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La inmovilidad en Valledupar

Por: Elisa Díazgranados Sanjuán

Email: periodistaelisa@gmail.com

La malla vial, en los últimos años, se ha convertido en un dolor de cabeza para los vallenatos, no solo por lo tortuoso de la movilidad, también por la imagen de abandono que irradia la ciudad.

Es una paradoja para los residentes en la ciudad. Mientras la perciben como una ciudad en crecimiento – en lo económico, urbanístico, social, cultural, etc. – esa percepción idealizada choca con la realidad, con la mala presentación de la ciudad: contrasta con los cráteres, con la ruptura permanente y desprogramada de vías, con el desorden de su tránsito, con la ausencia de solución pluvial, problemas que indisponen al ciudadano, y más al conductor de vehículo, carro o moto, con frecuencia averiados por el mal estado de las vías. E indispone también al comerciante, afectado por la poca accesibilidad a su negocio, e indispone al peatón, obligado a hacer acrobacias para moverse en las calles de Valledupar. Es en las vías, en las calles, en la facilidad para la movilidad, donde se denota el progreso de un municipio. Las buenas vías significan prosperidad.

Los expertos califican a Valledupar en un rango regular en el tema malla vial. “En Valledupar se observa un mal estado de la malla vial, esto debido a que hace muchos años no le realizan mantenimiento. Además, existe la mala costumbre que cuando el personal de servicios públicos realiza mantenimientos, rompen y arreglan mal las vías. La actual administración ha hecho unos mantenimientos, pero no han sido los suficientes para determinar el cambio del estado en las vías en la ciudad”, señaló Heriberto Mendoza Vega, reconocido Ingeniero Civil de la ciudad.

Para Mendoza, otro de los problemas que empeoran la malla vial de este municipio son las vías que construyen los urbanizadores privados, las cuales no son recibidas por la municipalidad. “Estas vías están presentando deficiencia en su calidad, después de un tiempo esas vías las tendrá que reconstruir el municipio, por no hacer auditoria desde el principio”.

Otro ingeniero civil experto en vías y transporte, Roberto Villadiego, coincide con la opinión de su colega Mendoza: “El estado de la malla vial de Valledupar es regular, se evidencia el poco mantenimiento que se le ha realizado a sabiendas de que el buen estado de las vías depende mucho del mantenimiento preventivo, el cual debe hacerse de manera periódica para evitar daños mortales en la vía”. Las anteriores observaciones o daños son generalizados en toda la vía de la ciudad, sobre todo, lo que es peor, en las avenidas, previstas como de flujo rápido, pero por los cráteres existentes están convertidas casi en verdaderas trochas.

Como suele suceder, funcionarios y amigos de la Administración Municipal tienen otra perspectiva del problema. Afirman haber recibido la malla vial de la ciudad en un estado lamentable y vergonzoso y que es esta administración la empeñada en mejorarla.

Según el secretario de obras públicas, Juan Pablo Morón Riveira, en lo corrido de la presente administración, “el municipio ha invertido $3.600 millones en la malla vial con la reposición de placas y reparcheo asfáltico…Esta es una segunda etapa, continuación de lo que desde el principio de gobierno hemos estado realizando, tapar más de mil huecos. Ahora viene otro nuevo paquete con el que queremos intervenir todos los puntos más críticos, primero de las avenidas luego de los barrios…Hemos estado recogiendo las quejas de la comunidad, de los taxistas, transportadores. Tenemos identificado un inventario…”

Déficit histórico

Sin duda, el pasado abraza el presente. Y muchas veces es abrazo de oso, estrangulador. La historia reciente de Valledupar – 30 años, aproximadamente – evidencia un contraste que conturba el ánimo y llena de coraje a los valduparenses, sobre todo a los que llegan o pasan del quinto piso. Por un lado, un crecimiento vertiginoso, casi de pueblo a ciudad: de unas pocas decenas de barrios en la década de los 80, a más de 250 en la actualidad. De un poco más de 100 mil habitantes por aquellas calendas, a más de 450 mil asentados actualmente en la ciudad, amén de la población flotante (por su condición de ciudad-región, de epicentro de desarrollo) cercana al millón de habitantes en demanda de bienes y servicios. El parque automotor por lo menos se ha quintuplicado… el crecimiento ha sido geométrico.

En contraste, el crecimiento en malla vial no llega ni siquiera a lo aritmético. Pocas han sido las nuevas vías construidas. Se cuentan por montones los barrios sin acceso vial, o con pésimo acceso, que es lo mismo. Los ejes viales fundamentales de la ciudad suelen ser intransitables, invadidos por huecos que parecen hechos por un bombardeo de guerra, todo lo cual arroja un haz de desesperanza, de pesimismo, de desconfianza hacía las administraciones: en sus manos se deshace la ciudad, parece ser el imaginario ciudadano.

Sin embargo, según Jair González Vigña, secretario de Obras Públicas de la anterior administración, “la ciudad empezó a ejecutar unos objetivos para mejorar la movilidad y sus interconexiones, los cuales están plasmados en el denominado Plan Valledupar 2030, un plan integral que con la ayuda de Findeter y el Banco Interamericano de Desarrollo busca proyectar a Valledupar como Sorpresa Caribe; es un proyecto diseñado desde la pasada administración, que en estos momentos se encuentra en etapa de ejecución.

“En nuestro periodo, sostiene, se generaron una serie de estudios requeridos por la ciudad…durante nuestra administración se hizo la avenida Sierra Nevada y se proyectó lo que está ejecutando la actual administración (Avenida Fundación, 450 años y la carrera 27), toda esta proyección quedó plasmada en el plan 2030, e institucionalizada con Findeter en el año 2015…Con base a esto, este año la recuperación de la malla vial inició una nueva etapa con la adjudicación del contrato de reposición de placas en concreto hidráulico premezclado  y la adecuación de espacio público mediante la reparación y construcción de andenes, separadores y bordillos en diferentes sectores del municipio”, remató.

Sin embargo, de acuerdo a varios ingenieros consultados, si bien la avenida Sierra Nevada, una de las pocas vías construida en los últimos 30 años, solucionaba un grande problema vial de la zona norte (de las glorietas del Acordeón y Las Piloneras al colegio Rodolfo Campo Soto, de COMFACESAR), casi aislada del centro de la ciudad, la solución se antoja parcial pues “en épocas de lluvias se inhabilita para ser transitada. Es un verdadero río el que corre por uno de sus carriles…”

Conforme a Morón Riveira, la administración avanza con la construcción de nuevas avenidas y pavimentos urbanos. “De la mano del gobernador Francisco Ovalle y el SIVA, se construyen tres importantes vías en la ciudad, con una inversión de 54.843’413.867 (de los cuales el municipio aporta 12.946’551.778 para redes húmedas), interviniéndose y rehabilitándose más de 5 kilómetros de vías y construyéndose 6 kilómetros más en pavimento urbano para abrir vías en 11 barrios de la ciudad.

Y el SIVA, qué…

El SIVA, ente gestor del SETP en la capital del Cesar, encargado de estas obras de gran envergadura. Según los reportes oficiales, hasta la fecha llevan más de un 60% de avance en su ejecución en lo que respecta a proyectos de construcción y rehabilitación de la malla vial, espacios públicos, ciclo rutas y redes de acueducto, alcantarillado sanitario y pluvial, obras necesarias para la puesta en marcha del Sistema Estratégico de Transporte Público, SETP, en la ciudad.

La gerente del SIVA, Katrizza Morelli, indicó que las cifras que más se destacan en la Avenida Fundación son los 32.750 m2 de pavimento construido en concreto rígido. La intervención en redes húmedas alcanza los 8.578 ml de alcantarillado sanitario y pluvial y 4.300 ml de acueducto. Los espacios públicos en adoquines registran 12.400 m2 de intervención.

De igual forma, afirma Morelli, se han instalado sumideros para las aguas lluvias donde ambas calzadas se encuentren pavimentadas en su totalidad. Además, se realiza la instalación de las redes húmedas y se pavimentan vías, adelantándose trabajos en espacio público, separador central, ciclo rutas y contenedoras de árboles.

Según el SIVA, las intervenciones viales en construcción o rehabilitación le cambiarán la cara a la ciudad, sobre todo, la Avenida 450 Años (30.264 m2 de pavimento en concreto rígido, 2023 ml de redes de acueducto y 3.890 ml de alcantarillado sanitario y pluvial, 8940 m2 en  espacios púbicos y 1.760 m2 de ciclo ruta construida), para constituir espacios públicos amables e incluyentes, con lo cual se soluciona la conectividad que no existía con la Central de Abastos y una vasta zona del suroriente de la ciudad de Valledupar. Las dos mega obras le aportarán a la ciudad más de 90.000 m2 de nuevas vías con una vida útil diseñada para 30 años.

Asimismo, sobre la Avenida Carrera 27, el SIVA prevé que durante el presente mes se inicie la ejecución del contrato de construcción de la malla vial, espacios públicos y demás elementos complementarios.

¿Realidad o percepción?

Las personas residentes alrededor de la obra, ya sea por sus locales comerciales o residencias, presentan quejas por los perjuicios causados. Consideran que el proyecto está retrasado y en algunos puntos no están cumpliendo con las normas de seguridad requerida.

Jaime Solano, propietario del taller de refrigeración Aire Express (diagonal 21 con 18E – avenida fundación): manifiesta que “en los últimos meses nos hemos visto afectados con la obra que hay en la vía, lo cual nos ha truncado de manera muy notable la producción, debido a que la arteria principal esta taponada; este proyecto ha sido muy demorado, no ha habido efectividad con la rapidez de la obra, las ventas ha

n bajado, lo que nos ha obligado a realizar cambios en el personal del negocio. El balance ha sido negativo, necesitamos que agilicen este proyecto para que todo vuelva a la normalidad. No podemos seguir perjudicándonos.

Para Ariel Aguilar, propietario de Diseños Aguilar, “…Esta obra está retrasada, deberían reforzar la mano de obra para que agilicen, porque la congestión vehicular que se ha generado es mayor. Nosotros, como propietarios de negocios en este sector, nos favorecen estas mejoras, pero deberían ser más rápidas, ya que estas vías son principales.”

Eniris Anillo Pérez, habitante del sector, también levanta su voz de protesta: “Esta obra nos beneficiará a todos, pero está retrasada, llevamos seis meses soportando congestión vehicular y contaminación. Hay algo importante por denunciar: esta obra no está cumpliendo con las normas de seguridad. En la puerta de mi casa abrieron un hueco de más de un metro para pasar un tubo, conectaron el tubo y dejaron la zanja ahí, ya tiene tres semanas, eso es un peligro en todo momento, sobre todo cuando llueve, además levanta plaga, porque queda el agua empozada”.

Opiniones van. Opiniones vienen. Pese al esfuerzo que parece hacer la actual administración y el SIVA, sustentado con cifras, la comunidad sigue inconforme y pesimista, quizás por la demora en la ejecución de las mismas, acaso por las deficiencias una vez entregadas, de pronto por su rápido deterioro, tal vez por tantas promesas incumplidas y tanta demagogia… el ciudadano del común sigue padeciendo la tortura de la movilidad. Los comerciantes se quejan. Los transportadores lloran. Los peatones maldicen… ¿será cuestión de simple percepción, o en realidad Valledupar, en cuanto a su malla vial, está intolerable?

 

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