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La economía naranja no funcionaría en Colombia

 

Por: Julieta Lara Moreno*

larajulieta2015@gmail.com

Mientras en campaña prosperaba la imagen del político novato (hoy presidente electo), muchos interpelaban los motivos de este fenómeno. Por supuesto, la necesidad exasperada de transformación se podía relacionar con un rostro nuevo, joven, aparentemente capaz y, como si fuera poco, con esa sabiduría que una falsa cabellera grisácea dejaba ver.

Ese fue el inicio de un enamoramiento colectivo. No era para menos. Aparte de sus ya conocidas cualidades, también hablaba con fluidez español e inglés, cantaba vallenatos, hacía ‘cabecitas’ a la perfección con cualquier balón de futbol y hasta sabía cuántos pares de zapatos tenía el senador Uribe; un dechado de virtudes que no pararían ahí, además era un experto en economía, se decía que era el autor de un libro que explicaba cómo, a través de la implementación de una propuesta denominada La Economía Naranja, el país encontraría una fuente de ingresos inclusive más significativa que la tradicional exportación de café.

Sin entender en qué consistía este planteamiento, algunos de sus seguidores decidieron pegar la imagen de una naranja en sus casas y en sus carros para dar a entender que votarían por el inteligentísimo candidato (una muestra más de la carencia de educación de calidad que padece la nación). Y sí, hay que decirlo, esta vez el jefe político de tan gobernable personaje, más conocido como el presidente eterno de los colombianos, se superó, mereciéndose el más grande de los aplausos; encontró el avatar correcto.

En aquel momento faltó decir que el maravilloso texto en realidad no era el resultado de un estudio hecho solo por el aspirante favorito; era un ejemplar de 272 páginas llamado la economía naranja, una oportunidad infinita para Latinoamérica y el caribe, escrito por su amigo Felipe Buitrago, economista de la universidad de Los Andes, consultor de la división de asuntos culturales del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), que se sustenta en una investigación denominada ‘La economía creativa’, del reconocido y también economista Jhon Howkins, con datos tan relevantes como una participación del 6% en la economía global de sectores en los que el valor de los bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual, con un aumento del 134% en sus exportaciones, llegando a ser el quinto bien más comercializado del planeta.

Buitrago lo divide en 2 categorías: la primera, la economía cultural y las industrias creativas en cuya intersección se encuentran las industrias culturales convencionales; y la segunda, las áreas de soporte para la creatividad. Por supuesto, es un modelo importante, sustancial y que puede llegar a ser relevante en países donde la inversión para la formación académica, histórica y de costumbres sea un eje de las disposiciones estatales. Lamentablemente, esta no es la prioridad de un antiguo gobierno que nuevamente se posesiona.

La ejecución de esta estrategia o aproximación integral se denomina las 7i (las siete ideas para el desarrollo de la economía creativa):

  1. Información: por ser la primera etapa, se debería destinar una suma importante a la recolección de datos, saber qué aportes de nuestro patrimonio cultural podrían convertirse en bienes y servicios para comercializar y quiénes serían los desarrolladores creativos y los empresarios que complementarían el proceso, pero definitivamente la cultura aún no es prioridad y menos cuando se deben destinar más recursos al ministerio de defensa.

  2. Instituciones: El fortalecimiento de las instituciones no es asunto fácil cuando va a seguir siendo la misma clase dirigente la que reparte puestos de trabajo para pagar favores y no por idoneidad.

  3. Industria: Habría que preguntarle a Luis Carlos Sarmiento y a Carlos Ardila Lule (patrocinadores de la campaña uribista) si permiten la entrada de nuevos grandes jugadores en los mercados; es muy probable que no estén de acuerdo con la idea.

  4. Infraestructura: Entre otras, se necesitaría banda ancha para la población, herramientas tecnológicas, bibliotecas, etc., y es bien sabido que torpedeando la implementación del proceso de paz es aún más difícil tener lo necesario para impartir buena educación en todo el territorio.

  5. Integración: Para que aquel que desarrolle una idea pueda convertirla en un bien comercializable, lo que querría decir que los grandes empresarios tendrían que repartir su utilidad, invirtiendo por ejemplo en el desarrollo de aplicaciones que les sirvan a los pequeños agricultores a optimizar sus recursos y que todos en el país puedan tener acceso, no solo ellos y eso es una utopía.

  6. Finalmente, inclusión e individuo, para reconocer que un desarrollador creativo es un ‘verdadero trabajador’, y para eso algunas normas laborales deberían modificarse… lástima, pues Duque muy acertadamente en campaña nos informó que todo seguiría igual a través de un mensaje en twitter: “Las encuestas muestran que Colombia busca un giro de 360 grados, Iván Duque es la respuesta a ese querer. Hagámoslo realidad #EnPrimeraVuelta“……

Es un modelo que podría funcionar en un país donde la visión de la elite política no sea la de un hacendado ganadero al que solo le importan sus intereses particulares; es complejo pedirle a un joven estudiante – al que en su colegio el contratista encargado de su alimentación le roba la merienda, el ministerio dedicado a fortalecer la calidad de la educación le incumple a sus maestros, y ve como el partido político del nuevo presidente, por cierto el que tiene mayor participación en el congreso, haga trizas el proceso de paz que evitaba que fuese reclutado para cumplir con el deber de servir a la guerra – dedique ahora sus esfuerzos a buscar ingresos creando un videojuego.

El país hoy debe sentir vergüenza y hasta temor por el futuro que le espera. Solo en la última semana el grandioso presidente electo es burlado por el dirigente de un famoso equipo de fútbol europeo, al responderle que él utilizaba la cabeza para pensar y no para hacer ‘cabecitas’ y pudimos ver la risa disimulada del rey de España al escuchar de tan astuto mandatario: “…El presidente Uribe le manda a decir que lo quiere mucho…”

*Economista

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