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En el Festival Vallenato ¿Homenajes o reconocimientos?

El cotarro musical vallenato anda revuelto desde el mismo día que la Fundación de la Leyenda del Festival Vallenato (FFLV) hizo un anuncio no solo rimbombante, sino inesperado y, para muchos, incomprensible.

El anuncio fue escueto, sin mayores explicaciones: no habría más homenajes, tal cual los anteriores, en el marco de las festividades vallenatas; en lo sucesivo se harían reconocimientos, entregados en nota de estilo en uno de los eventos académicos realizados durante el Festival Vallenato.

A millares de seguidores de los que estaban en fila para ser homenajeados, les cayó una gota fría, y no faltaron los suspicaces que vieron en la decisión una embestida soterrada para eludir, una vez más, una ‘obligación histórica-folclórica’ con el más aclamado de los reyes vallenatos, pero al tiempo uno de los más severos críticos del tejemaneje del festival.

El inconformismo se siente por todas partes, en las tertulias, en los palos de mango, donde quiera se meta la cabeza y la baza del festival, ahí a hurtadillas, uno tras otro vomitan el ‘torugo’ atravesado y represado en la garganta; pocos son los que hacen alarde de valor para expresarlo a viva voz…

¿Un manejo totalitario?

El festival vallenato nace a la par con el departamento del Cesar, cuyo primer gobernador, Alfonso López Michelsen, hombre de ancestros vallenatos y talla nacional, vio la necesidad de ‘inventarse’ una divisa que enalteciera y posicionara al Cesar en la órbita nacional; en compañía de Rafael Escalona Martínez, la Cacica Consuelo Araujonoguera y Yolanda Pupo Pupo definieron que sería una fiesta de acordeones, lo que se daba silvestre en el territorio, y que se haría en el marco de las fiestas religiosas de la Virgen del Rosario, fiestas conocida como la Leyenda Vallenata. Una conjunción perfecta, lo religioso con lo musical folclórico, por el acendrado arraigo de ambas.

En sus primeras décadas, el festival vallenato era organizado por la oficina de turismo del Cesar y el escenario único lo fue la plaza Alfonso López. Posteriormente el manejo lo asume la FFLV, creada a instancia de la Cacica, logrando con recursos públicos la construcción del Parque de la Leyenda Vallenata. Sin duda, tanto la FFLV como la construcción del parque, obras las más emblemáticas del País Vallenato, han sido determinantes para el impulso y hoy posicionamiento de nuestra música folclórica.

A pesar de esa valía suficientemente reconocida, no faltan los cuestionamientos, sobre todo por el supuesto totalitarismo en el manejo tanto del parque como de las fiestas en sí: “Es claro que, en la Fundación, en apariencia gobernada por una numerosa junta directiva, en el fondo se impone la voluntad absoluta de su presidente, afirma una fuente que solicita reserva de su nombre. Entre otras cosas, sostiene, porque la mayoría de miembros son sus familiares, entonces es una junta de uno”.

¿Hay anti-alfredismo en la FFLV?

ALFREDO G__

Por supuesto, los más inconformes son millares de fans que estiman merecidísimo el honor para Alfredo Gutiérrez Vital, maestro de maestro en la ejecución vallenata del acordeón, respetado por los otros grandes del acordeón, el único tri-rey profesional en el festival, el pionero de las agrupaciones vallenatas para amenizar fiestas en clubes y casetas populares, un innovador y artista a carta cabal; con semejante palmarés, es inexplicables para muchos que se le niegue y excluya de las deferencias brindadas por la FFLV a otros suyos paraiguales.

A decir verdad, “la inconformidad viene incubándose de años atrás, siempre proponiéndose el nombre de Gutiérrez Vital, y siempre eludiéndose su designación con una estrategia inteligente: se invocaba y anteponía el nombre y palmarés de otros también meritorios, de suerte que pudieran acallarse las voces de protesta. Primero fue el de Gustavo Gutiérrez, luego el de los Hermanos López, posteriormente el de los Hermanos Zuleta, todos merecidos, hasta que por fin en esta ocasión hubo de anteponerle el de Carlos Vives…”, sostiene la fuente en reserva.

La negativa reiterada de ese ‘derecho’, sin duda enardece a los inconformes, más aún cuando se conocen algunas actuaciones que no dejan bien librada a la junta directiva de la FFLV. Al parecer, el nombre de Alfredo Gutiérrez había sido acordado oficialmente, con votación ampliamente mayoritaria, reversándose en reunión posterior esa decisión a pesar de los votos en contra de miembros representativos, Gustavo Gutiérrez Cabello y Orlando Velásquez García, entre otros.

A propósito, cuenta Velázquez García que él había solicitado se eligiera (para homenajear) a Gutiérrez Vital, pero no pudo asistir a la sesión por impedimento de salud. “Informado de la decisión, me comuniqué telefónicamente con el señor Efraín Quintero Molina (primo del presidente y vicepresidente de la fundación) y me entero que 9 miembros votaron por Alfredo Gutiérrez Vital y 4 se abstuvieron de hacerlo. Efraín estaba muy contento con el resultado, pero yo que conozco cuándo florecen los cañaguates, le dije, yo no creo en esa votación, jocosamente me respondió que él se hacía respetar, y le agregué, considero que se debe hacer otra reunión y firmar nuevamente esa decisión como se hace en todas las juntas. Al día siguiente salí de viaje, pero dejé por escrito mi voto consignado a favor de Alfredo…”

En la misma misiva, titulada “La Fundación y el homenaje a Carlos Vives”, escrita ya informado del reverzaso, escribe: “Estando en Ft. Lauderdale me llegaron cientos de comentarios sobre la forma absurda cómo habían escogido a Carlos Vives para ser homenajeado; no comprendo cómo es posible que una junta actúe tan equivocada y juegue con la determinación de los miembros…”.

Muchas otras personas también se pronuncian inconformes por la decisión de la junta directiva de la FFLV, y más aún cuando se dijo de manera oficial que la decisión había sido tomada por unanimidad, cuando fue controvertida y dividida.

JACOBO SOLANO

Jacobo Solano Cerchiaro, aplaudido columnista de opinión, se muestra en total desacuerdo con la decisión: “En una columna plasmé mi posición con respecto a este tema…la posición de la Fundación fue una posición facilista, improvisada, que no va de acuerdo con lo que dice la UNESCO, que es básicamente tratar de proteger el folclor vallenato y exaltar los valores que hacen este folclor.

“Carlos Vives es un artista que le ha aportado al vallenato, ha grabado discos vallenatos, asimismo clásicos de este mismo género, lo cual ha servido para internacionalizarlo… no olvidemos que los cánones del vallenato para que Carlos Vives llegara donde está, están formados en grandes como Luis Pitre, Alejo Durán, entre otros, hasta llegar a la época donde el vallenato se consolidó con Jorge Oñate, Iván Villazón, los hermanos Zuleta, Alfredo Gutiérrez, ellos fueron primero… no es lo mismo un homenaje que un reconocimiento. El homenaje es una figura que sirve para exaltar las grandes obras del folclor. La Fundación, con este cambio, le está restando el valor a los grandes juglares, a la música vallenata y al mismo Festival Vallenato”.

GUSTAVO GUTIERREZ (2)

Gustavo Gutiérrez Cabello, de los mejores exponentes de la vallenatía y miembro fundador de la FFLV, también se opuso, en la sesión de junta, a la decisión cuestionada. Al entrevistársele, expreso: “No estoy de acuerdo con los reconocimientos y lo manifesté en la reunión. Porque de todos los homenajes que he recibido, el más grande fue el del Festival de la Leyenda Vallenata; ¡me lo gocé! todos los colegios de Valledupar me hicieron reconocimientos, incluso después del homenaje seguí recibiendo reconocimientos. Yo considero que con los reconocimientos no se logra la misma exaltación que con un homenaje, el homenaje es más grandioso. Por ejemplo, a mí me postularon para homenajearme en julio, y desde agosto hasta el Festival Vallenato fui homenajeado, con el homenaje la emoción y el reconocimiento es más grande”.

Santander Durán Escalona, otro de los grandes, el ganador más veces de la Canción Inédita, sostuvo: “Esto para mi es el manejo acomodaticio del lenguaje, para disfrazar una gran realidad, y es la de que el Festival cambia a partir de este año hacia una filosofía de apoyo a todo lo que concierne al maestro Carlos Vives, a quien considero y respeto, y creo que ha hecho un gran trabajo por la música colombiana, y quien se apoyó en sus principios en  la música vallenata, y hoy queda como merecedor de un homenaje de esta naturaleza, por encima de Alberto Fernández, el señor Bovea,

DSC_1697 - copiaBuitrago, porque a la Fundación se les olvidó que existe una historia antes y una historia después, que existen los  juglares mayores.

“Yo, en un derecho de petición que les dirigí, les pasé un listado de juglares mayores, los cuales merecen ser homenajeados en el Festival, a los cuales ni siquiera se miraba, porque se les olvidó que la música vallenata salió de Valledupar por un atanquero que se llama Alberto Fernández; así mismo José Barros, gran investigador de la música vallenata, entre otros”.

En igual sentido se pronuncia Roberto Calderón Urbina, para quien “es inexplicable negarle a Alfredo Gutiérrez el derecho a su homenaje, que se lo merece como el que más, por ser uno de los más valiosos de nuestro folclor…Vives se lo merecería, pero después de Alfredo. En ese sentido, el cambio de homenaje por reconocimiento me deja un sabor amargo en la boca…algo hay en el fondo”

Razones para cambiar las reglas del juego

Nadie mejor que el diserto arquitecto Efraín Quintero Molina, vicepresidente de la FFLV, para dar a conocer las razones oficiales de las modificaciones en las reglas del juego. Según Quintero, los homenajes no se dejarán de hacer, porque la FFLV los hará a través de los reconocimientos; “ahí va a rendirles homenaje a la vida y obra de sus hacedores culturales, quienes le han aportado a este evento a nivel particular o colectivo, todo esto se hará en el Foro del Festival Vallenato, un espacio totalmente académico; también harán figura en el afiche y en el componente de la investigación, la cual va a generar un producto”.

MONO QUINTERO (10)

Según el Mono Quintero, el primer paso será crear un comité de selección, integrado por investigadores, la universidad, el Ministerio de Cultura y por aquellas personas que manejen estos perfiles culturales; este grupo de personas recibirá una serie de trabajos, presentados a través de propuesta, donde expondrán el candidato para hacer el reconocimiento.

“Posteriormente el comité estudia la propuesta y decide si el ponente tiene el aval para hacer el reconocimiento; ya culminado este proceso, la FFLV procede a asignar los recursos para que inicie la ejecución de la propuesta de reconocimiento”.

Igualmente hizo claridad en el éxito de las propuestas para los reconocimientos, las cuales dependerán del nivel investigativo que tengan los proponentes, quienes tendrán un espacio de 365 días para ejecutar sus proyectos. “Terminado el festival, la fundación abre la convocatoria para que los conocedores del tema empiecen a postularse. Hasta la fecha no hemos definido el cronograma de actividades de esto, pero se tiene previsto manejar unas fechas límites para cada proceso”.

Según Quintero, “el objetivo de este cambio es buscar un beneficio para todos, es decir; la fundación, el personaje que será reconocido, el ponente y la cultura, algo que no sucedía con los homenajes, porque el único beneficiado era el homenajeado, quien adquiría más reconocimiento después de esto”.

¿El porqué del por qué?

Después de tantas idas y venidas, de consultas y entrevistas, nadie al parecer conoce la verdad verdadera, la razón íntima del porqué se cambiaron las reglas del juego. Para muchos se trata de una supuesta ‘inquina’ contra Alfredo Gutiérrez, “de que la hay, la hay, confiesa nuestro informante en reserva. Al parecer todo se debe al temperamento crítico, de no tragar entero de Alfredo, lo que en varias ocasiones lo llevó a polemizar y criticar a la propia Cacica, también de temperamento fuerte… es una lástima que hoy, después de tantos años, la FFLV no tenga la grandeza de superar pequeños altercados añejos, granjeándose el desafecto de muchísima gente que reconoce las virtudes de Gutiérrez, todo lo cual redunda en perjuicio de la credibilidad del propio festival… lo que pasa es que la familia Molina no admite desacuerdos, eso para ellos es desdibujar la imagen de la Fundación, lo que mereció una sustancial y razonada protesta por parte de Santander Durán”, remata.

¡Para verdades, el tiempo!

Por: Equipo Enfoque Vallenato

Email: enfoquevallenato@gmail.com

 

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