala multiplicidad de causas generadoras de ese accionar delincuencial, la mayoría de ellas estructurales. Que el alto índice de desempleo. Que la fragilidad empresarial. Que la inoperancia de la justicia. Que la alta migración de venezolanos. Que los desmovilizados o reinsertados. Que la cárcel de mediana seguridad. Que la cultura de violencia. Que las más de 50.000 motocicletas en las calles…

En fin. Esas y muchas más son, sin duda, causas probables de la inseguridad, unas más que otras, pero en el trasfondo subyacen otras locales también de evidente notoriedad, en especial la ausencia de liderazgo en todos los campos (político, empresarial, gremial, académico, etc.), incapaz de impulsar con rigor y seriedad planes de desarrollo sostenibles, e incapaz de aglutinar a la comunidad en rededor de un norte común.

Por ejemplo, la justicia no opera, así lo confirman las cifras. De todas las capturas proferidas en Valledupar, solo el 33% quedan con medida intramural, el 15% con detención domiciliaria y el 52% restante quedan en libertad. En total, van 1.596 personas capturadas por la policía, y solo 526 (33%) están tras las rejas. Es decir, hay un 67% de delincuentes en la calle entre  los que quedan en libertad y domiciliaria.[2]

Indagada la policía, a través del coronel Mauricio Bonilla,  expresa que “la  función de la policía será seguir capturando, incautando y allanando todos los hechos donde se presenten actos delictivos, pero las decisiones judiciales a veces están muy dependientes de la ley, que está con algunas garantías para los hechos  delincuenciales”.

Otros aspectos: el desempleo. Cerca del 12.5% de los más de medio millón de habitantes del Cesar no tienen un empleo. Es  probable que algunas de estas personas busquen las maneras de conseguir el sustento de su familia acudiendo a actos ilegales.

Hay que recordar, las cerca de 16 invasiones habitadas por personas con sus necesidades básicas insatisfechas.

La migración de venezolanos a este territorio al parecer también afecta la seguridad, aunque se reconoce que muchos de estos llegan en búsqueda de mejores oportunidades de vida y tra

bajan con honestidad, otros se dedican a delinquir. Hasta la fecha van cerca de 250 venezolanos entre deportados y expulsados.

Gestión de las autoridades

La alcaldía de Valledupar, en cabeza de su alcalde Augusto Ramírez Uhia, es optimista y asegura trabajar por ‘devolverle la tranquilidad a los ciudadanos’ a través de un llamado “Triángulo de buen gobierno” y colaboración institucional, en la que tiene participación la administración municipal, la policía y la ciudadanía.

En efecto. La capital del Cesar cuenta con 11 CAIs fijos y 475 uniformados que cumplen los tres turnos de vigilancia en los diferentes cuadrantes, 85 personas que hacen parte de unidades de UNIPOL, además del personal de tránsito, de la policía judicial, de inteligencia, policía fiscal aduanera y policía de infancia y adolescencia; en total, 1.100 personas que trabajan por disminuir los índices de inseguridad en la ciudad. “Con lo que tenemos, podemos darle frente a la seguridad, sin necesidad de aumentar el número de policías…”,  afirma el Coronel Mauricio Pedraza.

“En Valledupar no se puede hablar de seguridad pensando únicamente en el pie de fuerza y pensando que con la presencia de la policía en todas las esquinas de la ciudad se va a solucionar la problemática”, expresó Sandra Cujia, Secretaria de Gobierno Municipal, por lo que se han implementado estrategias que involucran no solo a uniformados, sino a todo un equipo institucional que  incluye la participación ciudadana y que con un trabajo conjunto, puede alcanzar resultados contundentes.

Policía Metropolitana

La construcción de la Dirección Nacional de la Policía Metropolitana fue un compromiso adquirido entre la alcaldía de Valledupar, la Gobernación del Cesar y el Gobierno Nacional que se espera pueda contribuir al refuerzo de las medidas de seguridad en la ciudad. Ya se transfirió, a título gratuito, un lote para dicha construcción.

El gobierno departamental apropió 1.100 millones de pesos para los estudios y diseños  de lo que será la nueva policía metropolitana, que deberán estar ejecutados en diciembre de 2017.

Alarmas comunitarias y Cámaras de seguridad

En la actualidad hay entregadas e instaladas 180 alarmas comunitarias, herramienta disuasiva que permite acercar la fuerza pública a la comunidad. Por cada alarma, con un radio de acción de 4 cuadras aproximadamente, se interconectan 250 números celulares, cada uno de los cuales puede activar la alarma avisándole al comando de la policía.

No obstante, muchos ciudadanos cuestionan la efectividad de las alarmas, toda vez que los uniformados nunca llegan a tiempo  para atender un caso violando el tiempo de reacción establecido para los uniformados que es de 4 a 5 minutos.

Asimismo, Valledupar cuenta con 395 cámaras en 182 puntos de la ciudad, cámaras fijas y cámaras domo, que sirven para identificar a los delincuentes; están en constante supervisión por parte de un circuito cerrado de televisión, pero tampoco muestran los mínimos de efectividad. Sandra Cujia señala que “la ciudadanía debe entender que el  delito muta, el delincuente tiene una estrategia diferente, el que sabe que tiene una cámara cerca, no va a robar allí”.

Caravanas por la vida

Se trata de una estrategia conjunta de la Administración Municipal, Policía Nacional, Migración Colombia, Fiscalía y Personería Municipal, que consiste en un recorrido nocturno que realizan por sectores estratégicos de Valledupar con el fin de hacer frente a determinadas situaciones que alteran el orden público y la sana convivencia.

Durante el recorrido se procede a una verificación de antecedentes, requisa e identificación a personas, protección a los menores de edad, control a establecimientos públicos y actividades de prevención. “Son caravanas que se deben hacer de forma improvista, no cada 8 días, nosotros verificamos en qué momento se van a hacer de acuerdo a los índices delincuenciales que se estén presentando”, indicó el Coronel Mauricio Pedraza.

Resultados

Gracias a las estrategias implementadas por el ‘Triángulo del buen gobierno’, se han logrado 1371 capturas en flagrancia y 225 órdenes judiciales, incautándose 234 armas de fuego, de las cuales 124 sin el permiso requerido; se han recuperado 35 vehículos y 153 motocicletas hurtadas. En torno a mercancía robada, se ha rescatado un valor de 2.234 millones de pesos.

El papel de la ciudadanía es importante, sostiene el Coronel Mauricio Pedraza. “Con la implementación  del nuevo  código de policía, tratamos que la gente entienda que la seguridad no es solo de la policía nacional sino que todos debemos participar, y que el código  no es represivo, es un código que pretende crear consciencia en toda la gente que está inmersa en alguna situación y que reconozca que lo mejor es estar del lado de la legalidad”.

La cereza del postre

En contraste con el optimismo y la prédica de muchos funcionarios e, inclusive, de muchas de las gestiones positivas, la comunidad ‘siente’ la ausencia de las autoridades, como una acefalía total, excepto para eventos folclóricos… en opinión de alguno de los entrevistados, hay poca credibilidad y reconocimiento en la autoridad municipal, para muchos ‘un fiasco’ en su gestión como alcalde.

Martín Pantoja, uno de los muchos consultados, manifiesta que “el alcalde quiere mostrar resultados deteniendo motos, cree que así el problema se va a solucionar y lo que está haciendo es descuidar a la comunidad que no sale tranquila a las calles porque creen que en cualquier momento va a  ser atracada’.

Claudia Patricia Quintero, víctima de robo, expresa que “hacen falta policías y alumbrado público en muchas zonas de la ciudad que son las escogidas por los ladrones para atracar a sus víctimas por la soledad y oscuridad”.

El temor se siente. El miedo no hay como esconderlo. Da grima sentarse en una terraza y esconder en el interior de la vivienda el celular y los bolsos. Algo está fallando a juzgar por los resultados. De pronto sea candidez aspirar a ser como ayer, pero asiste el derecho a la justa aspiración de vivir, de trabajar, de recrearse con un poco más de tranquilidad y con la esperanza de un regreso a casa sano y salvo.

 

[1] Los datos expuestos en este fragmento corresponden a información suministrada por el comando de la policía del Cesar y son el total de los casos presentados desde  enero hasta septiembre de 2017.

[2] Cifras suministradas por  el comando de la policía del Cesar.

 

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