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¿FACULTAD DE MEDICINA EN VALLEDUPAR?

La medicina es uno de los estudios más necesarios dentro de una sociedad; es una disciplina que siempre requerirá estudiantes y maestros, personas dispuestas a dedicar su vida al servicio de los demás, a la vida de los demás.

Si bien en Valledupar existen varias facultades de salud, no existe una en la cual se ofrezca la carrera de medicina, y no precisamente por falta de demanda: muchos jóvenes, al graduarse de los colegios, se van a ciudades cercanas o lejanas para iniciar sus estudios de medicina, aun cuando preferirían quedarse en Valledupar. Otros, por no tener la oportunidad de trasladarse, deciden iniciar estudios en áreas afines o distintas a la medicina, muy a pesar de sus verdaderos deseos y de su vocación.

Es decir, el mercado permitiría una facultad de medicina a juzgar por la demanda del programa; no solo son bachilleres egresados de la ciudad de Valledupar, sino todos aquellos de los municipios aledaños (del Cesar, La Guajira, El Magdalena, inclusive de Bolívar y los Santanderes), cuyo epicentro es Valledupar. La romería de estudiantes provincianos para facultades de medicina de las diversas universidades del país, es apreciable, amén de quienes se frustran en Valledupar por incapacidad económica de viajar a otras latitudes.

La razón emerge con facilidad. A más de la vocación individual, ha de reconocerse que la profesión de medicina es de las que goza de mayor prestigio entre las profesiones, y es, sin duda, de las mejores remuneradas, todo lo cual le permite al profesional un elevado estatus socio-político envidiable.

Entendible entonces que las principales universidades asentadas en Valledupar compitan en franca lid para ser las primeras en ofrecer el programa de medicina. La puja luce pareja…y parece ir para lejos. En esa puja, el Hospital Rosario Pumarejo de López luce como la joya de la corona, pues facultad de medicina que se respete debe contar con un centro hospitalario universitario que le permita a profesores y alumnos formarse mejor.

La Universidad Popular del Cesar, una de las primeras en mover el cotarro, parece haberse enfriado del ímpetu inicial que supo imprimirle el científico e investigador Rafael Valle Oñate, quien agitaba las banderas de una facultad cuyo énfasis sería la atención a la población étnica y marginada.

La Fundación del Área Andina también se mueve con rapidez en tal propósito; según informaciones de directivas de dicho claustro, las diligencias de trámite ante las instancias nacionales están radicadas y avanzadas. Sin embargo, la universidad que parece situarse a la vanguardia es la de Santander (UDES), cuyo programa de medicina está aprobado en el nivel central y se le facilitaría hacer una extensión para Valledupar. En estos momentos el programa e para Valledupar se encuentra consolidado, a  la espera que el Ministerio de Educación, como autoridad competente, sea quien autorice si el programa puede ser ofertado en Valledupar.

Claro, no es cuestión de soplar y hacer botellas. Nada más complejo que la estructuración óptima de un programa de medicina. Profesores que sean maestros, laboratorios, hospitales universitarios para las prácticas, complejidades que expone nuestro colaborador, Dr. Fabio Olivella Cicero, en el artículo “TENGO UN SUEÑO”, el cual puedes distrutar aquiriendo nuestra Revista ENFOQUE VALLENATO, en su Edición Nº 47.

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