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Inicio > Una isla mediterránea con rostro caribe
mundo1Lina Maestre Lacera
lina.maestre@patoneando.com

¿Te imaginas una isla en Europa que te haga pensar que estás en el Caribe?

Si antes de venir a la isla de Córcega, me lo hubieran dicho, de seguro hubiera pensado que no era posible, pero todo cambió desde el momento en que pisé este paraíso en el Mar Mediterráneo. Hablo de la Isla de Córcega, una isla francesa que geográficamente está más cerca de Italia. De hecho, por muchos años fue territorio de Génova, hasta que este se la vendió a Francia, así de sencillo.

Es un territorio diferente a todo lo que ya conocía anteriormente de Francia; me atrevo a decir que lo poco que tienen en común es el idioma; pero en sentido de personalidad y cultura, es otro cuento. Es una isla de no más de 200.000 habitantes donde las tradiciones ancestrales persisten con arraigo, herencia de una mezcla de culturas italianas, griegas y francesas que la han invadido al pasar los siglos.

mundo2Sus habitantes son orgullosos de su identidad corsa, tanto que no les gusta que los llamen franceses, tal vez por su sueño utópico de la independencia. Por ello, aún conservan sus tradiciones, su gastronomía típica a base de la charcutería local y la castaña, sus bailes e incluso muchos se rehúsan a hablar el francés y siguen usando el idioma de sus antepasados: el corso

Si hay algo que me impresionó de este pequeño territorio bañado por el Mediterráneo, es su semejanza con distintos paisajes del mundo. Muchas de sus playas, de arena fina y agua cristalina, me hacen pensar en una playa paradisíaca de cualquier lugar del Caribe colombiano. Es un territorio montañoso, por lo tanto no cuenta con grandes autopistas; la mayoría de sus rutas son angostas y atraviesan alguna montaña y en algún momento hay que detenerse para que pasen vacas, cerdos, ovejas, cabras y hasta burros ¿Se les hace conocido?

 Los protagonistas de sus paisajes son los colores verdes y azul, tan marcados como el carácter fuerte y amable de sus habitantes. Acá la regla de que ‘los franceses no son amables con los turistas’ se rompe; la mayoría te saludan, te hacen conversación. En las tardes soleadas ves a grupos de personas tomándose algún refresco o una cerveza nacional, hecha a base de castañas (única en el mundo), hablando de los nuevos acontecimientos del pueblo – cosa que muchos llaman chismes.

mundo3Un día tuve que ir a una consulta médica y en la sala de espera me preguntaron de dónde era, qué hacía, solo les faltó preguntarme de quién era hija; para mí no es normal vivir esto en Europa, un continente donde cada quien vive a su manera, en su rutina y a veces no saben ni quien es su vecino. Pero acá todo es diferente, porque aquí todos se conocen: si ‘fulanito, el hijo de perencejito’, se va a casar con ‘fulanita’, todo el pueblo lo sabe, todos van a la boda.

Ha sido el único lugar de Europa donde me he sentido como en casa, por ratos me olvido en qué continente estoy. Es una isla privilegiada, un capricho de la naturaleza, no en vano los griegos la apodaron ‘la isla de la belleza’, pero para mí es ese pedacito de tierra donde sus costumbres me recuerdan a mi hogar.

*Lina Maestre LaceraAdministradora Hotelera vallenata. Renunció a todo para darle la vuelta al mundo. Para viajar no se necesita ser millonario’, sostiene. Blog www.patoneando.com

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