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LA DANZA DEL PILÓN, PERENNE TRADICIÓN DE LOS VALLENATOS

El acordeón, la caja y la guacharaca se vuelven un solo sonido para anunciarnos que ha llegado nuestro Festival Vallenato. Pero el  retumbar de las tamboras también se convierte en protagonista para  la apertura de este magno evento, haciéndole voces de fondo al tradicional desfile de piloneras, un evento inmancable en el Festival de la Leyenda vallenata.

Este desfile convoca cada año a Familias, amigos y personajes, los cuales se dan citan en la avenida Simón Bolívar, haciéndole venia a más de un centenar de comparsas en representación de entidades públicas, privadas, colegios, empresas, gremios, ong y sectores o grupos particulares.

Sin duda, Valledupar ha sido una tierra mágica, llena de costumbres e historia, muchas de ellas gestadas por nuestras abuelas y cuyo legado enriquecen y conservan las costumbres de nuestro lindo Valledupar; mujeres que con tesón, disciplina y sincronía madrugaban para hacer sus labores domésticas, pilar y cocinar el maíz, pero siempre al ritmo alegre de los versos y la danza del pilón. Esa inspiración espontánea de centenas de años, que primero inspiró las alboradas de la apertura de los carnavales, luego fue formalizada por el festival vallenato al organizar el concurso de Las Piloneras.

La danza del pilón no es creación original y exclusiva de la tierra de Francisco el Hombre. Como expresión folclórica no es dable darle un sitio y una fecha específica de nacimiento; va naciendo al tiempo en muchas partes y por muchísimos años, pues finalmente lo que la inspira y alimenta es la actividad laboral ejecutada alrededor y sobre un bongo de madera que servía para ‘pilar’ el grano de maíz, desprendiendo el afrecho de la pulpa. Y esta actividad se da por igual en muchos países de Latinoamérica, así varíe un poco la denominación: mientras en Riohacha se conocen como Las Pilanderas, en Valledupar se institucionalizó como Las Piloneras, danzando al mismo ritmo de los versos del pilón.

 Así nace la danza del Pilón

A quién se le canta aquí

a quién se le dan las gracias

a los que vienen de afuera

o a los dueños de casa…

Los recuerdas datan de épocas inmemoriales. Justamente para darle inicio a los carnavales, cada año, por las calles coloniales del viejo Valledupar – conformado en ese entonces por los barrios Cañahuate, Cerezo y Centro – ‘sacaban’ el Pilón: hombres y mujeres, en una particular serenata andante que iniciaba a las 4: 00 AM., danzaban, al compás de la melodía de un acordeón, los versos originales del Pilón.

Los anales de El Pilón aún recuerdan a Oscarito Pupo Martínez, Evaristo Gutiérrez, Ovidio Palmera, Fidel Mejía Fuentes, Ignacio Maestre, Carlos Iván Brujes, Marina Gutiérrez, Gloria Pumarejo, Virgilio Martínez y Nicolás Baute como los primeros integrantes de las caminatas que, de esquina a esquina, recorrían los barrios tradicionales de la ciudad.

Según el folclorista Carlos Calderón, la comitiva andante iba de puerta en puerta dedicándoles a las señoras versos de El Pilón:

“Despierta si estás dormidas

de ese sueño tan profundoPILON

que te viene a despertar

la maravilla del mundo”

Calderón rememora también los versos dedicados a las hijas –  Juana, Martina, Aura Leticia, Margarita y Enoélia – de Fidel Mejía, un capataz de una finca de la ciudad:

“A donde estarán mis hijas

 mis hijas donde estarán,

mis hijas salgan pa’ fuera

 que ya llegó el carnaval.

 

 De tantas hijas que tengo

 la mayor no sé cuál es

una la pongo a pilar

y la otra la pongo a molé”

En total, son 16 versos originales del pilón con melodías de paseo y puya vallenata, inspirados en oficios tradicionales del viejo Valledupar, siendo el más representativo la pilada del maíz, realizado por las abuelas en los grandes traspatios de las casas de antaño.

Esa tradición propia de los carnavales de Valledupar, la danza del pilón, fue rescatada para el Festival de la Leyenda vallenata, constituyéndose hoy en una de las mayores atracciones del evento folclórico. Muchos han sido los personajes locales, nacionales e internacionales, incluyendo las primeras damas nacionales, participantes en estas caminatas que acompañaban las infaltables asistencias de emblemáticas mujeres de nuestra región:  Consuelo Araujonoguera, ‘La Polla’ y María Elena Monsalvo, Cecilia y Magali Luque, Maritza Cabello, Maritza Vigna, entre otras.

Piloneras en el Festival de La Leyenda Vallenata

Lo dicho. En el empeño de preservar el desfile del Pilón – en vía de extinción junto con la fiesta matriz, el carnaval de Valledupar –  Cecilia Monsalvo Rivera, más conocida como ‘La Polla’, tomó la iniciativa de incorporarlo al festival vallenato. En 1981 se realizó el primer desfile de las piloneras en la XIII versión del Festival de la Leyenda Vallenata: “Prácticamente ya no había nada del pilón, y yo pendiente de rescatar esa tradición me idee el desfile de piloneras; el primer año participaron las reinas de los carnavales de cada barrio, al año siguiente se invitó a las empresas y a los colegios, y así fue creciendo el desfile dentro del festival”, expresó Monsalvo.

En 1983 se involucró Consuelo Araujo en el desfile de las piloneras, encabezando todos los desfiles, imprimiéndole su carácter, conociéndosele desde entonces como ‘La Pilonera Mayor’. “Ella era una entusiasta tremenda del desfile de piloneras; yo lo organizaba, pero ella lo lideraba”, cuenta ‘La Polla’ Monsalvo, más dedicada a la parte organizativa del desfile, por lo que no hace presencia dentro él.

Trece años después, en 1994, el desfile se instituyó como un concurso oficial dentro del marco del festival de La Leyenda Vallenata; desde entonces, la participación de grupos interesados en danzar en el desfile ha ido en ascenso. El concurso ha contado con la participación de hasta 200 grupos, divididos en tres categorías: infantil, juvenil y mayores.

Para poder hacer parte del desfile, el grupo inscrito debe tener un mínimo de 12 parejas. En la trayectoria del desfile han llegado a inscribirse hasta 80 parejas por grupo. La Fundación de la leyenda Vallenata patrocina a sus tres categorías. Los jurados, delegados por la fundación, son personas conocedoras del folclor, la armonía del grupo, el vestuario, la música y la coreografía, parámetros específicos para evaluar a los participantes del desfile.

Vestimenta para bailar el pilón

En sus inicios no había uniformidad ni una vestimenta específica para la danza. Los hombres salían con sus camisas estampadas y con el pantalón de la época. Más adelante, cuando el desfile cobró vida dentro del carnaval, los hombres usaban coloridas vestimentas y en sus cabezas un casquete elaborado con flores de papel cometa. Las mujeres, en representación de las abuelas, usaban una blusa llamada chambra, la cual aún se conserva.

Actualmente los hombres se visten de Liqui Liqui blanco, con mochila y sombrero de cañita amarilla propio de los campesinos de la región, en honor a Gabriel García Márquez, quien recibió su premio Nobel (1983) vestido de tal forma.

La chambra que usan las mujeres consiste en una blusa que termina debajo de los glúteos, manga tres cuartos, con unas pinzas profundas que refuerzan la figura femenina con una sola arandela que recorre toda la blusa. La falda tiene tres arandelas en la parte final. Todo el atavío es elaborado en telas de pequeñas flores. Sobre la cabeza usan pañoletas o adornan sus cabellos con tocados de las flores más representativas de la región: trinitarias, cayenas o cañahuates. Hombres y mujeres calzan baletas elaboradas con lona y suela plana de cuero.

Se encienden los motores del desfile y concurso de las piloneras

FESTIVAL VALLENATO (74)

Maritza Vigna es una dama referente en el desfile de las piloneras, es la líder del Pilón Cañahuate, uno de los grupos con más reconocimientos del concurso, ganador de 15 trofeos entre primeros, segundos y tercer puesto. Durante todo el año su grupo se prepara para estar siempre dispuestos a atender las permanentes invitaciones a eventos nacionales, preparación que se acentúa a finales de enero, febrero y marzo; las prácticas las hacen tres veces a la semana para intensificar en abril, donde practican a diario la danza tradicional del pilón.

Se necesitan cerca de 20 millones de pesos para la preparación de un grupo de adultos de 50 parejas. Las mujeres invierten de forma individual entre 300 y 400 mil pesos entre el vestido, el arreglo de su cabello, accesorios, zapatos y el bongo. Los hombres requieren 200 mil pesos para cubrir los gastos de toda su indumentaria.

En cuanto a la música, se destina entre $1’500.000 y $2,’000.000; en relación a la coreografía, se necesitan alrededor de $1’500.000. Un grupo juvenil debe tener destinado para el desfile 15 millones de pesos, y un grupo infantil un aproximado de 10 millones de pesos.

Los primeros puestos del concurso son premiados así:

  • Categoría adultos, 6 millones de pesos
  • Categoría Juvenil, 5 millones de pesos;
  • Categoría infantil, 4 millones de pesos.

Aunque el premio no cubre la inversión que deben hacer los talentosos grupos, los aplausos, la alegría del público y la satisfacción personal, son el premio mayor de los ganadores y danzantes en general.

“La juventud ahora no sabe bailar vallenatos”: Maritza Vigna 

Si queréi queré quereme

o de no no me querái

después no te pongái brava

cuando con ota me viái.

‘Palo porque bogas, palo porque no bogas’, expresión popular que cae como anillo al dedo para registrar los sentimientos de los valduparenses respecto a la danza del pilón o a las piloneras.

Según algunos tradicionalistas, se han cambiado los versos originales del pilón, “ahora los músicos incluyen unas estrofas que se alejan del origen real de la tradición, tornándose vulgares y con carencia de poesía y elegancia”, aseguran Carlos Calderón y Maritza Vigna con un poco de decepción, pues ellos, junto con otros defensores de la cultura, han querido mantener la esencia del folclor vallenato.

Por otro lado, expresan la necesidad de inculcarles a las nuevas generaciones el sentido de pertenencia por el folclor y las muestras culturales de la región. “Yo digo que cuando las mujeres de mi edad ya no estemos, el desfile no sigue igual, la juventud ahora no sabe bailar vallenato y los viejos nos vamos acabando”, expresó con un gran sentimiento de tristeza Maritza Vigna, apoyada por Calderón, “…en los colegios no hay bandas, no hay grupos de teatro ni grupos de danzas folclóricas; hoy en día todo es reguetón”. 

Otros consultados, sobre todo muchos de los que se ‘sientan’ en los palcos a presenciar el desfile interminable de grupos concursantes, opinan que “el desfile se torna monótono y aburridor, se cansa uno de ver pasar y pasar, por horas enteras, grupos bailando el mismo sonsonete, los mismos versos del pilón. Debiera diversificarse, unos el pilón, otros mapalé, otros una puya, que es mucha la variedad de ritmos propios del folclor de la región”, sostuvo uno de los entrevistados que prefirió mantenerse en el anonimato por su vinculación con la Fundación.

Mientras tanto, desde ya niños, jóvenes y adultos desempolvan y alistan sus trajes, o los confeccionan, y preparan y ensayan su danza folclórica del pilón, recargándose de la mejor actitud para regalar y provocar dichosas sonrisas.

Pollito porqué pillái
gallina no tiene teta
morrocón no sube a palo
ni si le ponen horqueta.

Por: Helen Dayana Bohórquez  Quintero

Email: helenborquezperiodista@gmail.com

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