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El Festival Vallenato y el Parque de la Leyenda Vallenata, susceptibles de debate

Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

helenbohorquezperiodista@gmail.com

29 de Abril de 1968, día histórico y memorable para el Vallenato, día en el que se realiza por primera vez el Festival de la Leyenda Vallenata (FV), en la Plaza Alfonso López, como la materialización del sueño de sus tres grandes gestores: Consuelo Araujo Noguera, Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona Martínez. Ellos querían darle importancia a las tradicionales parrandas vallenatas originadas en los patios o calles del viejo Valledupar, en las que talentosos acordeoneros y repentistas se reunían para vivir el folclor. Además, para darle más realce a la verdadera leyenda vallenata, las fiestas de la Virgen del Rosario celebradas en el mes de abril.

Había que institucionalizar un evento para que justamente las parrandas no quedaran en las casas y en las calles. Idearon crear un evento que posicionara el vallenato a nivel nacional y apuntalara como vitrina a los juglares de la región. Entonces nace el FV. Tan solo ocho participantes en su primera versión. Luego fue creciendo, aparecen otros concursos, el de  acordeones en sus diversas categorías – profesional, semi profesional, aficionado, juvenil e infantil – canción inédita, piquería y el colorido y alegre desfile de piloneras.

Con el tiempo se convirtió en un evento folclórico de talla nacional, el más importante del país, e internacional, con más de 680 participantes en todas las categorías y 5.000 en el desfile de piloneras. Es el punto de encuentro cada año para miles y miles de nativos y foráneos y personajes políticos importantes.

Nace la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata

El FV fue organizado durante sus primeros 18 años por la oficina de turismo del departamento del Cesar. Luego, una junta organizadora, conformada por los ex organizadores, asume el timonel del FV, a su cabeza el folclorista Tomás Darío Gutiérrez, quien advierte con reiteración la necesidad de formalizar dicha junta, importándose a expertos bogotanos para tal fin.

Así surge la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata –FFLV – encargada de la organización del FV desde la vigésima edición (cuando se inauguró la televisión regional, con el canal Telecaribe), hasta su más reciente versión, la número 51.

La FFLV se creó el 26 de abril de 1986 como una entidad de derecho privado sin ánimo de lucro, con duración hasta el año 2085, según sus estatutos.  El acta de constitución de la fundación fue firmada en la casa de Hernando Molina Céspedes, ubicada en la Plaza Alfonso López, de Valledupar. 20 personas fueron las fundantes; su primera presidenta fue ‘La Cacica’, Consuelo Araujo Noguera. La Fundación operó hasta el 2005 en la plaza Alfonso López, concretamente en el sótano de la tarima ‘Francisco el Hombre’. Luego trasladó sus instalaciones al Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’ (PLV), nombre en honor a esta mujer inmolada por la guerra en el 2001.

El templo del Vallenato y sus líos jurídicos

Advertida la FFLV que la tradicional Plaza Alfonso López quedaría pequeña para albergar tantas personas, visionó  un escenario mucho más amplio, con capacidad de por lo menos 30.000 personas. Araujonoguera, mujer visionaria, con determinación y con poder, se ideó el PLV. Después de muchos esfuerzos, de muchos ires y venires, el 6 de enero del 2000 se puso la primera piedra de lo que hoy es el PLV en presencia del entonces presidente de Colombia, Andrés Pastrana Arango, y del ex presidente Alfonso López Michelsen. Tres años después, se inauguró la primera etapa del parque.

Quizás la noble obsesión de cristalizar una obra maestra para catapultar al FV llevó a la FFLV, en conjunto con la alcaldía municipal de la época en cabeza de Johnny Pérez Oñate, a inobservar exhortaciones de inconveniencias e ilegalidad hechas por la jefa de la Oficina Jurídica Municipal, Juana Bautista Ramírez.

En efecto. Según el concepto desoído, dicha oficina no fue consultada para realizar el negocio jurídico contenido en la escritura pública 18, de enero/2000, en virtud del cual el municipio de Valledupar entregaba a la FFLV, a título de “Dación en pago compensatorio”, el derecho de dominio y posesión del predio La Esperanza, de 28 hectáreas, obtenido en el proceso de expropiación contra Inversiones Santa Rosalía para ampliar la zona de recreación y entretenimiento del parque lineal de hurtado. Es decir, el predio se expropió para uso de bien público, es decir, intransferible e imprescriptible.

Además, alegaba la Oficina Jurídica, la escritura hablaba de 28 y no 16 hectáreas, tal como lo autorizara el acuerdo 042, y que el negocio se hizo a título de una figura contractual no contemplada en el ordenamiento civil.

Ante la contundencia de los argumentos, pero también ante la tozudez de hacer el negocio jurídico como fuere, se logró que el concejo municipal profiriera el acuerdo 07 (abril/2000) cambiándole el uso al predio La Esperanza, de uso de bien público lo convirtió por arte de magia en bien fiscal, ahora si transferible, y concretó el área a transferir en los 23 hectáreas finales.

Como si ello fuere poco, la Contraloría Municipal (enero/2010) reconvino al municipio de Valledupar por no haber requerido a la FFLV, la que no había cumplido su obligación contractual de construir las obras prometidas en el PLV, incumplimiento que daba lugar a exigir la devolución del inmueble.

Tanta precariedad del negocio jurídico le hizo una trastada a la FFLV, la que ahora se ve abocada, por imperativo de una sentencia ya ejecutoriada proferida por la Sección Tercera del Consejo de Estado, a devolver la propiedad del PLV, con todas sus mejoras y sin derecho a indemnización, al municipio de Valledupar.   Sin más opciones, la FFLV ha acatado el fallo, al igual que la alcaldía de Valledupar, instalando una mesa con miembros de ambas entidades, para recibir el PLV antes del 29 de octubre de la presente anualidad.

Por supuesto, un episodio coloquial, acaso mal ponderado, agenció de detonante para airear y llevar hasta sus últimas consecuencias el pleito dirimido por el Consejo de Estado. Según un conocedor del tema que pidió no revelar su nombre, la partida inicial de la demolición estuvo a cargo del jurista Evelio Daza Daza, herido en su amor propio al ser excluido, inconsulta y de mala leche por los organizadores Araujo Castro, de su participación en el foro sobre la vida y obra de Alfonso López Michelsen. “Aunque sus causas son justas, lástima que Daza las tramite transpirando odiosidad, restándole a su causa el apoyo ciudadano”, remató el confidente.

Ahí fue Troya. De ahí para acá sobrevino una cascada de desafectos y arremetidas judiciales que encontraron eco en el procurador general de la Nación de entonces, Alejandro Ordoñez, también por antipatía a su antecesor, Edgardo Maya Villazón, que culminaron en una Acción Popular presentada ante el Tribunal Contencioso Administrativo de Valledupar (2010) argumentando   que con el convenio de aporte celebrado entre el municipio de Valledupar y la FFLV no solo se vulneró el artículo 355 de la constitución que prohíbe a todos los poderes públicos efectuar donaciones a favor de personas naturales, sino que, además, se desconocieron “los derechos colectivos a la moralidad administrativa y el patrimonio público”, entre otros bienes jurídicos indicados como vulnerados.

El PLV no es lo que se esperaba…

En medio de todas las discusiones que ha generado el fallo del Consejo de Estado, hay otro punto por el cual deberá responderse, y es sobre el por qué el PLV aún no tiene la estructura arquitectónica con la que se concibió inicialmente y no es el espacio con el que un día soñó Consuelo Araujo Noguera.

Inicialmente, se tenia planeado que la FFLV construyera el PLV con recursos propios, pero se estima que cerca de 9.000  millones de pesos fueron dineros provenientes del Estado a través del Fondo Nacional de Regalías y de Fonade. De otro lado, el abogado Evelio Daza manifiesta que hay un faltante de 1.366 millones que se desconoce en qué fueron invertidos.

Pero regresemos a la concepción inicial del parque, un proyecto ambicioso, con diferentes construcciones que hoy solo están en planos. En el 2004, los mismos directivos de la FFLV emitieron un comunicado asegurando que  “la construcción del PLV “Consuelo Araújonoguera” es, desde cualquier punto de vista que se le mire, el más grande e importante proyecto en la vida y el desarrollo de Valledupar y de toda la región circunvecina, ya que por su propia estructura representa una serie de ventajas que tocan muy de cerca las aspiraciones de las gentes en su relación con la cultura, las tradiciones, el patrimonio y la generación misma de empleo”.

El Plan Master del PLV, diseñado por el arquitecto Santander Beleño, incluye 19 áreas o secciones que deberían estar construidas:

Plan Master del Parque de la Leyenda Vallenata
  1. Camino de los Cañaguates 2.
  2. Puerta de la Tradición
  3. Plaza de los Chimilas
  4. Tienda de la India Francisca
  5. Teatro Corponiaimo
  6. Museo del vallenato
  7. Escuela de música Talentos Vallenatos
  8. Chipuco Producciones
  9. Fabrica y Taller de acordeones ‘Juglares’
  10. Coliseo Cacique Upar
  11. Bosque del amor amor
  12. Cuevas de Zatzare
  13. Chozas de los Tupes
  14. Laguna Sicarare
  15. Isla del Milagro
  16. Capilla de la virgen
  17. Puente Antoñuelo
  18. Parqueadero
  19. Área administrativa

En la actualidad, solo se cuenta con parqueaderos, oficinas y con la tarima ‘Colacho Mendoza’.

“La fundación es sin ánimo de lucro, por eso ellos no podían repartir utilidades sino que tenían que reinvertirla en la construcción paulatina del gran proyecto sobre el parque. Pero nunca pusieron un ladrillo, esa es la razon por la cual el Consejo de Estado solicita que compulsen copias a la fiscalía para que los investiguen por malversación o peculado de los fondos del Estado”, comenta Daza Daza

A dialogar sobre el presente y futuro del festival

El fallo del Consejo de Estado en comento, abrió un amplio debate en todos los sectores sobre la FFLV, el PLV y, sobre todo, acerca  del futuro del FV.

Enfoque Vallenato, a través de Diálogos de Ciudad, un espacio para el análisis y debate sobre temas trascendentes de ciudad, convocó a la ciudadanía y a los actores principales en el tema, para abordarlo y tender un puente que garantice plenamente la preservación del FV.

El pasado 27 de septiembre cerca de 200 personas cumplieron la cita con el diálogo de ciudad ‘Presente y futuro del Festival Vallenato’ en el auditorio Pablo Oliveros Marmolejo de la fundación universitaria del Área Andina.

En un espacio de 4 horas, entre un amplio contexto a cargo de panelistas y dialogantes concurrentes,  se analizó a profundidad el tema, llegándose a unas conclusiones interesantes.  (Ver análisis. Artículo siguiente presente edición)

Para resumir, de tantas propuestas la de más acogida hace alusión a la conformación de una alianza público privada, no siendo de buena aceptación la planteada por Daza Daza, de asumir el gobierno municipal directamente la operación del FV en acatamiento al mandato constitucional de garantizarle a toda la ciudadanía el acceso a la cultura.

Diálogo de ciudad: Presente y futuro del Festival Vallenato

El principal contradictor de esta propuesta de Daza fue Campo Elías López Morón. Para López, el Estado (municipio) puede garantizar el acceso a la cultura a través de privados concesionarios, y no necesariamente asumiendo el rol de administrador u operador.  “Entregarle el festival vallenato a un ente público susceptible de ser permeado de la politiquería, a mí me parece un gran riesgo, es exponer al festival vallenato en un mediano o largo plazo a desaparecer”, remató.

Además, el espacio físico que representa el parque de la leyenda deber ser “un escenario donde las expresiones culturales se puedan manifestar para la libre percepción de la sociedad a nivel de consumo local, nacional e internacional”, recalcó el arquitecto Hermel Daza.

La labor de la Fundación también fue aludida entre exaltaciones y críticas. “Con la fundación se disparó hacia arriba el festival, no se puede negar”, indicó el secretario de Cultura Municipal, Tomás Darío Gutiérrez, apoyado entre otros por el empresario y columnista Carlos Cesar Silva: “No hay una entidad en todo el país con mayor experiencia que esa (FFLV) para organizar el Festival Vallenato”.

También se cuestionó a la FFLV. Muchos expresaron que debería tener una labor más social, que debe democratizarse y ser más incluyente con los artistas del genero vallenato. “La fundación  no ha cumplido con su función social”, aseguró el compositor Santander Durán Escalona. Por su parte, Tomás Darío Gutiérrez también señaló que “lo mejor que puede hacer la FFLV es demostrarle a la ciudadanía que verdaderamente es sin ánimo de lucro, que es una entidad amante de lo bueno, de la cultura y una entidad filantrópica”.

***

El tema sigue y seguirá siendo vigente. Ya está en marcha la realización del FV número 52, del 26 al 30 de abril de 2019, ‘Vallenato para el mundo’, cuyo objetivo es resaltar el auge que ha tenido el folclor en diferentes países. Pero éste se antoja un FV de transición. Lo ideal es blindar todos los sucesivos, abordando y superando cada una de las amenazas esgrimidas.

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