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LA HIJA DE ÁNGELA

Hace poco, muy poco, recibí uno de los mayores regalos que se pueden recibir en la vida: una carta… y, ¡qué carta! En ella, la hermosa hija cuarentona de una paciente con cáncer, me relataba desde sus entrañas cómo vivió el día a día del proceso médico con su madre desde que entró a mi consulta por primera vez.

Sólo la magnificencia divina, o los azares del destino, son capaces de permitir que sea este el preciso momento en que yo reciba algo así, cuando ya no es el ego el motor básico de mis acciones, y cuando cada vez es más evidente para mí que una enfermedad como esa no le da sino a personas a las que la vida, o Dios, o uno mismo, quieren que sepamos que algo hay que corregir espiritualmente.

Me permito, abusivamente, publicar apartes de esa carta que, en forma de diario, y sin haber amantes, rebosa de mucho amor.

Junio 2016

Al acompañar a Ángela a su primera cita con el oncólogo, me llevé la sorpresa con el especialista con quien nos asignaron. Después del protocolo normal de presentación, una de sus preguntas fue: ¿Usted qué hace sola con ella, dónde está el resto de familia? Le respondí que con ella sólo vengo yo, pues mi familia vive en otra ciudad. ¿Usted no sabe que le van a echar la culpa de todo? Me sentí acribillada. Nadie de mi familia, ni los amigos más cercanos, me habían planteado esos cuestionamientos hasta el momento.

Con el pasar del tiempo, (…) fui comprendiendo la naturaleza humana ante estas situaciones, ya que he escuchado juzgamientos y acusaciones de las personas que menos esperaba. Esto me ha llevado a reflexionar que, ante situaciones extremas, en este caso una enfermedad considerada terminal, las reacciones son diversas, y es aquí donde todo el mundo se vuelve médico, especialista, cirujano y hasta yerbatero.

Al volvernos más emocionales, es donde afloran las verdaderas personalidades de los que acompañan la situación. La prudencia y la delicadeza se dejan a un lado; la mayor parte del tiempo se busca un culpable: se juzga al paciente, al núcleo familiar, a los mismos médicos. Son cosas locas y comprensibles, y todo esto por la impotencia y frustración que se experimenta cuando un resultado es incierto (…). Abono que en esta vida nos encontramos en ciertas circunstancias y a ciertas personas para dos cosas: aprender y enseñar.

Julio 2016

Continuando con el tratamiento y la sintomatología del caso, en la cita de hoy parece que todo va bien exteriormente. El resultado de la tomografía no es el mejor: hay compromiso hepático, pero no se sabe si ya existía o fue causado por los medicamentos. Se considera seguir con el mismo esquema de tratamiento. Se solicita remisión a cuidados paliativos para controlar el dolor. Por mi parte, estoy aprendiendo cada día algo nuevo, no sólo en el proceso de Ángela, sino también en la parte humana, al ver y sentir a su especialista preocupado por su abuela. Al parecer se encuentra un poco mal. Hoy le entregué parte de la ‘Gracia’; no creo que entienda su significado, sólo sentí que la necesitaba, no sólo por hoy sino por la carga que trae.

Agosto 2016

El proceso de mi mamá ha sido lento. Sigue con su esquema de tratamiento de radioterapia localizada para tratar de controlar el sangrado. Físicamente ha mejorado un poco y en la cita de hoy se ha visto jovial con el médico. La actitud positiva del especialista con sonrisas durante la cita (…) le dan mejores expectativas a Ángela. Yo seguiré aprendiendo de esta experiencia, sintiendo la compañía de los que NO señalan, NO juzgan, NO critican. Ellos están ahí por misericordia, no porque seamos los mejores o los peores. Aprendo a valorar el silencio y a guardar en el corazón las cosas a las que no les encuentro explicación.

Octubre 2016.

En la cita de hoy, según los resultados de la gammagrafía, apareció compromiso óseo en L1. No se esperaba esto, no hay vuelta de hoja. El esquema de tratamiento es cambiado por uno nuevo. No contaba con tenerla que internar por urgencias. Venía presentando picos febriles (…). 

Noviembre 2016

Salimos de esta y continuamos con radioterapias, las cuales han sido bastante agresivas. No contaba con la ausencia marcada de mi familia, por lo que la siento afectada y corroboro que no está pasando lo que ella esperaba al respecto. Busqué ayuda en psicología, pero ella se resiste. No creo que esto sea orgánico (…), creo que tiene su implicación emocional por muchos motivos y su reacción ante diversas situaciones que han sucedido. Las quimios han sido aplazadas en 3 oportunidades, por lo que son tres meses sin recibir tratamiento y el deterioro se acentúa.

Diciembre 2016

No creo que yo estuviera aquí sin recurrir a la espiritualidad. He aprendido a desinstalarme de la vida controlada y cuadriculada que muchas veces he tenido, por comodidad o rutina, pues entendí que Dios es movimiento y no quietud, es cambiante y de orden perfecto. He aprendido que las cosas no tienen un por qué, sólo un para qué, pues todo tiene un propósito, aun cuando a muchos les parezca algo loco creer en Dios, que con Él todo pesa menos y es más llevadero en su compañía.

Enero 2017

Hoy fue la última cita de mi mamá. Ya no se encuentra en condición física de continuar con el tratamiento por toxicidad y su marcado deterioro; aun así, no deja de lanzarle piropos a su médico. Quedamos pendientes de cuidados paliativos domiciliarios para continuar con el proceso y acompañamiento. Hoy tomo conciencia de que la muerte no está en contraposición a la vida, forma parte de ella. Creo que desde este punto de vista es menos traumático el desprendimiento. En lo personal, espero que después de la tormenta haya llegado la calma, o esté por llegar. Como bien lo dijo Bucay: ¿En qué dirección queremos ir, y en la compañía de quién queremos estar? Todo lo que sabes, todo lo que eres, todo lo que haces, todo lo que tienes, todo lo que crees, todo te ha servido para llegar hasta aquí. ¿Cómo hacer para ir más allá? Es tiempo de usar todo lo que todavía no sabes, todo lo que aún no eres, todo lo que por ahora no haces, todo lo que afortunadamente no tienes, todo aquello en lo que todavía no crees.

Hace poco, muy poco, una de las gotas de ese mar que entendemos como nuestra realidad, se evaporó por la luz radiante de la eternidad, y ahora viaja como nube en el infinito cielo de otra dimensión. Pronto, muy pronto, su rocío llenará de regocijo el corazón de la que en esta vida fue su hija incondicional.

Gracias eternas.

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