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‘El mocho’ más parrandero de la historia

A pesar de los años, sigue muy completo. Ha recorrido caminos muy complejos, siempre sorteando los tropiezos, esquivando todas las piedras que se cruzaban por su camino. Por fortuna, nunca ha andado solo; todo lo contrario, ha cargado muchas amistades, testigos de sus más recordadas hazañas.

Ha emprendido travesías por todo Valledupar, sobre todo la de antes, aquella que recoge todas las raíces y esencia vallenata. También ha trabajado desde siempre: su trabajo más valioso, el de transportar leche. Solo ahora, licencia de los años, reposa en el garaje de su casa.

Es conocido como el más parrandero entre los suyos. Hasta la fecha, ninguno le ha quitado este lugar.

Es el Jeep Willy más famoso de Valledupar, por su historia, su tradición, por ser pionero en recorrer, con un conjunto Vallenato tradicional encima, todas las calles del viejo Valle.

Verde militar, modelo 52, placa IYA 112, un jeep pequeño, tal como los de la segunda guerra mundial, sin puertas – ganándose por ello el seudónimo de ‘El Mocho’ – lo que además permitía al conductor ir saludando por doquier.

Su dueño era Roberto Pavajeau Monsalvo, hermano mayor de Darío y ‘El Turco’ Pavajeau, quienes se alternaban la conducción del vehículo, convirtiéndolo en todo un icono en la ciudad por las parrandas que emprendían día y noche.

Por supuesto, ‘El Mocho’ también trabajaba. Antes de dedicarse a las parrandas, transportaba alimentos y leche, que por ser de carga ese era el uso principal que se les daba. Además, eran los apropiados para transitar por las polvorientas y empedraras calles de Valledupar y por los caminos de herradura del entorno.

Cuenta María Claudia Pavajeau, que su padre,  “Dario, el ‘Yio Pavajeau’  amaba este carro, lo cuidaba sobremanera y no dejaba que cualquier persona lo manejara; entre los pocos a quienes se lo confiaba era a ‘Colacho’ Mendoza, convertido en su chófer y compañero de fórmula para parrandear en el Willy… Un día iba con Jaime Molina, el pintor, y escucharon por los lados del mercado viejo (hoy la galería) un acordeón muy bien tocado. Se bajaron, entraron al billar de donde salían las notas musicales, descubriendo a ‘Colacho’ Mendoza, para entonces de unos 16 años de edad. Desde ese día, nunca se separaron”.

Roberto ‘El Turco’ Pavajeau, sentado bajo la sombra del amplio patio de su casa, ubicada frente a la emblemática Plaza Alfonso López, sonríe con una evidente picardía cuando se le pregunta sobre las parrandas en el Willy. Disfruta al compartir más historias de ‘El Mocho’. Evoca aquellos tiempos, recordando su época de conquistador. Dice haber perdido la cuenta de cuántas serenatas dio en el Willy junto a su hermano el Yio, Jaime Molina, Colacho Mendoza, acompañados de Adán Montero, el ‘Quinqui’ Molina, con la guitarra de Hugues Martínez. Todos presumían de don juanes enamorando a las mujeres.

Según El Turco, Diomedes Díaz no se había equivocado cuando cantaba en una de sus canciones que

“sabrosa  es la vida del chofer
la del músico y del policía
porque gozan de la simpatía
siempre en el amor de la mujer”

Esto a propósito de la faceta de conductor que muchos vivieron con este auto.

“Nosotros éramos parranderos. Metíamos los acordeones en el jeep. Dependiendo las ganas de parrandear, lo hacíamos sábados, domingos y a veces los días de semana. En ese carro venía la leche con el acordeón, porque a veces estábamos tomando y nos acordábamos que teníamos que buscar la leche a las 6 de la mañana y ahí iba el acordeón”, expresó. En Valledupar no había más distracciones, salvo recorrer sus calles al ritmo de caja, guacharaca y acordeón.

Muchas anécdotas como esta guarda este carro que es referente en la ciudad por ser el más parrandero de la historia, por cargar un conjunto vallenato tradicional en su parte trasera, y servir de inspiración para lo que sería su participación de los festivales vallenatos.

Los Jeeps en el Festival Vallenato

Llega el festival Vallenato y los Jeeps lo anuncian. Son la antesala de este gran evento, preparan a Valledupar y al mundo para la fiesta de acordeones más importante del planeta.

Cada año llegan a la Capital Mundial del Vallenato vehículos provenientes de diferentes partes del país para formar parte del ya tradicional desfile de Jeep, un magnífico recorrido que inicia y termina en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, pasando por las principales calles de Valledupar.

Es una caravana que inició en el 2009 como acto oficial del Festival Vallenato, coordinada por Clemente Pachín Escalona, miembro de la Fundación del festival, porque como se ha dicho, sus recorridos son de antaño, incluso han hecho parte de esta fiesta desde sus inicios, pues los acordeoneros que se presentaban en los concursos siempre llegaban en un Jeeps Willy.

Actualmente más de 100 carros se unen a este desfile. Reyes Vallenatos, miembros de fundación y amantes del folclor sacan los carros a las calles y transmiten toda la tradición vallenata que encierran los Willys Parranderos. Es el transporte de una verdadera carga folclórica que ya vivió Valledupar el pasado 13 de abril.

Por: Helen Dayana Bohórquez

helenbohorquezperiodista@gmail.com

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