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La democracia de los ciegos

Por Carlos César Silva

Twitter: ccsilva86

El cielo de los arrodillados

Hace un año llegué a creer que las elecciones al Congreso en el Cesar serían aburridas. El imperio del clan Monsalvo Gnecco parecía invencible, sus tentáculos lucían fornidos, imponentes y melosos: el cambio tenía menos forma de esperanza que de milagro. Sin embargo, hoy el panorama ha cambiado. El retiro de Fernando De la Peña del escenario electoral, las obras inconclusas de Luis Alberto, la ineptitud parlamentaria de José Alfredo, la insurrección de Cristian José Moreno y la tirria que causa el ejercicio del poder con ínfulas de señores feudales, han sacudido el cielo, ese cielo de los arrodillados.

Para nadie es un secreto que el gobernador, el alcalde de Valledupar y gran parte de los demás mandatarios municipales del Departamento, consienten que los Monsalvo Gnecco sean el epicentro de las decisiones políticas del Cesar. Igual pasa con la mayoría de nuestros actuales congresistas: Ape Cuello, Chichí Quintero, De la Peña y José Alfredo. Sin embargo, hoy veo que existe la posibilidad de un cambio, de un revolcón. Sí, sí, más en nombres que en formas.

Después del 11 de marzo no solo se comienza a esclarecer el camino hacia la Casa de Nariño, sino también hacia la Gobernación, que es el botín más deseado, la presa que todos quieren en el Cesar. Con el objetivo de comprender la actualidad electoral y el porvenir político de nuestra región, a continuación haré una radiografía crítica de los candidatos al Congreso por el Cesar que tienen más opción, partiendo de una consigna que no me canso de repetir: en cuanto a elecciones populares, los presagios nacen muertos.

La cobardía del gato azul.

En política, Ape Cuello parece un gato: tiene muchas vidas. Salió ileso de la llamada parapolítica, resucitó de su derrota como candidato al Senado, no lo afectó el escándalo judicial de su hermano Manuel, luce imbatible ante la investigación que cursa en su contra en el Consejo de Estado por haber aportado dinero a la campaña de Tuto Uhía y tiene ahuyentado al fantasma de Odebrecht.

Su poder resulta inocultable. Creo que se trata del congresista más influyente del departamento, por encima del senador José Alfredo. Tuto es su principal aliado, pero cuenta con el apoyo de varios alcaldes, concejales y diputados. Es un político astuto y sigiloso como los gatos, dicen que desde ya está abonando el terreno para que su amigo Ernesto Orozco sea el próximo alcalde de Valledupar.

Sabe que su reelección es un hecho, una realidad imparable. Por eso no está angustiado como el resto de los aspirantes, sino que más bien está trabajando para que el Partido Conservador gane otra curul en la Cámara: “Vamos por la segunda”, dice su lema. Ape no necesita de un jefe electoral, ni del patrocinio celestial de una casa política. Aun así, está resignado a ser un simple aliado de la familia Monsalvo Gnecco, no se atreve a formar rancho aparte y a ir por todo el pastel: es un apóstol más del cielo. Viejo, a veces el confort es una expresión disimulada de cobardía.

El sabor de la antipatía

En el Cesar la U es el garaje del cielo. Sí, aquí los Monsalvo Gnecco son los dueños de ese partido, cuyo candidato a la Cámara más sonado es Eliécer Salazar, un tipo sin simpatía, sin discurso. El principal argumento de Salazar para ser elegido congresista es que siempre ha sido un apóstol fiel. Sin embargo, su nombre genera resistencia entre la gente, sabe a trapo viejo, a obstinación. Quizás por eso Fawzi, el hijo de Pedro Muvdi, excongresista condenado por parapolítica, se ha ganado el cariño especial del firmamento y tiene más empatía con la ciudadanía.

El propósito principal de la casa Monsalvo Gnecco con la U, no solo es sacar triunfadores a Eliécer y/o a Fawzi, sino también derrotar a Cristian José Moreno, un antiguo aliado que decidió revelarse. Cristian ha sido un congresista sobresaliente, pero se rehusó a ser un borrego. Por eso los Monsalvo Gnecco lo quieren castigar, se sienten con la facultad divina para definir el porvenir de los otros. No obstante, la realidad muestra que la contienda electoral en la U no está resuelta, pues cualquiera de los tres candidatos puede dar el golpe. Así que a los todopoderosos les pueden hacer la fiesta en su propia casa.

El resurgimiento de la desidia

Aunque su labor legislativa ha sido mediocre y su reelección parecía un golpe al vacío, Chichí Quintero está pasando de la incertidumbre al fortalecimiento. Debo decirlo, Chichí ha sido sagaz al momento de mover sus fichas. Hoy cuenta con cierto apoyo del alcalde de Valledupar y del gobernador. Asimismo, recibió la venia de los Molsalvo Gnecco y es el candidato a la Cámara de Vargas Lleras. No tiene el camino fácil, pero tampoco tan lleno de espinas. Si logra afianzar sus alianzas, puede salir victorioso. Es posible que consiga ensombrecer su desidia como parlamentario con su sagacidad política.

La inconsistencia del opositor

Arturo Calderón se ha transformado en el adversario natural de los Monsalvo Gnecco. Sin embargo, su oposición tiene un problema: es más electoral que política, ya que él es una especie de espectro que solo aparece en época de elecciones. De todas maneras representa un nombre diferente, eso: un nombre. Después de varias derrotas como candidato a la Gobernación, creo que esta es su última oportunidad, este es su momento. En caso tal de que llegue a la Cámara, deberá demostrar que realmente es distinto a los Monsalvo Gnecco.

En la lista del Partido Liberal también está Iván, hijo del exgobernador Jaime Murgas. Iván está haciendo una campaña seria y vigorosa, no quiere ser un simple gregario de Arturo. Ojo, ese muchacho puede salir general.

La imagen de El Ubérrimo

El Centro Democrático no es un colectivo, sino un hombre: Uribe. La imagen del expresidente es la idea, la consigna. Aquí en el Cesar, el candidato a la Cámara que tiene más opción por esa cofradía es Jaime González, quien está haciendo una campaña puerta a puerta, sin gastos exagerados de dinero: no hace parte del reino de los cielos. Claro, Jaime tiene a su favor la juventud, la preparación académica y la capacidad de trabajo, pero eso no es suficiente. Al parecer tendrá que acercarse más a la imagen del expresidente. Miren, Jaime es el candidato de Uribe, amén.

El lobo indomable

Los Monsalvo Gnecco tienen dos candidatos al Senado: José Alfredo y Didier Lobo, cuya principal propuesta es un chorro grueso de dinero que están gastándose en la campaña. José Alfredo es uno más del clan, pero Didier es un aliado peligroso que puede formar rancho aparte en cualquier momento: parece indomable.

Por otro lado, se encuentra Sergio Araújo, quien no requiere una bendición del cielo, pero si un empujón de Uribe, el supremo. Pienso que Sergio es el aspirante al Senado por el Cesar que tiene más opción, pues necesita menos votos que los otros: el Centro Democrático trabaja bajo el monstruoso efecto electoral de Uribe.

La democracia de los ciegos

En el ambiente político se perciben varios escenarios. Tal vez el único partido que puede alcanzar dos curules a la Cámara es la U, pero eso me resulta demasiado difícil. Así que considero que los cuatro escaños quedarán en manos de diferentes movimientos. En efecto, me aventuraré a vislumbrar tres eventos:

1) C, U, CR, L.

2) C, U, CR, CD.

3) C, U, L, CD. Esto indica que los Monsalvo Gnecco pueden perder una o dos curules ante los liberales, los uribistas y/o Cristian José.

En cuanto al Senado, los Monsalvo Gnecco tienen como ganar el juego que están planteando con sus dos candidatos. Bueno, al menos conseguirán una curul, que considero que sería la de Didier, esa bombita de tiempo que podría reventar el firmamento. Sergio tiene la gran posibilidad de triunfar: está latente el renacimiento de una vieja casa política. De manera que puede haber un recambio de fuerzas para las próximas elecciones regionales. Sí, un canje de fuerzas, más no necesariamente de formas.

El pueblo del Cesar debe abrir los ojos. Es tiempo de elegir a conciencia, de examinar las propuestas. Hay que prestarle mucha atención a la manera como los diferentes candidatos participan en el juego democrático: las ideas no pueden seguir siendo inferiores a la plata. Amigos, hay que ser dignos ante las urnas. El voto es el  camino que conduce a las transformaciones, es nuestra arma, la única. Como dijera José Saramago, no podemos continuar en el plan de ser unos: “Ciegos que, viendo, no ven”.

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